28 de agosto de 2011

Cuando Yo era chiquitica

el Teatro Metro. Sacado de Aquí
Me gusta el cine,  y mucho. soy de las que me divierto tanto con Legally Blond o Transformers, como con In the Mood for Love o Las tortugas también vuelan. Es decir, casi que me gusta todo lo que sale en cine. Trato de ver todo en cartelera, excepto las películas de terror o de humor gringo ridículo como Tontos y más tontos.

Y así como me gusta ver películas, me gusta ir a cine. Y reflexiono sobre esto, porque al leer este post de un antiguo compañero de universidad, hoy amigo reencontrado @azableh, vino a mi mente cómo han cambiado los tiempos. Y eso se refleja en el cine, o más bien, a las dinámicas de ir a cine.

Cuando yo era pequeñita, es decir hace poco menos de 20 años, el ir a cine era casi una aventura, similar a ir a un concierto de una gran banda de rock. En Barranquilla había cinco teatros, algunas con una otras con dos o tres salas de cine. El Metro y el ABC era el más cercano a mi casa; el cinerama 84 y el Capri era el de ir con mis amigas. En los cuatro, para ir a una película a las 6 de la tarde, tocaba irse después de almuerzo, hacer fia y cruzar los dedos para conseguir boleta, y silla.

Antes, no había sistema de reserva telefónica, y mucho menos compras en internet, porque no existía el http://. Así que tocaba a la buena de dios, y de la popularidad de la película.

Horas de fila -porque estas daban la vuelta a la manzana-, y ¡ay! dónde no hubieras ido al baño antes de salir de la casa, sol barranquillero, y una paciencia infinita para no matar al señor de la taquilla porque, luego de 3 o 4 horas de fila te responde "señora, no hay más boletas para esta función, pero le puedo vender la de las 9 de la noche". "Y ni siquiera hay para sentarse en el piso" "No nada". Y resignarse a comprar la siguiente función y hacer otra fila para tener buenas ubicaciones.

Y es que se vendían hasta los escalones y pasillos. La sobreventa era una salida cuando la peli era exitosa, y la numeración de las sillas dependía únicamente de la suerte para conseguir unas buenas.

Era divertido. La peli La Máscara la vi en el piso, delante de la primera fila... y así.

Pero no importaba. Nada cambiaba el hecho y la felicidad generada por haber estado ahí, viendo la película en pantalla gigante, y no en vhs entre la cama.

Luego todo cambió y hoy, a diferencia de cuando yo era chiquitica, ir a cine es una cuestión de comodidad.

3 Deja Tu huella!!!:

  1. nena acuérdate tu primera película fue E.T.

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  2. Juaaaa y también recuerda la vez que fuimos al IMax :/ a ver en estreno a Alice in Wonderland supuestamente subtitulada y terminó siendo doblada! Qué fail!

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  3. Ayyy yo me vi todas las de Pedrito Fernandez en el teatro Colon , y me encantaba , ese era el mejor plan , y al metro alcance a llevar a mis hijos , ahora ya no se valora mucho el esfuerzo de ir a cine , me encanto este post

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Gracias por pasarte por acà y dejar una huella!