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23 de marzo de 2016

Bloqueando los Impulsos

A veces quisiera poder apagar el corazón y dejar solo la cabeza funcionando. Pero es un imposible para alguien como ella, que toda su vida había sido manejada por impulso. Esta vez sí que le estaba trayendo problemas.

Mensaje tras mensaje él la provocaba; la sacaba de sus mejores momentos; la hacía sentir un poco miserable; un poco no merecida; bastante mal.

A veces su cabeza le preguntaba al corazón: ¿no será que eso que sientes es puro deseo? Pero insistía en que era más que eso. Más fuerte, más constante. Al final, el deseo se puede satisfacer con cualquiera.

Ella intentaba por todos los medios olvidarlo. Salir con otros, encerrarse en su casa, leer libros de superación de tusas, emborracharse, ir a misa, repetirse todos los días: 'solo somos amigos'... Claro que lo que menos funcionaban eran los discursos de la humanidad circundante: 'no te conviene'; 'es un inestable'; 'no te quiere, solo te usa'... Pero a ella eso qué le importaba, si lo sabía desde siempre y aún así estaba metida hasta el cuello en esa historia. Solo no intentó dejar de hablar con él. Esa cobardía que no nos deja soltar lo que nos lastima por temor a perderlo.

Entonces, ahí estaba ella, con su teléfono en la mano, siempre lista a recibir esos mensajes calurosos y hasta cariñosos, que terminarían en una revolcada monumental que, al final, la haría sentir miserable. Sencillamente porque ella lo quería todo, y él no estaba dispuesto a ofrecerle nada.

Los días transcurrían igual: ella naufragaba entre la ansiedad por saber algo de él y él aparecía cuando se le daba la gana. En el juego gana el que tenga la ventaja.

Comenzó a salir con un nuevo alguien. Otro de los tantos que terminaban sacrificados en la mitad de estas andanzas que no conducen a nada. Solo que este, no se iba a dejar. Seguro era por impulso, y todos sus impulsos lo llevaban hacia ella.

La ventaja es que le inspiraba confianza. Podía contarle todo. Y así lo hizo, pensando en el dicho de su abuela 'el que advierte no es traidor'. Y aún así, él decidió quedarse.

- Es que no estoy lista para una relación.
- Nunca nadie está listo. Es cuestión de tiempo y de no pensarlo. Cuando menos lo esperas, lo estarás.
- Pero no entiendo por qué quieres insistir con alguien que vive pensando en otro.
- Estoy seguro que desde hace 1 mes, piensas menos en él.

Siempre la dejaba desarmada. Ella quería salir corriendo para volver a los brazos y a los besos ingratos de Javier. Pero sus palabras la detenían. Y así, como pagando una pena placentera en la que no se cuentan los días, fue pasando el tiempo hasta que Javier dejó de escribir mensajes teñidos de ganas y de mentiras. Ella no se dio cuenta. Simplemente logró empaquetarlo en el cajón de los viejos recuerdos a olvidar. Comenzó a gozar sin restricciones cada minuto con Santiago. Era simple, transparente, amoroso. No sentía una pasión desenfrenada, pero eso era mejor, balance entre cabeza y corazón, que andar dando botes de acuerdo a los impulsos.

Pero el destino es cochino y pone zancadillas cuando menos las esperamos a ver si algo aprendimos. Javier apareció. No por teléfono, no por mail, no con flores ni regalos... En persona, de frente, en la calle. Lo vio acercarse y es como si todo lo sucedido en su vida los últimos 6 meses no hubiera ocurrido. Se derritió en sus brazos. Todo su ser le pertenecía.

- Pensé que me habías olvidado, le susurró al oído.
- Yo también, respondió entre labios.

Antes de pensarlo, era su casa y ambos nadando entre besos y entre promesas que no sabía si iban a resultar ciertas, pero que igual quería creerlas.

Horas -que parecieron minutos- más tarde Paula salió del letargo en el que se encontraba y lo primero que quiso decir que: '¿Y ahora?'

Las dos palabras retumbaron en el pecho de Javier. 'Ahora podemos quedarnos juntos'.

La mente de Paula comenzó a jugar del lado del corazón. 'Y entonces lo único que se necesitaba era que me extrañara'; 'entonces sí me quiere'; 'sí quiere estar conmigo'. Durmió con esos pensamientos.

Salió de allí directo a su casa. Armando el discurso perfecto en su cabeza para decirle a Santiago que lo siente pero que no más. Se arregló sin prisa, lo citó para la cena y le dejó a él que escogiera el lugar, así por lo menos el golpe sería menos duro, pensaba.

Prefirió que no la recogiera. Así evitaría en el carro los temas espinosos o preguntas como por qué había desaparecido la noche anterior y todas esas cosas. Al llegar sus nervios la dominaban. ¿Estaba decidida a clausurar a Santiago por una noche de 'amor' con Javier? Dudas, dudas.

Llegó al sitio indicado, un lugar al que nunca antes había ido. Vio a Santiago sentado solo iluminado con la luz de una vela, y sintió una gran paz. Algo maravilloso. Solo hasta ese momento supo cómo se siente el amor verdadero y pudo responderle a la cabeza. Sí era deseo.

A la mitad de la cena, un mensaje de Javier, sudor en las manos, temblor en la rodilla. Comenzaba a detestar esa capacidad para desestabilizarla. En lo que miró el celular y regresó la vista a la mesa, Santiago tenía entre sus dedos un anillo. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Automáticamente su cabeza asintió. Sonreía con el corazón.

Esa misma noche casi en la madrugada con mucha cautela texteó: 'De verdad hubiéramos podido ser felices, en serio lo creo. Pero hoy no es ayer y ya no lo deseo', gracias por enseñarme que el verdadero amor es todo menos algo que se relacione contigo. Adiós.'







19 de agosto de 2015

Perfecto

Lo vio a lo lejos y no lo podía creer. Casi que los años no le habían pasado. Permanecía igual, o acaso lo estaba mirando a través de los recuerdos. Tímidamente levantó la mano para saludarlo, pero al parecer no fue suficiente. Ese es el problema del centro los domingos, todo el mundo sale a la feria como si no hubiera otra cosa mejor que hacer. Y ahí estaba ella, con el corazón en la boca y las manos sudadas recordando. ¿Por qué fue que no funcionó? Enseguida, golpe de realidad. Es que nunca comenzó. Era casado. Punto final.

Volvió a su búsqueda de un regalo para un cumpleaños insignificante.

Sintió las manos tibias en su rostro mientras ella lloraba desconsolada. Ojalá todo fuera diferente. Él es mayor que ella un poco más de 10 años. Eran colegas de profesión y se encontraban casi que a diario en reuniones y demás. Ella lo vio y pensó que no tiene anillo, por lo tanto, soltero, churro e inteligente, es decir, posibilidades. Pero no, la unión libre existe y no pone argolla. Había atracción. Se hicieron amigos, quizá con esa excusa podrían pasar tiempo juntos, quizá al almuerzo o por las tardes, sin sentir culpa o remordimientos. Pero llegó el día en que eso no fue suficiente. Sintieron esa imperiosa necesidad de besarse, tomarse de las manos, besarse.

Quedó perturbada. ¿Qué habrá sido de su vida? Recorrió todas las posibilidades. Es que para un video, solo falta darle rienda suelta a una idea. Volvió a recorrer el sitio y entre el gentío no volvió a distinguirlo. Olvidó el regalo y comenzó a recorrer el sitio rápido pero sin demostrar la ansiedad.

Pero ella no pudo continuar. Al instante que puso sus labios sobre los de él, entendió perfectamente aquello de lo que todo el mundo hablaba, el amor. Sí, así de ridículo. Sentía que lo amaba profundamente, como si lo amara hace mucho tiempo atrás. Se detuvieron. Hablaron. Racionalizaron. Se repitieron las frases de cajón una y otra vez. Era imposible. Él era incapaz de dejar a la madre de su hijo, ella nunca le pediría que lo hiciera. Él nunca dijo que la amaba. Ella si le puso su corazón en la mano. Lloraron. Definieron que era mejor dejar de verse.

¿Y si, conserva el mismo celular? Buscó en su memoria, que era más buena de lo que cualquiera desearía, y precisamente lo recordó. Marcó el número. 

- ¿María José?
- ¿Carlos?

Silencio.

- Acabo de verte en la feria del centro. ¿Eras tú?
- ¿Dónde estás?
- Frente a las empanadas

Pasaron los minutos más eternos de la vida. Lo vio acercarse y con cada paso, su pulso se aceleraba. No pudo aguantar y los últimos metros corrió hacía él, con un impulso infantil. Se colgó de su cuello y lo abrazó tan fuerte, tan fuerte... que él no alcanzó a corresponderle.

- María José, te presento a Fabrizia, mi esposa.
- Ay, qué pena, perdona la emoción, es que tenía más de 10 años de no verlo. Mucho gusto, María José, pero claro, eso ya lo sabías.
- Mucho gusto. Eres mucho más linda de lo que te imaginaba.

¿Imaginaba? Hablaron de mi en algún momento, y ¿qué habrán dicho?

- Bueno, Carlos, subo al almacén, nos vemos en una hora.
- Perfecto. 

Beso seco en la mejilla y ella siguió su camino. Se sintió perdida. La esposa de Carlos se llamaba Mariana. 

La miró a los ojos, la tomó de las manos y le dijo perdóname, fui un cobarde.

- Quisiera saber qué debo perdonarte...
- No haber aparecido nunca más.
- Bueno, ese fue el acuerdo.
- Si, pero Me separé... y no te busqué.
- Seguramente no estabas listo. Creo que nunca lo estuviste.
- Seguramente esperaba en el fondo que lucharas un poco más.
- El que debía definirlo todo, eras tu, no yo. El de la situación difícil eras tu, no yo. Yo estaba ahí, esperando a que solucionaras y 10 años después de tanto silencio, apareces y está Fabrizzia. Siempre hay otra que no soy yo. Seguro en esta vida nunca será mi turno.
- No se trata de eso...
- ¿Entonces de qué?

No supo qué responder. En realidad, la vida lo había arrollado. Cuando menos lo pensó, la 'ruptura' con María José lo destrozó, terminó alcoholizado, agresivo con Mariana, como si ella tuviera la responsabilidad. Terminó solo y Fabrizzia apareció casi que a rescatarlo. Y merecía todo su agradecimiento, si no, su lealtad. Ella sabía toda la historia. Incluso lo alentó a buscar a María José, pero, en medio de su proceso de recuperación concluyó que si una historia sin comenzar lo había arruinado, como sería si de verdad hubiera existido.

- ¿Te conformaste?
- Si, esa es la palabra correcta.

Sintió mucha pena por él, pena por ella, pena por Fabrizzia. Miró al piso. Se sintió responsable. Intentó decir algo, pero ninguna palabra salió de su boca. Solo lágrimas, como esa última noche. Sintió sus manos tibias en su mejilla. 

- No llores, no vale la pena. Ya lo pasado, fue, y no necesitamos sufrir por eso.
- No es eso. Es que...
- Tenías la esperanza...
- No solo eso...
- Regálame una noche.
- ¿Y si no quiero solo una?
- Eso lo veremos.

Quedaron en verse en su casa. Sería así todo más tranquilo y podrían estar sin mayores complicaciones.

Lo recibió como se recibe a un extraño. Sirvió un par de tragos. Comenzaron a hablar en la sala. Él habló y habló y habló y ella parecía en otro planeta. Distraída, como sin mayor interés. Bebieron más de la cuenta. En un momento ella le dijo. No hables más. Déjame recostarme y acaríciame la cabeza. Él sabía que eso la tranquilizaba. Permanecieron así un rato, hasta que él sintió que todo se desvanecía.

A los dos días el periódico amarillista titulaba "LA HISTORIA DE ROMEO Y JULIETA LOCAL", y relataba la historia de dos amantes suicidas que habían sellado su amor, tomando una gran dosis de veneno.

La carta suicida de María José, escrita y luego desechada, decía:

No podría resignarme a verte partir de nuevo. Me pediste que te regalara una noche, te regalo toda la eternidad. MJ.



6 de febrero de 2015

Alguien nos mira


El romance era secreto. Dos razones sencillas: su posición de jefe -la de él-, y sus actuales parejas. A él le preocupaba más que su mujer lo botara, que perder su trabajo. Para ella, lo segundo era más importante.

Todo había comenzado como un juego inocente: miradas van, sonrisas vienen, un par de caricias por  debajo de la mesa, hasta que terminaron juntos en la cama.

Él era jefe de urgencias en una clínica, digamos que cualquiera. Ella una enfermera recién egresada con todas las ganas de aprender. Él era mucho mayor, aunque no aparentaba. Los años de largos turnos y trasnocho no se le notaban en el rostro.

Por el lado de Patricia, solo sabía su mejor amiga. "Ese señor se está aprovechando. Fijo le hace eso a todas las nuevas. La verdad no entiendo qué estás esperando de esto", era la línea discursiva de su cantaleta. La verdad, ni siquiera ella sabía, digamos que actuaba sin pensar. No había querido complicar la cosa: Se vieron, se coquetearon, se gustaron, se tocaron, se besaron, se acostaron, y ahora andaban a hurtadillas para que nadie se enterara en el hospital. Es que ella no creía en el karma, entonces eso le facilitaba actuar mal (teniendo en cuenta que el 'mal' es subjetivo y en este caso se trata de lo mal visto por sus amigos).

Así pasaron los meses. Entre toqueteos en los rincones, escapadas a moteles cercanos y uno que otro polvo oficinero. Patricia se creía invencible, como es la costumbre en los jóvenes. Así que no pensó que el asunto podría salirse de sus manos.

"Me divierte. Tu tranquila, que igual no estoy para casarme", le repetía a su amiga.

Un día, el castillo de naipes fue soplado por un ventarrón. La jefa de personal la citó a su despacho.

Señorita González. Tome asiento. Esto de lo que tengo que hablarle es muy grave.

Sabía que su secreto había dejado de serlo.

He recibido este video. Dijo la matrona, que al hablar de dimensiones, valía por dos, mientras espichaba el botó de 'play' en el control del televisor que se ubicaba a sus espaldas.



Pero eso no quiere decir nada, Doctora Munar.
¿Está segura Patricia?
El Doctor Andrade solo jugaba conmigo.
¿Está segura Patricia?

Y adelantó la imagen hasta que apareció algo un poco más grave.



No pudo ocultar su cara de asombro, seguida de una cantidad infinita de lágrimas. |

Eso no es lo que parece. Fue lo primero que logró balbucear, esperando comprarse un poco de tiempo.
¿Qué no es Patricia?
Es que él... él... él me amenazó. Andrade me amenazó.

Un signo de interrogación se posó en la cara de la doctora Munar. ¿La amenazó con qué?
Con que si no le seguía 'el juego' como él lo llamaba,me haría despedir
¿Y por qué no denunció?
Porque, pues a quien le creerían, a mi, la nueva subalterna recién graduada -que seguro tiene ganas de un aumento- o al gran doctor que es una eminencia? Admítalo, estaba en desventaja.
¿Está insinuando que el Doctor Andrade la acosó? ¿Que no eran amantes? ¿Por qué quien entregó estos videos asegura que ustedes eran amante?.
Yo no sé! Lo único que sé es que me obligó a hacer cosas que no quería hacer.

Rompió en llanto desconsolado. Solo así podría salvarse.

¿Entiende las implicaciones de lo que está asegurando, Patricia?
Sí Señora.Y si esto me va a costar mi carrera, pues que así sea. Estoy aburrida del acoso, del abuso del poder.
Tranquila, Patricia. Por favor, tome este vaso de agua. Tómese la tarde libre y mañana hablamos. Tengo que pensar qué hacer.

Se encerró en su casa. No respondió ninguna llamada. Necesitaba estar segura de que no hubiera ninguna evidencia del romance que sostenía con Santiago.

Efectivamente. Habían sido demasiado cuidadosos, casi sépticos en las comunicaciones. Nunca mensajes de texto, nunca chats. Sólo él la llamaba a ella. Ella no sabía el teléfono de su casa. Coordinaban los encuentros en persona en el hospital. No había forma de que descubrieran su amorío.

Iba ser su palabra contra la de él. No sabía si podía ganar ¿debía buscar un abogado? Quien sabe.

¿Patricia puedes venir a mi oficina hoy?
Claro. Hoy tengo el turno por la tarde. A las 9:30 nos vemos.
Gracias. ¿Cómo estás?
Con algo de temor.
Tranquila. Aquí hablamos.
Ya nos vemos.

Era un manojo de nervios. No lograba controlar el temblor de sus manos. Sabía que iba a toparse con Santiago en algún pasillo del hospital. Después de tantos meses habían memorizado todos sus hábitos y rutinas.

Demasiado cliché, el ascensor. No fue capaz de mirarlo a los ojos. Cobarde le repetía una pequeña voz en su cabeza.

¿Qué haces aquí a esta hora?
Asuntos administrativos
¿Ayer qué te pasó que te fuiste temprano? ¿Estas bien?
Si. Solamente me sentí mal y me fui a mi casa.
¿Por qué no me avisaste?
¿Bueno ahora me toca decirte todo?

Salió del ascensor lo más rápido que pudo. No quería seguir charlando.Santiago la vio caminar por el pasillo hasta que las puertas de metal se cerraron. Definitivamente le encantaba. Definitivamente nadie entiende a las mujeres.

Jefe médico del hospital San Rafael denunciado por acoso sexual. Se leía en todos los diarios de la capital. Santiago trató de mantener la calma. Había intentado manejar el asunto con el más bajo perfil posible para no afectar a su familia.

En el hospital le dieron una licencia durante el proceso penal. Sería demasiado embarazoso enfrentar a sus colegas todos los días y evadir sus miradas de juicio constante. Estaba devastado. Para él su trabajo no lo era todo, pero su familia si. Y estaba a punto de perderlo todo.

Esperó toda la noche y parte de la mañana frente al apartamento de Patricia. El algún momento debe llegar se decía. La reconoció a lo lejos y corrió a su encuentro, antes de perderla tras la puerta del edificio.

¿Qué haces aquí? ¿Sabes que no debemos vernos hasta el juicio.
¿Dime que quieres?
Patricia lo miro con algo de pesar. Estaba desaliñado, barbado, despeinado. La situación lo estaba acabando.

Nada. Esto no se trata de eso...
Entonces dime de que se trata, gritó.
Patricia rompió en llanto.

¿Ahora vas a llorar? ¿Ahora eres una víctima?
Perdóname perdóname!!!
Me asuste no supe que hacer. Y ya todo ha ido demasiado lejos.

Patricia entre lágrimas y sollozos le contó todo lo ocurrido. Y el sentía una profunda rabia, al tiempo que lo invadía un pesar inmenso por esa criatura incapaz de afrontar de otra manera un gran problema. La abrazó por un instante. En ese momento comprendió que era solo una niña.

Perdóname, perdóname. Repetía incesantemente.
Tranquila. Ya veré como resuelvo esto.

Esa fue la última vez que lo vio. Supo, por chismes de pasillo que había logrado un acuerdo con el hospital. Que retiraron la denuncia, a cambio de que confesara y dejara el hospital. Supo también que la esposa no lo abandonó y que se mudó a provincia, donde seguramente el escándalo no había llegado porque le ofrecieron trabajo.

No soportaba estar en ese lugar. Todos la miraban como si fuera un bicho extraño. Definitivamente rumoraban la realidad de la falsa acusación.

Perdió. Ambos perdieron. Si tan solo hubieran sabido que todo el tiempo alguien los miraba. Si tan solo hubieran sabido que en situaciones como estas nunca nadie sale invicto. Siempre hay un precio que pagar.

7 de abril de 2013

III


- Te digo que tu novio es una porquería. Llevo meses diciéndotelo y tu no haces caso.
- Pero Nicky. ¿Cómo quieres que te crea? Estoy lejos y él jura que me ama.
- Te voy a mandar una cosa. Pero por favor no mueras mientras tanto. Y espero que me perdones.
-No entiendo.
- Ya verás

Nicolás era uno de esos gays, orgullosos de serlo. No compartía ningún tipo de infidelidad. Pensaba incluso, que ver porno sin su pareja era una falta grave. Sus amigos le decían que era el único marica godo en Colombia. Leal hasta el final. Incapaz de comprender una traición, haría lo que fuera por sus amigos.

Eran unos 20 minutos de grabación. La mayoría de ellos eran de una rumba, en una casa que ella no conocía, en la que había gente, de los que solo reconocía a Nico y a su Novio. Todo iba normal, como cualquier fiesta, hasta que comenzó a ver cómo todos se retiraban y la fiesta de muchos, quedó convertida en una fiesta de dos. Ver los besos y caricias entre su novio y la nena a la que todos llamaban Nat, le provocó lágrimas y un dolor en el centro del pecho, como si le estuvieran arrancando el corazón.

Reinició la llamada por skype con Nicolás.

- ¿Me puedes explicar qué es esto? No puedo creer que grabaras a mi novio, comiéndose a cualquier perra por ahí y me lo mandes, así no más, como si fuera el último corto de Disney. 
- Mi Caro. Yo te adoro. Y lo sabes. Somos amigos desde el colegio. Y ese desgraciado nunca, nunca me cayó bien. Por eso nos alejamos. Por eso nunca lo quise conocer. Sencillamente porque sé lo que es. Es un aniquilador de mujeres. Y a ti te usa. Te usa porque le sirve para guardar su imagen ante su familia, o sus jefes. Tu vales más que eso. Tu vales más que él. No entiendo por qué, viviendo tan lejos. Sigues pegada a una esperanza de vida que no existe. Que no va a existir. Que te va a llenar de desgracias. Sigue adelante. Hazte una vida allá. Sé Feliz. 

Sabía que el anónimo amenazante tenía que tener un motivo. Porque, de lo contrario, no hubieran editado el video de tal forma que pareciera que él fuera la atracción central de la fiesta.
Las cosas no son cómo se ven. Me quieren joder.

Comenzó a hacer un poco de inteligencia social, para saber quiénes eran los que lo estaban amenazando. El desespero y la rabia lo iban consumiendo, en la medida que iba encontrando pistas. Este hijodeputa! Decía cada vez que daba un click.

En medio de su desespero, se dio cuenta de que llevaba un par de días sin saber de Caro. No había tenido cabeza tan siquiera de pensar en ella. Intentó llamarla, sin obtener respuesta. 

Mi amor. Te he estado llamando, pero no apareces. Debes estar muy ocupada estudiando. Recuerda que te amo y llámame apenas puedas. millones de besos. Te extraño, Charlie.

No quiero volver a saber de ti. Eres lo peor que me ha podido suceder en la vida. No entiendo cómo pudiste mentirme todo este tiempo. Y yo creyendo. Creyendo. Soy una imbécil. Te odio. 

Entendió que Nicolás, amigo del colegio de Carolina, a quién nunca conoció (y que era el mismo aquella noche en el bar) había actuado en su contra y había mostrado a Carolina todo lo relacionado a la fiesta.

Se llenó de ira. 
Caminó un par de veces alrededor de su sala. Quería gritar. Salir corriendo. Le escribió un último mensaje a Carolina, esta vez al mail.

A medida que recordaba todos los hechos, se llenaba más y más de odio. Me las van a pagar... malparidos. Se repetía.

Salió de su casa preso de la desesperación y de la rabia. Eran las nueve de la noche. Sabía que encontraría a todos los que le habían arruinado sus días en un pub de la 82. Llegó a los pocos minutos y se paró en frente de lugar esperando a que Nicolás y Natalie aparecieran. Observó con cuidado. Se sentaron junto con otras tres personas en la terraza, esquina norte. 

Se acercó a la entrada. Me están esperando, dijo al bouncer del bar. Caminó lentamente hacia el grupo de amigos que discutía sobre algo de la realidad nacional. 

Al levantar la mirada, Natalie palideció. Charlie... ¿Qué haces aquí? 

- Tu, se supone que estás muerta, le gritó.

La gente que alrededor, los miraba y murmuraba.

- Déjanos explicarte.... 
- Explicarme qué??? Explicarme qué?? El tormento al que me han sometido?

Nicolás se levantó de la silla. 

- Venga hermano. Cálmese. Le dijo poniéndole un brazo en el hombro.

- Hermano, su puta madre, Malparido. Gritó empujándolo a un lado. 

El guardia del bar se iba acercando para calmar los ánimos, cuando Charlie sacó de su chaqueta un arma.

- Me las van a pagar todos malparidos.

Disparó en contra del grupo de amigos, reservando la última bala para sí mismo. 


Masacre en Bar al Norte de Bogotá
Testigos indicaron a este medio que se trataría de una venganza. El perpetrador, se suicidó luego de los hechos.

Fue el titular que comenzó a inundar las redes sociales, los medios, el internet.

Entre tanto, en Austria. Carolina leía el siguiente mail:

Mi hermosa Caro

Siento mucho haberte hecho sufrir, pero siento más no haber podido ser la persona que tu te merecías. Te mentí, es cierto. Mentí sobre quién soy y sobre cómo soy. Me inventé un personaje digno de ti. Pero en lo único que no mentí fue en que te amo y que eres lo mejor que hay en mi vida. 

Intenté cambiar contigo, por ti. Pero ese lado oscuro. Ese otro yo que es todo lo que seguro viste en ese video que tu amigo Nicolás hizo, me ganó. No pude contenerlo.

Espero que me perdones. Pero, sobre todo, espero que logres ser feliz, lejos de mi, rodeada de personas que te merecen y te amen.

Con todo mi corazón. Por siempre. Charlie.

Al terminar la carta, misteriosamente, se sintió tranquila. Como si le hubieran quitado un peso de encima. Como si ahora sí, pudiera seguir adelante. Tomó su celular 

Hola. Quería saber si aun sigue en pie la invitación. C

Respiró profundo y sonrió. Entendió que había dado el primer paso del resto de su vida.

-FIN-







31 de marzo de 2013

II


Sabía que esa noche sería especial. Su misión: hacer caer al bobo del día y hacerle pagar todas las que ha hecho. Era simple.

Se vistió para la ocasión. No se podía ahorrar esfuerzos. Debía estar despampanante, cosa nada difícil: lo blanco de su piel, su cabello rojizo, sus ojos azules y su estatura la ayudaban a sobresalir en cualquier escenario.

Apenas entró al bar visualizó a su 'víctima' de la noche. Por lo menos es lindo, se dijo y se sentó con su grupo de amigos de siempre.

- ¿Ustedes si no cambian no?
- ¿Ahora que le dio?
- Seguro tiene una de esas crisis de siempre: 'Es que ustedes se están volviendo muy aburridos. no cambian ni los chismes', nos va a decir en un ratico.

Natalie era una de esas mujeres que solo tenía amigos hombres, algunos de ellos gays. Eso te pasa por ser tan hermosa e inteligente. Todo tu género se muere de la envidia, querida. Así solían consolarla sus amigotes cuando las situaciones con otras mujeres se salían de control. Incluso una vez la novia del dueño del bar le prohibió la entrada y otra vez, cuando su compañera de oficina ascendió de cargo, la hizo echar. Digamos que eso de tener amigas con quienes ir al baño, no era lo suyo.

Se tomó el primer gin tonic casi que a fondo blanco.
- Niña! Pero cálmate, apenas son las 11:00 pm. 
- Estoy nerviosa, ¿qué hago?
- Respirar profundo, porque borracha no vas a servir de a mucho.

Nico era su cómplice esta noche. Él sabía a lo que iba Nat y era el encargado de que todo saliera perfecto. De verdad, preciosa, todo va a salir bien.

La rumba ya estaba lo suficientemente caliente, como para que Nat pusiera su plan en marcha.

Espero que me agradezcan esto... Se decía.

Caminó contoneando sus caderas por el centro del lugar. Sabía que con ese vestido era casi imposible pasar desapercibida. Notó que Charlie la miraba insistentemente. Es tan perro que va a caer tan fácil. Se tranquilizó.

Su celular comenzó a vibrar. Era un mensaje de A. ¿Cómo va todo?
Aprovechó esa pausa para buscar la mirada de Charlie y coquetear un poco.
Tranquila mi A. Nicki está conmigo y todo está all set. Apenas tenga noticias te cuento.

Se mordió el labio y caminó derecho al baño. Estando allí revisó su maquillaje, reacomodó su vestido y volvió a salir. Afuera estaba Charlie. La miró de arriba a abajo y soltó una mirada de satisfacción absoluta.

- ¿Un trago? le preguntó al entregarle un gintonic
Eres bastante observador...
- Cuando se trata de mujeres hermosas como tu, es imposible no serlo.
- ¿Bailas?

Lo jaló al centro de la pista. Ella sabía que después de ahí, estaba a un paso de llevarlo a su cama.

la música del lugar estaba bastante bien. Digamos que era la mezcla perfecta de esa música que permite que una mujer baile lo suficientemente sexy, como para lograr tensión entre los pantalones de su pareja. Natalie jugaba. Era bastante buena en eso. Charlie la seguía en todo. Era bastante bueno en eso. Siempre toca hacer creer a la mujer que tiene el control. Así, no se siente amenazada y cederá más fácil. ella seguirá creyendo que terminar en la cama contigo fue su decisión y no tuya. Era la conclusión con la que terminaba sus conquistas.

Pasaron un par de horas, y el baile de conquista se fue convirtiendo en una bacanal de trago y amigos. Charlie era el centro de atención entre los acompañantes de Natalie.

Nico dijo en alguno momento: Y si la continuamos en la casa de Nat??? Y todos al unísono, contestaron que sí. Ella aprovechó el momento y le dijo al oído a Charlie: ¿Vienes conmigo? Prometo cuidarte bien. Cómo podría negarme, respondió.

En un abrir y cerrar de ojos le avisó a Tato que se iba. Tomaron dos taxis y todos rumbo a la casa de Nat.

Yo si me acuerdo que la nena estaba hembra. Pero no pensé que fueras a terminar en tremendo lío.
- Viejo Tato. Yo aun tengo una laguna del tamaño del Cañón del Colorado. 
- ¿Y qué piensas hacer?
- No sé... no sé... Todo es demasiado confuso. 
- Bueno, de pronto la nena no estaba muerta. Por eso no dicen nada las noticias. Seguro te están jugando una broma pesada. De esas...
- ¿Será?
- Creo que tienes que relajarte. Sino, te van a botar del trabajo. Todo el mundo anda preocupado.
- Tienes razón Juancho. 
- Tienes que hablar con Caro también.... Ese abandono es sospechoso.
- Cierto, Tato.

El apartamento de Nat era espectacular. Al entrar, comenzó a dar instrucciones, como si lo más normal fuera terminar la fiesta en su casa. Nicki, pon la música. Pocho, el trago y el hielo. Camo, la comida. Y así fue como montaron en segundos, una fiesta improvisada para seis. 

Al rato, Nico parecía un maniático de la cámara. Toma fotos y videos de todo. De los brindis, de todos abrazados. De Natalie y yo dándonos besos en el sofá. Jugamos 'ocho - pinocho'. Al rato, los cuatro amigos de Nat se fueron y nos dejaron solos. 

Fue increíble todo lo que pasó. En la cama, en la sala, en el cuarto. Abrí los ojos. Miré al lado y vi una espalda blanca y perfecta. Una mujer de porcelana semidesnuda estaba a mi lado. Mierda! La toqué y ella no se movía. Le agarré el brazo, y nada. jueputa. ¿Estará muerta? ¿Qué hacer? Podría llamar a la policía, al final no hice nada malo...

Dio un sobresalto en su cama. Estaba sudando frío. Miró el reloj y eran las 4:00. Hijueputa... me acordé de todo...





26 de marzo de 2013

I

Quería abrir los ojos, pero creía que no estaba preparado. Sentía que todo le daba vueltas... Así sería la farra de anoche, se recriminaba. ¿Cuántas horas tendría embolatadas?

Varios minutos después decidió salir de ese estado de letargo en el que se encontraba. No reconocía el techo del lugar donde se encontraba. Miró a su lado y vio una espalda blanca y perfecta. Una mujer de porcelana semidesnuda yacía a su lado. Mierda! La tocó y ella no se movía. Le agarró el brazo, y nada. jueputa. ¿Estará muerta? ¿Qué hacer? Podría llamar a la policía, al final no hice nada malo.

Recorrió el cuarto y no encontró pistas ni del sitio donde se encontraban, o de la extraña y al parecer muerta mujer sobre la cama. Estaba muy confundido. Sus sentidos lo engañaban, la luz lo afectaba. Ya en la sala comenzó a entender el por qué de su estado. Puta. Puta. Puta. Puta vida.

Drogas. Drogas de todos los tipos y en todas partes. Polvo. Pepas. Porros. Pipas. Coñoooo Coñooooo. En qué me metí.

Ya la llamada a la policía no era posible. La 'rumbita' no había sido tan inocente como él creía y de seguro lo acusarían por lo menos de tráfico de drogas, homicidio culposo y quien sabe qué más maricadas.

Como pudo encontró su ropa y si no lo era, no importaba. Medio se vistió. Buscó sus papeles, su celular y salió como alma que lleva el diablo. Su celular estaba descargado. Maldito teléfono. La mierda!

Llegó a su casa. Marcó el número de su mejor amigo. Juancho, ¿ud. estaba conmigo anoche?
- No hermano. Yo ando medio maluco y no salí. 
- ¿Sabe a dónde fui? ¿Con quién estuve?
- Solo me mandó un mensaje bien tarde diciéndome. No se imagina la hembrita de hoy. 
- Yo estaba durmiendo y no le escribí nada. Vi el mensaje esta mañana temprano.
- Nojoda...
- Se oye preocupado. ¿En qué lío se metió ahora? ¿Ud. no aprende, no?
- Ni me pregunte. Más tarde le caigo y le cuento.

Conectó el celular. Mientras cogía carga se sentó en el escritorio.
En alguna parte tiene que estar. Una pista. Por favor, por favor...

Facebook
Último status: La Farra está buenísimaaaaaaa y una foto de un grupo de gente, entre ellos, la chicha de esta mañana.

Puta. Nadie conocido.

Mensaje interno.
Hola mi amor... Espero que estes juiciosito en tu casita!! Te extraño mucho. Aquí en Madrid el frío está insoportable... Te amo... Caro.

Para rematar su novia, que era más que perfecta, entra en escena. ¿Y ahora yo qué le digo a Caro?

Reply: Hola Mi muñeca hermosa. Como ya debiste ver, me fui de rumba anoche con unos amigos de la oficina. Muy rico todo, pero no es lo mismo sin tí. Te amo. Te llamo más tarde. Charlie.

Delete status... Adiós foto y adiós pruebas. Revisó todo lo que pudo en Facebook. Nada qué temer.

Twitter. Nada fuera de lo normal. Menos mal no me da verborrea cuando estoy ebrio.

Mail. Nada. Pura Basura.

Por fin prendió el celular.
SMS4 Enviado: Juancho: No se imagina la hembrita de hoy. Deliciosa....
SMS3 Enviado: Listo nos vemos allá.
SMS2 Recibido: Charlie: La rumba hoy en Maldito Tequila, el bar nuevo. T
SMS 3 Enviado: Tato: ¿Qué hay pa hoy?

Perfecto. Tato seguro sabría todo.

Sistema correo de voz.
Tato. ¿Qué hubo? ¿Me puede pegar una llamada por favor? Es importante. Charile

No sabía qué era peor. Pensar en la mujer muerta. No entender nada de lo que pasó la noche anterior. O sentirse como un completo desgraciado.

Decidió calmarse. Ya aparecerán las respuestas. Seguro Tato sigue dormido. Tomó una larga ducha. Buscó algo de comer en su nevera y cayó profundo.

No cayó en cuenta cuántas horas durmió hasta el momento que timbró su celular. Era Tato.

- Mijo. ¿Qué le pasó anoche?
- ¿Cómo así? ¿No ud. estaba conmigo?
- Estaba. Pero conoció a una loca mona divina y lo perdimos.
- Mierda.
- Si. Me dijo que se iba con la nena a una fiesta a su casa. Y como usted se vive yendo con hembritas todo el tiempo, no me pareció raro.
- Mierda. 
- ¿Será que puede dejar de decir mierda y me cuenta qué culos pasa?
- Veámonos en media hora donde Juancho.
- Listo, usted sí que es misterioso.

Pasaron varios días y Charlie no se podía concentrar. Sufría de paranoia. Pensaba que en cualquier momento lo iban a buscar para meterlo en la cárcel. Revisaba la prensa todos los días. Pero no encontraba noticias del hecho. ¿Será que no la han encontrado?

Llegó esa noche como era usual tarde de su trabajo. En la portería le entregaron un paquete. Estaba marcado a mano y decía con letra un poco desordenada: Para Charlie G. Confidencial.

Afanó el paso para llegar rápido a su apartamento. Botó el morral y las llaves por ahí y rompió el extraño paquete. Un CD de esos que venden en cualquier papelería estaba acompañado con una nota. ¿Qué pensaría Caro si ve esto? Una gota de sudor frío le recorrió la espalda.  Prendió el computador y se comió un par de uñas mientras todo el sistema se iniciaba. Esto no está terminado de inventar,  se lamentó.

La primera escena era bastante diciente  La chica Rubia y él, en el sofá de la casa -qué el asume que era de ella- besándose y manoseándose en frente de todos. Sin pudor, sin pena. Había varias personas allí. Todos casi que celebraban cada pase, acompañado de las maromas sexuales de su compañera. Eran como el centro de atención de la rumba. Como elefantes de circo.

Pero no reconocía a nadie. El video estaba claramente editado y básicamente mostraba los polvos que se echó con la nena, el momento en que se despertó y cómo dejó abandonada a la chica sobre la cama.

ASESINO... Terminaba el video.

Un par de lágrimas corrieron por su mejilla. Sentía que su vida estaba arruinada





5 de agosto de 2011

¿QUÉ TAL SI...?

Ella era una practicante, un poco mayor que el promedio de chicas que llegaban a la oficina a iniciar lo que sería su vida laboral. Alta, delgada, piel perfecta, sonrisa encantadora. Todo indicaba que ese par de largas piernas tenían lo que se requería para triunfar en el área asignada: Relaciones Públicas.

Su primera semana se la pasó entre ires y venires, conociendo todos los pisos y procesos de la oficina. Corría en tacones, con cientos de carpetas encima, detrás de su jefa, una dictadora tipo nazi que no hacía nada más que gritar órdenes todo el tiempo, sin dar espacio para respirar.

En una de esas correndillas lo vio. 1.85, trigueño, manos grandes, sin anillo. Le pareció una delicia. Lo miró fijamente, casi que con la boca abierta. "Niña! No te quedes atrás" gritó la Nazi. Y así a los trancazos la bajaron de la nube en la que se trepó.

Se puso a la tarea de hacer investigación y se dio cuenta de que el personaje podía ser algo así como inalcanzable. Coordinador de proyectos. No casado, pero sí arrejuntado. La medio huevonadita. Con una señora que, además de mantenida, tenía con fama de fiera andante y celosa como un putas. Pero aun así no le importó. Definió que "algo" debía pasar entre ellos dos.

Se hizo notar de él. El primer paso de una conquista es siempre que el otro personaje sepa de tu existencia. Pero desde el primer momento en que cruzaron las miradas, transcurrieron dos años y un par de ascensos, para que avanzaran de nivel y superaran los almuerzos de colegas, los comentarios chistosos y las llamadas laborales.

Ya iba siendo hora de salir de la oficina cuando le entra una llamada.

- ¿Qué harás ahora?
- Nada. ¿Por?
- ¿Vamos por un trago?
- Listo veámonos en el ascensor.


Nunca desechó la idea. Cada movimiento, cada conversación tenían una intensión. No era una obsesión, pero si un deseo demasiado fuerte dentro de ella. Así que sabía que este momento a solas, en medio de tragos, podía ser de gran provecho.

- Mira Mateo, no te hagas el loco. Si llevo dos años cayéndote. Y tú, haciéndote el loco, le dijo entre risas
- No me digas eso que es mentira. Y se puso rojo, como si hace años no le dijeran nada lanzado.
- Para qué te voy a mentir. Lo que pasa es que creo que hace dos años pensabas que yo era un baby ¿o qué?
- Nada de eso. Si tu eres una hembra.
- ¿Entonces?
- Todo es demasiado complicado.
- Lo sé. El punto es ¿Te importa? Lo miró a los ojos, le miró la boca y se mordió un labio.
- Hoy no. Pero no sé mañana...
- Por lo pronto, solo nos importa el ahora


Se acercaron y se fundieron en un beso profundo. Un beso que no querían que acabara nunca. Desde los pies hasta la cabeza ambos sintieron cosquillas. Y así comenzó una historia sin futuro.

Después de esa noche, no guardaban la compostura, solo requerían un poco de prudencia. El baño del cuarto piso, las escaleras tarde en la noche, el ascensor, el cuarto del aseo. Cada rincón servía para un beso, una caricia, un polvo. En ese aspecto eran compañeros perfectos. Bastaba una mirada y al instante siguiente se encontraban en algún rincón oscuro, el uno encima del otro.

El carro, la casa de ella, los moteles cercanos... Esos eran los lugares de sus almuerzos. Un par de cómplices de dos eran suficientes para las voladas en horas laborales. Sus amigas no la criticaban, digamos que guardaban silencio ante el desastre que sabían que iba a venir.

Para ella era perfecto. No necesitaba una cena en un gran restaurante, invitaciones a cine, o magníficos regalos. Con tenerlo entre sus brazos y sus piernas, era suficiente. Se conformaba y no se sentía mal con eso.

Pasaron los meses y ella se enamoró. Pero nunca dijo nada. Guardó silencio y solo lloraba entre su cama y eventualmente con sus amigas.

- No me parece justo que vivas en este estado por un tipo casado, dijo su amiga Andrea.
- Sí, tiene razón, dijo Julieta
- Yo sé, yo sé... Pero ¿Qué hago? dijo mientras se agarraba la cabeza.
- Tu sabes bien lo que tienes que hacer. Dejarlo. Irte. Yo ya ni sé qué decirte. Me aburre esta situación. Tu no oyes ni ves ni entiendes. Y no haces nada. Ni para adelante ni para atrás. Dile que deje a la vieja con la que vive.
- No! Yo sería incapaz de decirle eso.
- Eres una idiota, casi que corearon el par de amigas.


Aún así, ella continuaba en su historia. Llevaba la procesión por dentro. Lo veía y suspiraba. Nada que hacer. El amor la poseía. Hasta que un día oyó por equivocación en un pasillo.


- ¿Si supo marica, que Mateo por fin embarazó a la fiera?
- No! La vieja se salió con la suya.
- Ahora sí el man se jodió. No va a poder dejarla nunca.


Contuvo las lágrimas. Pero no podía decir nada. Ese era el pacto implícito entre los dos.

Se alejó y el no movió un dedo para volver a acercarla. Hasta que un día en el ascensor.

- Hola
- Hola,  le respondió mirando al piso.
- ¿Cómo éstas?
- Bien. Te felicito por tu hijo.
- Ya entiendo todo...
- No digas nada más.


A los meses, ella se había resignado a verlo y a no tenerlo. Huyendo como loca a los ataques de nostalgia. Ese se había convertido en su estado natural. Mantenían una relación de colegaje similar a la que construyeron cuando se conocieron. Nada extraordinario. Hasta que un día, él comenzó a evadirla. Hasta delegaba a sus subalternos para no verla en las reuniones.

Ella lo notó, pero supuso que era un proceso normal y no le puso mucha tiza al tema. Se hizo a una vida, y comenzó a salir con un chico soltero de su edad.

- Hola
- Qué más Juliet.
- Menos mal no fuiste ayer a la fiesta.
- ¿Por qué?
- Al sitio llegaron en plan 'novios' Andrea y Mateo.
- ¿Quéeeee?
- Así tal cual.
- Con razón esa desapareció.


Y así fue. La mejor amiga sí hizo lo que Aleja nunca fue capaz. Al verlo separado, lo oficializó como novio, y le prohibió hablarle a su ex amante -quien fuera su mejor amiga-.

- ¿Cómo lo ves?
- Perra malparida. Menos mal no fui, sino la hubiera matado.
- Cálmate.

Y desde ese momento se ahogó en llanto.

***

Pasó el tiempo. Mateo y Andrea se casaron. Él no quería hijos, pero ella dejó de tomarse la anticonceptivas. 

Alejandra cambió de trabajo. De vez en cuando en alguna junta se cruza con Mateo. Se ríen se coquetean, nunca mencionan las viejas épocas, pero cuando regresa a su casa siente un hueco en el estómago en el corazón y no puede evitar preguntarse "Qué tal si..."

7 de diciembre de 2010

EL ARTE DE SER INFIEL IV

Lea la tercera parte


- Mi Amor, estuve averiguando el tema de volverme a ligar las trompas para poder tener un hijo tuyo, pero me dicen los médicos de la clínica de fertilidad, que eso no funciona del todo y que puede ser que no quede embarazada de ti. Es que me muero por que tengamos un pequeño de los dos.


Carlos tragó en seco y antes de poder continuar con cualquier respuesta estúpida -como las que solía tener en estos casos-, Ilia continuó con su monólogo.

- Lo bueno - Carlos no le veía nada bueno al tema- es que podemos recurrir a la inseminación artificial para poder quedar embarazados.
- Linda, ¿no crees que es demasiado prematuro? Aún no hemos definido nada. 
- No hay que ir con afanes, pero hay que ir haciendo todas las vueltas. Por ejemplo, en Bogotá la inseminación vale como 5 millones, pero en Medellín hay una donde cobran solo 2.
- Ah, es que ya averiguaste....
- Sí y no te imaginas la emoción que me da!!
- Ili, para mi es una decisión complicada. Los hijos no están en mis planes aún.
- Pero lo estarán


Cuando Carlos le contó esto a Juan Pablo, él no entendía como su amigo continuaba enredado en una situación como esta. Y peor aún, cómo él le estaba alcahuetiando el asunto. Pero, como la lógica masculina no da para buscar soluciones y ponerse en la raya, sino para continuar fomentando esta infidelidad, no dijo nada más que un simple: Este asunto se le va a salir de las manos. Y a pesar de esa frase, Carlos seguía con la idea de verla en diciembre.

- Angie se va de viaje a donde sus papás el 6 de diciembre.
- ¿En serio? Es perfecto!
- ¿Perfecto por qué?
- Así Ilia y yo podemos vernos de nuevo en su casa sin que Angie sepa nada.
- No! No! No! Hermano, eso si me pone en mala situación... Ahora me va a meter a la amante a mi casa. No le parece descarado??
- ¿No harías eso por tu amigo?


Y nuevamente el chantaje emocional funcionó. Juan Pablo terminó accediendo a que su mejor amigo y su moza caleña se quedaran en su casa. El futón es una buena posibilidad para que duerman. Fue lo único que alcanzó a anotar. Un mes exacto tenían para organizar todo. Armarle la mentira a Karla, la esposa embarazada, notificar a Angie, la novia viajera, comprar tiquetes y organizar itinerarios.

- Te tengo una buena noticia.
- Dime?
- Primero respóndeme si te gustó Santiago de Chile
- Lo poco que vi, sí, pero lo más lindo es que estuve contigo.
- Bueno, mi amigo Juan Pablo nos va a prestar su casa para que nos quedemos con él porque la novia se va viaje y se va a quedar solo.
- Pero por qué no en Buenos Aires...
- Es que para mi, Santiago es la ciudad de los dos.
- Te amo!! Qué emoción!!!


La pareja de amantes consiguieron tiquetes, organizaron itinerarios y al momento de ultimar detalles...
- Mi vida, si vieras que me tocó tomarme una pastilla porque la regla me iba a llegar el martes que nos vamos a encontrar
- Cómo así?
- Tranquilo todo bajo control...


- No!!! hermano, ahora me va a hacer un desastre en mi futón. Esto es una desgracia
- No hombre, ella habla con propiedad del tema, seguro eso se le aplaza. Aunque no creo que sobre ponerle un plástico  a esa vaina no?
- Yo creo que hay que buscarse un hotel para la primera noche. 
- ¿Cómo así?
- Pues ustedes con esas ganas represadas de meses van a llegar a mi casa a echarse un polvo silencioso?????? No creo y yo no aspiro a chuparme todos sus alaridos.
- Claro. ¿Me ayuda a buscar uno?


Y como el descaro no tiene límites... Ahí estaba Juan Pablo ayudándolo con un hotel donde no tuviera que mostrar su ID para evitarle problemas futuros.

Tarde, cuando ya todo estaba organizado Juan Pablo notó que ahora sí sería un protagonista más de esta historia, que le tocaría mentir y hacer caso omiso de la esposa de Carlos y su embarazo. Esconder cualquier rastro de su apellido y sus teléfonos, porque por su cabeza no dejaba de aparecer la imagen de Ilia cayéndole de sorpresa o llamando a preguntar por su amigo.

Entró en paranoia, pero ya no hay nada que hacer. Este 7 de diciembre, Carlos e Ilia se encontrarán a las 11 de la noche hora de Santiago, dormirán en un hotel de medio pelo. Rezarán para que no les llegue la regla mientras duermen en la sala de su amigo. De seguro comenzará otro capítulo en la que ella le pida definiciones a ese hombre que ha visto cuatro días en su vida y de quien desconoce a su esposa y su hijo que está por venir. De seguro le pide que organicen definitivamente un futuro juntos.

Esta noche Karla Dormirá sola en Buenos Aires pensando en que su esposo está en compañía de su 'amigo más juicioso'. Y Angie comenzará las vacaciones al lado de sus padres en Europa, esperando que su 'sacrificado' novio llegue para el fin de semana, sin tener la menor idea de que su futón será utilizado para seguir consolidando la infidelidad más absurda del mundo.

21 de noviembre de 2010

EL ARTE DE SER INFIEL III

Para comenzar lea Aquí, la segunda parte

- Eso más bien te lo pregunto a ti... No me has contestado ninguna de mis llamadas. El celular todo el tiempo en buzón
- ¿En buzón?
- Te marqué a las 12:00 en punto quería ser la primera en cantarte el feliz cumpleaños, pero fue imposible... y todo el día el celular apagado... y solo hasta ahora me contestas
- Pero si sabes que es imposible contestarte a algunas horas.
- Si... pero...
- Pero nada. No seas bobita, amor, no pasa nada Muy linda tu por el detalle.
- Dime, recibiste el regalo.
- ¿Cuál Regalo?
- Uno que mandé a tu casa
- No, aun no llega. Seguro llega el lunes, tranquila


Se despidieron con un típico y empalagoso 'Te amo y no puedo pelear contigo' y Carlos volvió a su celebración de cumpleaños. Al ser cuestionado sobre la llamada, mintió diciendo que era su mejor amigo Juan Pablo para averiguar sobre el transcurso de la jornada. Estaba aliviado y volvió a sonreír ampliamente; Ilia no había viajado y nada amenazaba su matrimonio.

El lunes temprano, y como los malos siempre gozan de una buena suerte, cuando iba saliendo de su casa se topó con el encargado de las entregas del correo. Firmó la planilla, recibió el paquete, una caja de cartón algo grande, y se fue para el carro. Destapó el empaque en un afán infinito y encontró el regalo más cursi y adolescente que alguien le hubiera podido dar a sus 34: Una foto de los dos enmarcada.

Ni siquiera se acordaba de que se habían tomado fotos juntos. Sudó frío. Siguió esculcando la caja, llena de papel de protección para que el vidrio del portarretratos no se rompiera, y encontró la carta. Escrita a mano, de esas que ya nadie recibe.

Mi amor:
Hoy estoy  muy triste porque estás lejos y no vamos a poder pasar juntos tu cumpleaños. Pero al tiempo estoy muy contenta porque sé que te tengo a mi lado, y porque siento que me amas tanto como  yo a ti. Por eso este regalo, para que todos los días me recuerdes. Para que te hagas una idea, yo tengo la misma foto en mi mesa de noche. 
Este, espero, será el primer detalle que nos unirá.

Mira el fondo de la caja, y encontrarás algo que  sellará nuestro compromiso por siempre.

¿Recuerdas  que te pregunté si te querías casar conmigo? Hoy te reitero  mi pregunta, mis intenciones, y te mando ese anillo, que quizá  no vale mucho, pero que tiene todo  el valor sentimental para mi.

Espero pronto poder verte de nuevo, me dijiste que en diciembre, ¿no?  Y quizá hablar de fondo sobre esto.

Que tengas un feliz cumpleaños 
Te mando millones de besos

Tu Ilia

Buscó su celular y marcó. Mientras sonaba el teléfono, miraba entre sus manos el anillo. Se lo probó y le quedó perfecto.

- ¿Recibiste el regalo? 
- Sí, mi vida
- ¿Te gustó?
- Sí, está muy lindo.
- Mientes... 
- De verdad, linda.
- Parece que no te gustara. Te oyes cero emocionado.
- No es eso, es que voy manejando.

Ilia comenzó a gritar.

- Yo sí sabía que te ibas a echar para atrás. Que tu de verdad no me quieres. Llevas muchos días todo raro conmigo.
- Nena, ¿no crees que estás exagerando?
- Solo quiero saber si tu sientes lo mismo que yo. Y que quieres lo mismo que yo. Yo estoy apostándole mucho a esto...
- Tu ya sabes la respuesta... 
- Entonces, ¿sí te quieres casar conmigo?
- Pero tu sabes que ese es un paso difícil. No se puede tomar así de un momento a otro.
- Por eso, en diciembre cuando nos veamos podemos dar el paso y nos casamos, así no vivamos juntos.
- no hay que afanarse, ya podremos ver esto con más tiempo. Te amo
- Y yo a ti.

Y el drama sigue... 
Recuerden, que esta es una de esas historias
 en  las que la realidad supera la  ficción


Y sigue!!

16 de noviembre de 2010

EL ARTE DE SER INFIEL II

Pueden leer el post anterior  para que entiendan

- Mi amor...
- ¿Dime? Respondió con ese tono de 'no quiero que me jodas'
- Estoy embarazada

Mierda. Fue lo primero que pensó. ¿Qué le voy a decir  Ilia? 

Él mantuvo su relación por internet durante todos estos meses. Ya iban para casi ocho, cuando recibió la noticia del embarazo de Karla, su abnegada e intensa.

- Mi amor! qué emoción!!!!!! Vamos a ser papás!

Claramente, Ilia aun no sabía que su adorado Carlos, en la distancia, era un hombre casado. Él mantenía la mentira de los horarios laborales para prohibirle que llamara a ciertas horas. Y la virtualidad lo ayudaba a mantener su mentira y a mantener viva una 'relación' que era real para una de las partes, y un pasatiempo para otra. Los encuentros casuales no se daban, pero a pesar del poco -o casi nulo- sexo, el bla bla bla, sumado a Facebook, messenger y un celular con un número que solo era para ella, fueron aliados fundamentales para que el interés de ella crecía, y las ganas de no soltarla de él también.

- Huevón, usted está enamorado de esa vieja, y ahora tiene a Karla embarazada. ¿Qué quiere, que le de un premio?
- No, marica, pero sí que me entienda la emoción
- ¿Emoción? Está es encartado
- Simple, Karla ya no me jode porque anda feliz armando maricadas para el bebé.

Juan Pablo seguía sin entender la racionalidad de Carlos. Pero siempre estaba listo para escucharlo, al final para esto están los amigos.

'Antonio Torres le ha enviado una invitación de amigo.' Decía la invitación del MSN. Ese era el nombre que el ex marido de Ilia usaba para ponerle los cuernos con de cuanta nena en internet había. Obviamente rechazó la invitación.

- Necesito hablar contigo urgente y espero no oír excusas
- Dime, qué pasó amor?
- ¿Cómo tu ex consiguió mi dirección de correo? Lo primero que te advertí es que yo no quería problemas
- ¿De qué me hablas? No entiendo nada
- Bues que un tal Antonio Torres me está pidiendo en MSN y ese no es otro que tu ex marido.
- No, pero eso es imposible
- Todo indica que no.
- ¿Pero por qué te pones bravo conmigo?
- ¿Sabes? No quiero hablar. Chao

Apenas pudo conseguir a un Internet entró a su cuenta de correo electrónico, y lo que se imaginaba había pasado. El exmarido intenso en plan reconquista frustrada había entrado a su correo y había reenviado a todos sus contactos del directorio, los mails que se cruzaba con Carlos. Menos mal ella no era muy dada al sexo escrito, y no había más que juramentos de amor eterno de parte y parte.

- Usted va a terminar muerto por huevón.
- ¿Pero él man qué me puede hacer? Además ella me dijo que no fue su culpa. Él man se le metió al correo y qué tiene de malo que ella tenga a alguien nuevo. Ese tema del MSN no va a pasar a mayores, yo ya no lo acepto y sale... Tranqui, que por aquí me va a tener mucho más rato.
- No es solo el man. Se le olvidan su esposa, y la familia de Ilia, esos son como siete hermanos con cara de hampones. La verdad ya no sé que decirle para que entre en razón
- Tiene que ayudarme a verla en diciembre. 
- ¿En Diciembre?
- Es la próxima oportunidad que tengo para verla.
- ¿Y que tal si no busca oportunidades donde no las hay?
- Ay, ya comenzó la cantaleta. Luego lo llamo y le cuento.

Llegaron los 34 años de Carlos. Era un día de semana cualquiera, solo que este año tenía a una esposa embarazada, lo cual era el tema de cada llamada a felicitarlo, de cada correo o mensaje. Eso lo mamaba, y sumado a la ansiedad de no recibir noticias de Ilia, hacían su día insoportable.

- ¿Será que se va a venir a visitarme de sorpresa?
- No, no creo. ¿A dónde va a llegar acaso? Esa ciudad es muy grande
- Es que ella tiene mi dirección.
- ¿Cóomooo?
- Si es que se la di para una referencia bancaria.
- Usted supera los límites de lo imaginado.
- Estoy cagado
- Y con razón. Ahora aguántese lo peor, porque la nena quiere casarse con usted y está montada en el video de que son novios.
- Yo sé, Yo sé

Pasaron las horas y nada que recibía noticias de Ilia.

De repente entra una llamada de un número que no conocía.

- ¿Aló? ¿Dónde estás?

Continuará...

17 de septiembre de 2010

FALSO DE TODA FALSEDAD

Luego de darle muchas vueltas al tema, este es mi historia de regalo para mi #BloggerSecreto, @Cuentante... quien descubrió por una ligereza mía que yo era su blogger secreto, pero siguió jugando a los dulces y las pistas como si nada pasara!!!

Esta historia sale de las múltiples respuestas que me dio sobre su persona.

***

Se levantó de la cama donde había estado viendo fútbol toda la mañana. Definitivamente no había nada como una buena mañana de ese tipo. Eso era, después del sexo y las noches con su amada, lo que más disfrutaba y lo mejor, podía hacerlo solo.

Pero el día hoy tenía un día tinte anormal. Ella había salido muy temprano, incluso antes de que él abriera los ojos. Eso nunca sucedía. Pero igual no hizo mucho caso de eso.

Al medio día le dio hambre. Fue a la cocina y vio que no habia nada para comer ya listo en la nevera. Buscó el teléfono y marcó Marce.

'El número marcado no se encuentra en servicio'.

Intentó nuevamente... Nada.
Tercera vez y nada.

Se preocupó. ¿La habrán robado? ¿Estará bien? ¿Qué habrá pasado?

Regresó al cuarto y notó algo que antes no había detallado: Faltaba ropa en el armario. Escultó cajón a cajón, y vio que las prendas favoritas de Marce no estaban. Corrió a la biblioteca y faltaban las últimas novelas que había comprado y que aun no había leido.

Buscó los números de las amigas, y nadie contestaba, los de los familiares, y tampoco.

Se metió a la ducha, se vistió corriendo y agarró el carro. Salió sin rumbo fijo, pensando en encontrarla en algún lugar común, esos llenos de recuerdos. Parques, avenidas, cafés restaurantes. Recorrió los 4 años de relación y no la vio. Ni un rastro de ella. Era como si se la hubiera tragado la tierra.

Regresó a casa resignado, a esperar que ella apareciera. Pero por el contrario fueron llegando sus amigos, los solteros, esos que están listos ante cualquier calamidad.

- Tranquilo hermano, eso es pura crisis de vieja.
- Claro, eso seguro regresa pronto
- No sufra. Tomémonos unos tragos

Así pasó la noche, entre consejos sin fundamento y mucho alcohol. Llegó el lunes, festivo menos mal. El guayabo lo poseía. Y seguía sin entender nada.

Buscó su celular: Descargado
Corrió a conectarlo, y desesperado esperaba a que agarrara algo de carga para ver quién o si alguien, o más bien ella, había llamado.

Minutos después se encendió el aparato y apareció el símbolo de 'correo de voz'. Marcó *123.

- Estoy en Costa Rica, siendo feliz definitivamente. Quédate con tu fútbol y tus sábados en la mañana. Adiós.

Hasta ahí fue Marce. Y solo hasta meses llenos de lágrimas después, luego de haber sufrido una tusa tardía que nunca tuvo en su adolescencia. Luego de haber casi que superado la sensación de que a uno le falta algo imprescindible... Cuando ya no había sentimientos de tristeza, obsesión e impotencia... Solo en ese momento entendió que ella se había ido con otro.



6 de septiembre de 2010

EL ARTE DE SER INFIEL

- Hermano, me tiene que ayudar!
- A ver, con qué locura vas a aparecer ahora
- Tengo que verme con Ilia!!!
- Pero luego esa vieja no está en Colombia?
- Sí, por eso, tengo que hacer que venga para verla. Y usted va a ser el artífice de eso!
- ¿¿¿¿Yo?????
- Claro, en la semana que yo lo voy a visitar a Chile, me vuelo con ella un par de días, y tengo la excusa perfecta para volármele a mi esposa.
- Estás demente

Pero al final la solidaridad masculina cedió. Organizaron todo. Incluso como hacer que la novia de Juan Pablo no hablara con la esposa de Carlos -quienes por supuesto se conocían-. Durante horas por chat cuadraron cada detalle. Se pusieron en las situaciones más ridículas.

Juan Pablo prestó su tarjeta de crédito para la compra del tiquete de Ilia desde Cali hasta Santiago. Carlos coordinó su viaje desde Buenos Aires a donde el amigo de toda su vida. Karla, la esposa, no podía viajar esa semana, porque recibiría a su mamá y hermanas durante esos mismos días.

Era perfecto, en la mente de los dos hombres: Carlos llegaba a Santiago el sábado y se encontraría con Ilia. Supuestamente, a los ojos de la novia de Juan Pablo -Angie-, el amigo llegaría desde Baires el martes a primera hora. Mientras, la esposa estaría tan ocupada de guía turística, que no podría aplicar su obsesión compulsiva de controlar cada paso de su marido.

- Bueno, el fin de semana usted llega, me voy a las afueras de Santiago a tomar unas fotos que Angie necesita para su taller. Entonces solo estaré disponible en el teléfono.
- Hermano... No sé si sea muy conchudo, pero necesito que me preste su casa.
-Cómo!!!!!?? ya no tuvo suficiente con que le prestara mi tarjeta de crédito????
- Es que quedé algo vaciado y si me ahorro esa noche de hotel, sería fantástico.
- No me joda. Usted sabe que yo también estoy arriesgando mi pellejo y mi relación en esto.
- Mire, ayúdeme, le prometo que no tiro en su cama.
- Yo no puedo hacerle eso a Angie.
- Ella no se va a enterar.
- Bueno. ¿Usted aun tiene las copias de cuando vivía acá conmigo en Santiago?
- Claro que sí.
- Bien, no he cambiado la chapa

Así quedaron. Juan Pablo se comía las uñas todos los días, y Carlos se mordía los labios imaginando cómo sería el encuentro con esa Caleña que había conocido por internet, y con la cual tenía una relación paralela. Hasta celular adicional -para que su esposa no le pillara la infidelidad- había comprado. Mintió sobre su matrimonio -o más bien, lo negó-, se inventó un trabajo arbitrario donde no le dejaban contestar el celular a ciertas horas... Y quien sabe qué otra cantidad de mentiras dijo a esa extraña de grandes tetas, con quien se mandaba mensajes de chat y celular de forma casi que compulsiva.

Llegó el sábado 10:00 am hora de Santiago

- Marica, me dejó el avión!!
- Cómo!!??? No sea bruto!
- Imagínate que cuando me desperté, a tiempo para salir al aeropuerto, mi mujer me da la súper noticia que le prestó mi carro a la hermana y adivine...
- Quéee!!!!
- Ahí estaban las llaves de su apartamento... Y como me enrranché a pelear con Karla, pues se me hizo tarde.
- Y entonces? Estoy buscando otro tiquete por otra aerolínea, porque esta mierda de empresa no tiene sino otro vuelo hasta mañana!!
- Le va a meter más plata a ese viaje????? No que andaba corto???
- Bueno, ahora andaré peor.
- Y yo ya no estoy en Santiago. Madrugamos.
- Lo peor es que si no llego e Ilia sí, va a cree que la dejé metida!!!
- ¿Qué hacemos?
- Toca ponerle un mensaje.
- Déjeme y me meto a su facebook y le escribo que usted llega tarde, pero llega.
- Listo. Yo soluciono. Y se salvó de prestarme su casa
- Por lo menos.

Tan de buenas Carlos que consiguió un vuelo con el que llegó una hora antes que el de Ilia. El encuentro fue como de antiguos novios, abrazo profundo y beso al borde de la lágrima. Buscaron un taxi y le pidieron que les recomendara un hotel, de precio "modesto". Pero resultó que los cuatro hoteles a los ue fueron no tenían cuartos. Pero como no hay quinto malo, consiguieron uno que solo tenía disponibilidad para esa noche. Resignados lo tomaron.

- Estoy jodido.
- ¿Ahora qué fue?
- Solo tengo cuarto por esta noche
- Con razón me llama a esta hora. No debería estar comiéndose a esa vieja.
- Sí, pero fue al baño. ¿Tiene internet?
- Sí.
- Ayúdeme mañana a buscar un hotel.
- Hijueputa, menos mal no le cobro los favores

Claramente, como buen celestino, Juan Pablo madrugó a hacerle el favor a su amigo. Encontró milagrosamente un hotel de buen precio.

- Anote los datos. La fachada se ve bien, está bien ubicado, pero no respondo por más!! Y déjeme mi domingo tranquilo.

En efecto, el hotel era perfecto. Vista sobre la ciudad y muy barato. El sexo se apoderó de los dos amates. Ella, separada con dos hijos. Él casado, en negación por vivir el "mejor idilio de su vida".

Pasaron los días y afortunadamente Juan Pablo no había recibido más noticias de las degracias de su mejor amigo del colegio. Pero como no todo es perfecto, timbró su celular a las 5:30 am del martes.

- Marica, no me va a creer.
- Ahora qué fue???
- La dejó el avión.
- Usted si es mucho lo idiota!!!!!
- No calculé bien!
- Tiene huevo, marica. ¿Qué va a hacer¡? Mire que ya le dije a Angie que usted se había embarcado y que ya venía en camino!! No me vaya a hacer decir más mentiras!
- Será embarcarla y que se vaya! El próximo vuelo pa Colombia sale a las 5 de mañana!
- Y ¿entonces? Dígale a Angie que perdí la conexión, que llego más tarde. La acompaño hasta las 6 de la tarde y que pase la noche en el aeropuerto.
- ¿Acaso no tiene para el hotel?
- Hotel?????' Si se vino con 30 dólares para cuatro días! No ha pagado nada, no ha puesto un centavo.
- Usted está jodido, hermano
- De verdad

Así fue, le dijo una mentira más -ya a este paso había perdido la cuenta- y le sacó el trabajo como excusa para "tener que volar de regerso a Buenos Aires esa misma noche". Y sin más remedio se separaron esa tarde. La visita de Carlos a Santiago transcurrió sin mayores contratiempos, más que la intensidad con la que necesitaba ver el correo para mandarle mensajes a Ilia. "Parecen novios adolescentes! Como si usted no tuviera esposa", le repetía Juan Pablo una y otra vez.

Pero como las cosas buenas se repiten. Hubo una segunda vez. Otro encuentro lleno de mentiras, cuyos detalles ya no recuerdo. Pero que terminó peor de lo que cualquiera podría imaginarse. Juan Pablo volaba desde Santiago hacia Colombia por temas de trabajo. Y ella tenía la escala que esa aerolínea hace entre Buenos Aires y Bogotá. Obviamente ese viaje de su amigo era la excusa para volarse al siguiente encuentro.
- Sí, ahí la veo. Está sentada en el piso de la sala de espera, con una blusa como de colores. Se nota achantada. Qué pasó ayer, le dijo que es casado?

- No!!! Solo que cuando terminamos en el polvo número ya no me acuerdo se acurrucó entre mis brazos y me dijo 'Cásate conmigo'.
- No me joda!!
- No te miento. Me lo dijo y me tocó sacarle evasivas!
- Evasivas????? A ver? Usted es casado hace 4 años con Karla!!! Por Dios! Esto raya la locura. Y qué va a hacer?
- Nada.
- Cómo que nada. En algún momento le tiene que decir la verdad.
- Sí, pero por ahora no.
Parte II, aqui

AFANES

Estaba despampanante. Entró con una seguridad impresionante a la casa de su amiga y su nuevo novio. Estaban inaugurando apartamento y era la excusa perfecta para reunir a ese grupo de amigos que no se veían hace meses.

- Mary, te presento a Jacobo.
- Uy Jacobo.. Bienvenido, Angélica nunca trae a ninguno de sus chicos a estas reuniones. Cree que somos una lata!
- A ver Mary, puedes callarte!!
- Ay, solo siéntete honrado.
- Tranquila, haré lo posible por superar la prueba, dijo Jacobo sin mostrar el más mínimo sonrojo.

Angélica agarró de la mano a Jacobo y lo alardeó por toda la sala. Hizo el recorrido completo hasta que se posaron en el balcón. Desde una esquina Julián la miraba. Con algo de asombro y desilusión en la mirada.

- Ve Juli, y ¿Tú no que venías con tu novia? Dijo una de las asistentes a la reunión
- Sí, sí... Pero se... se... a... a... arrepintió a últímo momento,tartamudeó
- Ay qué falla. Quería saber quién era la afortunada que se estaba ahora acostando con mi ex.
- Como siempre tan cómica tú. Y todos los sentados en la sala soltaron la carcajada.

"Tan raro. Si llevaba desde que nos peleamos dicéndole a todo el mundo que iba a traer a su novia", pensó Angélica al oir la broma que le hacían a Julián. "Será que la nena sí se arrepintió? Aich, ahora me toca mamarme al latoso de Jacobo toda la noche con esta agarradera que le entra! Espero que no se le de por besarme".

Angélica y Julián tenían un pacto: a pesar de llevar cerca de siete meses saliendo, no dirían nada a sus amigos para no generar tensión, por aquello de que la última ex de él era del grupo cercano. "Mejor no herir suceptibilidades", le decía él cada nada. Pero a ella ya le sabía a mierda. Quería gritarle a todo el mundo que eran felices juntos y que les valía hongo el resto. Pero las condiciones estaban puestas, y debían esperar un poco más.

A veces Angélica pensaba que Julián no quería nada serio con ella. Pero luego descartaba esa idea y continuaba como si no le importara el acuerdo de silencio. Pero hace 15 días hubo una pelea de esas que parecen realmente graves y los rumores comenzaron a llegar. Sintió que la vida se le partía en dos. Que Julián era un triple HP que se la tenía bien guardada.

Así decidió no quedarse atrás, y sin hacer mucho escándalo llegó hermosa con un churro agarrado de la mano a la fiesta. Sabía que a Julián le había sabido a mierda el detalle, y eso le daba un fresquito. Pero no entendía la ausencia de la nueva.

La noche transcurrió entre tragos, historias y chistes malos. Jacobo era un encanto. Sabía que su papel era de comodín, pero como Angélica le gustaba tanto, no le importaba, era eso o nada. Sacó a relucir el galán que lleva dentro y se echó al bolsillo a todas las damas del lugar, y causó recelo entre los hombres. Hasta ahí la misión estaba cumplida, pero la idea de que la 'novia' de Julián no hubiera llegado la perturbaba un poco.

Julián intentó varias veces acercarse a Angélica, pero siempre un atravesado no lo permitía. Hasta que por fin, rozando las 2 de la mañana la vio sola en el balcón, fumándose un cigarrillo. Se le acercó por detrás y le dijo

- Nunca lo vas a dejar, ¿cierto?
- De algo se tiene que morir uno, ¿no?
- Eso dices siempre, pero es mejor evitarlo.
- Estas ebrio
- Algo y tu
- Como siempre sobria
- Querido tu novio, ¿no?
- Si es un bacán.
- ¿Y tu novia? No vino al fin. Me quedé con las ganas.

Vio como los ojos de Julián se iban llenando de ira con el transcurrir de la conversación.

- ¿Puede ser que seas tan idiota?
- ¿Yo? ¿Ahora qué hice?
- Pues traer a este man a restregármelo en la cara
- ¿Qué querías, que me quedara como una idiota mirando cómo traías tu a tu nieva novia? Ojo por ojo mi vida!
- Aun no entiendes, ¿no?
- Qué tengo que entender? ¿Que me cambiaste por otra?
- Que no!!! que eso no ha pasado!!!!
- ¿Entonces? ¿Todo era un montaje para hacerme sentir como un culo!!!??
- No! Tu eras la novia a la que iba a presentar hoy. Era mi sorpresa!! Y tú lo que haces es venir con este hombre 'perfecto'. No te costó nada conseguirte otro. ¿Así tanto me amabas?

Se dio la vuelta y regresó a la sala. Angélica quedó pasmada. De pie de espaldas a la ciudad, sin saber qué hacer.

2 de septiembre de 2010

ABAJO LOS PANTALONES

A ella le encantaba desde el primer día que lo vio. Sin rollos le coqueteó pero fracasó en el intento de conquista. En ese momento se rindió, se retiró de la pelea y siguió su camino. Diez años después se lo reencontró en una feria de pueblo, de esas que abundan a lo largo y ancho del país. Lo vio a lo lejos y lo reconoció sin tener que mirar dos veces.

- No te han pasado los años, Andrés!!
-  Perdón... ¿tu eres?
- Jajajajaja claro, qué pena, te debí asustar. Maria Camila, te acuerdas? De tercer semestre de la U en Bogotá?
- Claro!! Has cambiado! Lo años te han caido bien....

Conversaron horas. Bebieron mucho trago. Bailaron. Se rieron. Recordaron.

- Claro, si tu me encantabas! Pero ni la hora me diste
- Es que eras re evidente una completa boleta con esa tiradera de perros que ni te digo.
- Es que era muy chiquita!!!!!!!
- jajajajaja inexperta diría yo.
- También.

Ella debía irse a dormir temprano porque debía madrugar a trabajar.

- Sí, es que aunque parece que ando de parranda, mañana debo madrugar a armar las notas para el periódico.
- Qué lástima, hubiera sido una delicia ver el amancer contigo.

Por efecto del trago, y del calor de la rumba, sin pensarlo dos veces se lanzó en sus brazos, le dio un beso de esos que nunca se olvidan y se lo llevó al cuarto del hotelucho en el que se quedaba. A la mañana siguiente se despertó muy temprano. Intentó no despertarlo, y le dejó una nota que rezaba "Fue una noche maravillosa, que imaginé por 10 años, pero hoy tengo que irme. Mi número es 3148978XXX. Espero que me busques. Sigo mi rumbo por cuestiones de trabajo, pero no quisiera nada más que quedarme contigo. Besos MaCamila".

No volvió a saber de él, pero tampoco hizo nada por ubicarlo. Era de las que creía que si tenía que pasar, sucedería sin forzar nada.

Pasaron un par de años y casualmente, cruzando la plaza del centro de la ciudad la vio a lo lejos. Intentó hacer lo posible por evitarla, pero ella no lo permitió.

Andrés!!! Hola!!. Casi que gritó de esquina a esquina.
- Hola! Cómo vas? Dijo sin más remedio.

De nuevo se enredaron en una charla interminable, de esas que navegan de un tema al otro. Comenzaron con un café. Luego una cena, tragos y baile. A pesar de la resisntencia impuesta por un pedazo de su cuerpo y de su mente, que no querían verse de nuevo con ella, su encanto derribó las barreras y pasaron una noche increíble.

Cuando los tragos hicieron más efecto que el deseado, María Camila perdió la vergüenza y lanzó la pregunta que nadie quiere que le hagan:

- ¿Por qué no me llamaste nunca? ¿Así de terrible fue?

Un largo silencio invadió la mesa.

- Bueno, está bien, no me respondas. Asumiré que simplemente no soy de tipo.
- Relájate, no es eso.
- Entonces? Y de verdad. No espero que me eches un rosario de excusas. Solo quiero saber la verdad. Siempre me has gustado mucho y me clavaste esa espinita del por qué. Ahora, no es que creas que no tengo vida, o que me la paso deshojando margaritas al lado del teléfono esperando a que llames. Yo me hago una vida, soy feliz y me gusta. Pero simplemente quiero saber. ¿Es mala la curiosidad?

Andrés seguía el monólogo borracho de María Camila, y soltó una sonrisa encantadora. La encontraba tierna y algo confusa. Pero le encantaba ese cuadro.

- ¿Quieres saber la verdad?
- Ay no!! Eres casado!! Casi que gritó en el bar.
- No! Nada de eso. Calma!!
- Entonces?
- Simple. Me gustan más los hombres que las mujeres. Entonces asumo que aquí sí sale perfectamente el 'No Soy tu, soy yo' Y soltó una gran carcajada!!!
- No!!! No!! Osea que pateas con ambas?
- Si así quieres decirlo!
- Y entonces por qué te metiste conmigo?
- Eres muy sexy, y con el trago, me queda fácil bajarme los pantalones. Osea, puedo llegar a tener sexo con cualquiera, pero una relación de más allá de una noche, con mis sentidos al 100% solo podría con un hombre.

Ella no sabía si reirse, llorar, vomitar o salir corriendo. Y optó por la primera opción. Al final, era un tipo divertido, buen polvo y excelente bailarín. Así que luego de que él contara la realidad de su vida, entrar en detalles sobre el asunto de la bisexualidad, el sexo entre 2, 3 y 4...

Hicieron un pacto implícito: no habría compromisos, solo que cada vez que él quisiera con una mujer, ella sería la elegida.

20 de junio de 2010

UNA ENCRUCIJADA XVI

Viene de acá

Se sentía extraño, después de tanto tiempo entrar a ese apartamento. El frío le caló los huesos. Le pareció un territorio completamente desconocido. Como si no hubiera pasado ahí buenos momentos. Recorrió punto a punto y vió cómo ya muchas de las cosas habían sido empacadas en cajas. Claro, las cosas de Juan Mario. Habían acordado que ella iría por la tarde, y él no estaría allí.

En realidad no podían ni verse. El último encuentro, un mes atrás, había sido algo más que un desastre. Se citaron en el apartamento de la mejor amiga de MaClau, quien no se encontraba en el país. Un lugar neutro para evitar que las energías y los recuerdos hicieran su parte. Se saludaron con un miedo evidente en sus ojos.

A MaClau le sorprendió ver a Juan Mario en ese estado. Barbado, el pelo larguísimo, la camisa sin planchar y con tufo a las 3 de la tarde. A Juan Mario le sorprendió verla tan entera, tan divina. Estaba deslumbrante. Es que claramente las mujeres saben que la procesión va por dentro y que las apariencias son las que mandan.

Se sentaron en la sala. Y Maria Claudia comenzó a hablar primero.

Quiero pedirte perdón, primero que todo. No actué de la mejor manera al irme hace seis meses, sin decir nada. Pero necesitaba aclarar mi cabeza. Reencontrarme conmigo misma. Ver las cosas desde afuera. Segundo, tengo que confesarte algo, el fin de semana antes de irme, que me quedé en Medellín, me quedé con un hombre que conocí allá. Solo pasó ese fin de semana y con Daniel somos buenos amigos hoy.

Juan Mario permanecía mudo. Solo la escuchaba.

Tercero: en Cartagena me reencontré con Santiago. Fue maravilloso, y me di cuenta de que nunca querré a nadie como a él. No estamos juntos. Ni un beso nos hemos dado. Pero estamos trabajando en que yo cierre mi ciclo para ver cómo nos podemos organizar. Por eso te pedí que nos vieramos.

Juan Mario seguía en silencio. Organizaba sus ideas. Su discurso.

Vine a Bogotá, para hablar y para recoger mis cosas. Me las llevo a Cartagena por lo pronto, pero no sé donde me iré a vivir definitivamente. Quiero que sepas que mientras estuve contigo te quise, y mucho. Que sí fuiste el hombre de mi vida, pero lo arruinamos. Y hablo en plural, porque independientemente de tu infidelidad, aquí ambos somos responsables. No quiero que me odies, porque yo no te odio.

Mira MaClau. Por mi no te preocupes. Yo saldré adelante de esta, lo sé, aunque ahora no parezca y esté destruido. Ya que es la hora de ser honestos. Yo quiero pedirte perdón, porque solo yo soy el responsable de todo lo que sucede. Y quiero que te tomes todo lo que te voy a decir de la mejor manera, no como que me estoy vengando por lo que me acabas de confesar. Durante nuestra relación siempre hubo otra. Si no era Francisca, era Adriana, o Marta o Catalina... Fueron muchas. Y hoy estoy solo. Francisca me dejó el mismo día que tu. Intenté buscar a cada una de esas mujeres que pasaron por mi vida y todas se vieron conmigo a almorzar o tomar café y me dijeron en la cara las verdades que uno de hombre no quiere oir.

MaClau lloraba en silencio. Solo se veían las lágrimas correr por su rostro.

No llores, que aquí el ser humano miserable soy yo. Mi terapeuta me dijo que tenía que ser honesto contigo, para comenzar a ser honesto conmigo mismo. Y puedo pasarme la vida pidiéndote perdón, porque sé que durante todos estos años tu fuiste honesta y transparente. Por eso me alegra mucho oir que no me odias.

 MaClau lloró mucho. Se llenó de rabia. Nunca antes se había sentido tan humillada, que ya no tenía sentido seguir hablando. Se levantó del sofá. Sabes qué? Eres miserable. No quiero volver a saber de tí nunca más. Se quitó el anillo con el que sellaron el compromiso alguna vez hace años y lo dejó sobre la mesa. Adiós Juan Mario. La agarró del brazo y la jaló hacia él. Le dio un abrazo obligado y comenzó a llorar. Perdóname. Perdóname, era lo único que decía. En este punto, solo queda que te perdones a ti mismo.

Comenzó a inventariar en su cabeza las cosas que necesitaba, las que podía regalar y las que iba a dejar. Lloró. Ese mes en Bogotá había llorado todo lo que no durante los 6 meses pasados. Era lo que le faltaba. Sacar del fondo de su alma todo ese dolor represado. Llegaron sus amigas, y  Santiago. No se lo esperaba. Princesa, vinimos a ayudarte a sacar todo esto lo más rápido posible. Venían armados con cajas, bolsas, cintas, tijeras, papel... todo lo necesario para la jornada de empaque. Se dividieron la casa por equipos y MaClau saba instrucciones de lo se debía o no empacar. Volvió a sonreir.

En un momento que salió a fumar al balcón, Santiago la abrazó por detrás. "Estás bien?" "Si. Gracias por traerlas" "Era lo menos que podía hacer" Sacó de la chaqueta un sobre azul y se lo entregó. Tenía varios post its adentro y algo que hacía bulto en el fondo. "Qué es?" "Descúbrelo tu misma". Fue sacando los papelitos amarillos, cada uno contenía una palabra

1. Quieres
2. Pasar
3. El
4. Resto
5. De
6. Tu
7. Vida
8. Conmigo
9. ? 

Sacó el anillo del fondo del sobre. Lo miró y era hermoso, con una piedra en forma de estrella. Miró a Santiago y asintió con la cabeza. Se abrazaron y se besaron. Y desde ese momento fueron uno solo.

---FIN---

18 de junio de 2010

UNA ENCRUCIJADA XV

Viene de Acá

Se arregló corriendo. Mientras esperaba a que Santiago llegara se asomó al balcón y miró la inmensidad del océano. De repente muchas imágenes vinieron a su cabeza. Le dolió el alma, pero al tiempo sintió rabia consigo misma. Intentó organizar las ideas para ver si se sentía mejor, pero no lo logró. Se quitó los zapatos. Buscó su portátil y se sentó en la hamaca.

Juan:

Yo sé que estás esperando quizás una razón, una explicación, después la última noche que pasamos juntos. Y tengo mucho que decirte al respecto, sobre nosotros, sobre mi partida. Prefiero escribirte, para no encerrarnos en una discusión que puede parecer sin sentido. Aun no estoy lista para verte a los ojos y decirte que lo nuestro terminó. Pero sé que tarte que temprano debemos sentarnos a hablar, por lo menos en honor a nuestra historia, y por respeto a los dos como personas, como seres humanos.

Sé, desde hace unas semanas, que desde hace varios meses -y creo que son bastantes- sostienes una relación, si se le puede llamar así, con tu asistente. Porque necesitaba pensar en cómo entender esto. Me destrozó, porque no sé qué quiere decir. Ya no me amas? Ya no quieres un futuro conmigo? Es lo que me indican tus actos.

No me preguntes los detalles de como estoy tan segura de tu otra relación, ni trates de negarlo o de darme explicaciones.

Estoy en Cartagena, en mi apartamento. Estoy bien. No te preocupes por mí. Aun no sé cuando regrese. Pero te aviso. Al final tengo que recoger el resto de cosas de mi apartamento.

No me puedo despedir con un te quiero, porque ya no sé si eso es cieto. No sé si pueda perdonarte.

Mucha suerte y trata de no emborracharte, que los mensajes que mandas son terribles cuando estas en ese estado.

MC.

Se sentó en su escritorio después de una extenuante reunión de empalme. La número cuatro. Recordó lo sucedido en la casa de Juan Mario la noche anterior y no pudo volver a concentrarse. Abrió una hoja en blanco.

JuanMa:

Recibí todos tus mensajes de ayer. Y estoy hecha un racimo de nervios. Ya no sé qué quiero. No sé nada. No entiendo nada. Por un lado creo que necesitas hacer tu duelo. Estar solo. Y luego de aclarar tus pensamientos, sí me busques y me confirmes si sientes lo mismo que me dijiste anoche. Si dudas, no me busques, que no vale la pena. Pero por otro, quiero saltar a tus brazos y que nos quedemos juntos por siempre.

Por ahora, no me busques, no me llames, no me escribas. Ya veremos qué pasa.

Fran.

En su celular se registraron dos mails entrantes en su correo personal. Vio los nombres de las destinatarias y comenzó a sudar frío. No jodás! Se dijo. Dejó el teléfono entre el cajón y marcó desde el fijo un número que aun recordaba.

Hola Adry. Tiempos sin oirte. Cómo estas hoy para almorzar?