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27 de marzo de 2017

Libertad

Siempre le habían dicho que uno no termina de conocer a las personas, pero ella era de las que pensaba que uno siempre sabe, pero mira para arriba, para pasar de largo todos los indicios. Lo tenía claro pero aun así le sucedió. Solo cuando pudo hablar en voz alta del tema con sus amigas pudo relacionar sus fallas. El puede ser el peor ser humano del mundo, pero me siento como una idiota por no haber entendido. Y así comenzó el círculo vicioso de la auto recriminación. Salir de ahí le costó mucho trabajo.

He debido salir corriendo en el minuto que vi cómo se comportaba cuando se tomaba un par de tragos..., era la frase con la que comenzaba todos sus monólogos... Pero los detalles, las flores, los besos, el sexo, la familia, todo era más fuerte que esa pequeña falla.

Se conocieron como se conocen las personas hoy en día, por alguna aplicación para emparejar solteros de acuerdo a sus intereses -o de acuerdo a su foto-. Del like, al chat, del chat a la llamada, de la llamada a la primera salida, la segunda, la tercera... y de ahí a la cama. Comenzaron como comienzan las relaciones hoy en día: sin ganas de comprometerse. Formalizaron cuando se dieron cuenta que no estaban buscando nada más en otras personas. Cuando dejaron de loggearse en las aplicaciones, cuando ya no había nadie más sexy que ellos en la calle.


Así construyeron muchas cosas: una relación de pareja sólida, con propuestas e ideas de futuro, un hogar lleno de matas, hasta de comprar un perro hablaron. Pero al momento de irse a vivir juntos algo cambió. La palabra control se apoderó de él y su relación. Ya cualquier cosa era motivo de sospecha. Pero para ella era un simple periodo de transición. "Está en la etapa de celos", le decía a sus amigas, a quienes no les parecía normal, pero "si no llega a las agresiones o insultos, no hay problema", respondían.

Llegó un día en el que solo la veían en cumpleaños o fiestas. Siempre había una excusa. Pero la comidilla claramente era que el tipo había enloquecido y que ella mantenía encerrada. Ella lo desmentía con un No pasa nada simplemente estamos ocupados.

Los reclamos y la violencia no eran todo el tiempo, pero con el tiempo fueron escalando. De las escenas de celos, a los reclamos, del reclamo a los insultos y de los insultos a la violencia. Aun no llegaba a pegarle, pero ella decidió evitar. Pero la verdad es que tenía miedo. Miedo de él, miedo de sus reacciones, miedo de decir cualquier cosa. También temor de fracasar. El miedo se apoderó de ella en el momento que lo vio reventar a patadas la puerta de un closet, porque le dijo que iba a cebar con sus compañeros de oficina.

Cuando no había motivos, todo era perfecto. Eran un gran equipo, se divertían. Ella se sentía amada. Pero en el fondo sabía que vivía en una cárcel de la que no sabía cómo escapar. Era su vida, era lo que había querido. ¿Pero y ella?

Llegó la noche que temía que sucediera. Estaban en casa, cenando y tomando vino. Sin temor dio su opinión sobre el tema de coyuntura del día: Es que definitivamente este país no tiene de dónde escoger. Ese vicepresidente es miedoso, no se merece dirigir este país. Sin saber que había destapado Pandora, se puso fúrico, argumentó, pataleó, la agarró de los brazos muy duro y le grito en su cara que era una bruta, que no entendía nada.

En ese momento creyó firmemente que era el trago hablando. Apenas la soltó, tomó su copa de vino y se fue hacia el estudio y cerro la puerta con llave. Él le gritaba que no se escondiera, que no lo dejara hablando solo, que no fuera cobarde. Ella se aferraba a sí misma, en la penumbra, rezando que no intentara entrar a ese cuarto.

Se escuchaban gritos y cosas caer al piso. Creyó que él estaba destrozando todo. Incluso llegó a pensar que salir sería una opción para evitar un desastre mayor. Pero no pudo levantarse para abrir la puerta.

Cada minuto era eterno. Cuando salió del letargo vio que tenía el computador al alcance. Lo encendió y envió un mensaje interno por Facebook a su mejor amiga. "Este man enloqueció. Mi celular está en el otro cuarto. Llama a la policía." Seguro no era necesario nada más, porque el contexto y los antecedentes lo decían todo.

Silencio. Quizá se había quedado dormido.

Abrió la puerta y su único plan era escabullirse hacia la salida y correr lejos de ahí. Seguro no era lo más inteligente, pero fue lo único que se le ocurrió.

Cuando iba por el pasillo, oyó su voz. El personaje no estaba dormido, seguro estaba esperando.

- Por fin decidiste salir. Ven amor.

No era capaz de responder. No entendía cómo podía tratarla normal.  Se apoyó contra la pared y con sus manos contra su pecho le dijo.

- Nada de mi amor, me voy en este instante.

Vio como sus ojos se volvían de fuego mientras se acercaba a ella. Sacó todas sus fuerzas y corrió hacia la puerta. Abrió como pudo y siguió corriendo hacia las escaleras. Pero como es torpe, un piso más abajo la alcanzó. Siempre quiso aprender de sus amigos de infancia cómo bajar las escaleras saltando de a 4 escalones sin sentir temor de romperse la cara.

La jaló del pelo.

Perra, para donde vas.

De un momento a otro, sintió una rabia que nunca antes. La invadió el odio. Desechó todos los sentimientos positivos hacia ese hombre al que le había dado todo. El miedo pasó a un segundo plano. Sabía que si no reaccionaba, seguramente no vería el próximo amanecer. Así que se volteó, comenzó a pegarle como pudo, sin técnica, solo con la fuera de la rabia. Él se fue disminuyendo, hasta que dejó de poner resistencia y comenzó a pedir perdón.

Lo dejó solo, y terminó de bajar las escaleras. No tenía nada consigo, solo sus ganas de salir de esa situación. Consiguió un taxi y llegó a donde su mejor amiga.

- No te preocupes yo me encargo. Llamé a la policía, pero es imposible conseguir que contesten. No sabía si ir a tu casa, te marqué al celular pero en silencio. Ven... ven entra.

Por fin se sintió a salvo.

- Espero que no se le ocurra venir a buscarte acá.

Gracias al cielo hay amigas como ángeles que son capaces de soportarte cuando más lo necesitas.

Pasó el fin de semana sin noticias de él. El lunes llamó a su jefe y le explicó. Entendió que ella no estaría disponible para las entregas esos días. Ella necesitaba resolver la situación, no podía quedarse sin vida, por temor a que el personaje la asesinara.

Llamó a su hermana, a su otra mejor amiga y fueron a su antiguo apartamento. El portero les dijo que no estaba, por fin respiraron tranquilos.

- Pero señorita, ¿está bien? Los vecinos se quejaron de una horrible pelea, y mi compañero me dijo que usted se fue muy mal el viernes.

- Tranquilo Jose, todo está bien, pero por favor me avisa si este señor llega.

Lograron empacar lo más que pudieron: ropa, zapatos, teléfono, computador, cargadores... Y sonó el citófono. Va subiendo. 

Las cuatro se formaron en la sala, una al lado de la otra con las maletas en la mano. No sabían cuál de ellas estaba más asustada. Lo único que pensaba era que todo sería más sencillo si él no trabajara en la casa.

Entró y no pudo ocultar su cara de sorpresa a ver a su novia con tres guardaespaldas con cara de terror. "¿Qué es esto?, preguntó enseguida, al tiempo que lanzaba las llaves en la mesa de comedor. "¿Ahora tenemos un complot? Esto era lo único que faltaba. ¿Ya las arrastró a ustedes en esta locura? A falta de una loca, cuatro".

Todas sintieron ganas de molerlo a golpes, pero se contuvieron. Al final, la violencia genera más violencia. Sacó fuerzas de donde pudo, y pronunció las primeras palabras.

"Mira, aunque sé que de pronto sobran las explicaciones después de lo del viernes, quiero decirte que no voy a soportar más esta situación. Si aquí hay alguien que está loco eres tú. Busca ayuda, un psiquiatra, algo. Eso de maltratar a quien dices amar, no tiene sentido..."

A medida que ella hablaba, sus ojos se iban transformando.

"... Yo te amé, como a nadie nunca en la vida. Tenía planes, no lo voy a negar. Pero hoy más que tristeza siento rabia, por permitir que llegaras a esto, por no darme cuenta de lo que eres realmente. Eres un monstruo."

Solo fue que pronunciara esa última palabra u se fue encima de ella. Las tres amigas sin pensarlo dos veces intentaron separarlo de ella. "Perra loca, eso es lo que tu eres, una perra loca", no dejaba de gritar. Una de las acompañantes no tuvo ningún problema en correr a la cocina y regresas con un cuchillo. "O te detienes o no respondo", gritó mientras se acercaba a él, muy decidida a hacerle daño. Él se levantó del piso, liberando a la que consideraba su amor días atrás y fue retrocediendo. "Llamen a la policía, y al portero. Que vengan todos y se den cuenta de lo que hace este desgraciado."

Así lo tuvo, entre la pared y el cuchillo hasta que llegaron todos quienes debían llegar. Él intentó decir que era en defensa propia lo que estaba haciendo pero los golpes en la cara de Tatiana eran demasiado evidentes.

Costó mucho trabajo cerrar el capítulo. Porque a los funcionarios de justicia al parecer no le corre sangre por las venas. Pero logró encerrarlo, y no perder la cordura en el proceso. Hoy sabe que nada vale su tranquilidad y que nadie tiene derecho a quitarle sus libertades. Sigue su vida, sola pero tranquila.



***Ojalá todas las mujeres víctimas de violencia de pareja, pudieran tener un final como este. Pero muchas terminan muertas, o envueltas en un proceso judicial injusto para ellas, porque se beneficia a los maltratadores. Ojalá algún día todas entendamos que las violencias contra las mujeres son un problema que nos afectan a todos, y nos quitan los derechos a todos***






Por aquí me inspiré para esto.



23 de marzo de 2016

Bloqueando los Impulsos

A veces quisiera poder apagar el corazón y dejar solo la cabeza funcionando. Pero es un imposible para alguien como ella, que toda su vida había sido manejada por impulso. Esta vez sí que le estaba trayendo problemas.

Mensaje tras mensaje él la provocaba; la sacaba de sus mejores momentos; la hacía sentir un poco miserable; un poco no merecida; bastante mal.

A veces su cabeza le preguntaba al corazón: ¿no será que eso que sientes es puro deseo? Pero insistía en que era más que eso. Más fuerte, más constante. Al final, el deseo se puede satisfacer con cualquiera.

Ella intentaba por todos los medios olvidarlo. Salir con otros, encerrarse en su casa, leer libros de superación de tusas, emborracharse, ir a misa, repetirse todos los días: 'solo somos amigos'... Claro que lo que menos funcionaban eran los discursos de la humanidad circundante: 'no te conviene'; 'es un inestable'; 'no te quiere, solo te usa'... Pero a ella eso qué le importaba, si lo sabía desde siempre y aún así estaba metida hasta el cuello en esa historia. Solo no intentó dejar de hablar con él. Esa cobardía que no nos deja soltar lo que nos lastima por temor a perderlo.

Entonces, ahí estaba ella, con su teléfono en la mano, siempre lista a recibir esos mensajes calurosos y hasta cariñosos, que terminarían en una revolcada monumental que, al final, la haría sentir miserable. Sencillamente porque ella lo quería todo, y él no estaba dispuesto a ofrecerle nada.

Los días transcurrían igual: ella naufragaba entre la ansiedad por saber algo de él y él aparecía cuando se le daba la gana. En el juego gana el que tenga la ventaja.

Comenzó a salir con un nuevo alguien. Otro de los tantos que terminaban sacrificados en la mitad de estas andanzas que no conducen a nada. Solo que este, no se iba a dejar. Seguro era por impulso, y todos sus impulsos lo llevaban hacia ella.

La ventaja es que le inspiraba confianza. Podía contarle todo. Y así lo hizo, pensando en el dicho de su abuela 'el que advierte no es traidor'. Y aún así, él decidió quedarse.

- Es que no estoy lista para una relación.
- Nunca nadie está listo. Es cuestión de tiempo y de no pensarlo. Cuando menos lo esperas, lo estarás.
- Pero no entiendo por qué quieres insistir con alguien que vive pensando en otro.
- Estoy seguro que desde hace 1 mes, piensas menos en él.

Siempre la dejaba desarmada. Ella quería salir corriendo para volver a los brazos y a los besos ingratos de Javier. Pero sus palabras la detenían. Y así, como pagando una pena placentera en la que no se cuentan los días, fue pasando el tiempo hasta que Javier dejó de escribir mensajes teñidos de ganas y de mentiras. Ella no se dio cuenta. Simplemente logró empaquetarlo en el cajón de los viejos recuerdos a olvidar. Comenzó a gozar sin restricciones cada minuto con Santiago. Era simple, transparente, amoroso. No sentía una pasión desenfrenada, pero eso era mejor, balance entre cabeza y corazón, que andar dando botes de acuerdo a los impulsos.

Pero el destino es cochino y pone zancadillas cuando menos las esperamos a ver si algo aprendimos. Javier apareció. No por teléfono, no por mail, no con flores ni regalos... En persona, de frente, en la calle. Lo vio acercarse y es como si todo lo sucedido en su vida los últimos 6 meses no hubiera ocurrido. Se derritió en sus brazos. Todo su ser le pertenecía.

- Pensé que me habías olvidado, le susurró al oído.
- Yo también, respondió entre labios.

Antes de pensarlo, era su casa y ambos nadando entre besos y entre promesas que no sabía si iban a resultar ciertas, pero que igual quería creerlas.

Horas -que parecieron minutos- más tarde Paula salió del letargo en el que se encontraba y lo primero que quiso decir que: '¿Y ahora?'

Las dos palabras retumbaron en el pecho de Javier. 'Ahora podemos quedarnos juntos'.

La mente de Paula comenzó a jugar del lado del corazón. 'Y entonces lo único que se necesitaba era que me extrañara'; 'entonces sí me quiere'; 'sí quiere estar conmigo'. Durmió con esos pensamientos.

Salió de allí directo a su casa. Armando el discurso perfecto en su cabeza para decirle a Santiago que lo siente pero que no más. Se arregló sin prisa, lo citó para la cena y le dejó a él que escogiera el lugar, así por lo menos el golpe sería menos duro, pensaba.

Prefirió que no la recogiera. Así evitaría en el carro los temas espinosos o preguntas como por qué había desaparecido la noche anterior y todas esas cosas. Al llegar sus nervios la dominaban. ¿Estaba decidida a clausurar a Santiago por una noche de 'amor' con Javier? Dudas, dudas.

Llegó al sitio indicado, un lugar al que nunca antes había ido. Vio a Santiago sentado solo iluminado con la luz de una vela, y sintió una gran paz. Algo maravilloso. Solo hasta ese momento supo cómo se siente el amor verdadero y pudo responderle a la cabeza. Sí era deseo.

A la mitad de la cena, un mensaje de Javier, sudor en las manos, temblor en la rodilla. Comenzaba a detestar esa capacidad para desestabilizarla. En lo que miró el celular y regresó la vista a la mesa, Santiago tenía entre sus dedos un anillo. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Automáticamente su cabeza asintió. Sonreía con el corazón.

Esa misma noche casi en la madrugada con mucha cautela texteó: 'De verdad hubiéramos podido ser felices, en serio lo creo. Pero hoy no es ayer y ya no lo deseo', gracias por enseñarme que el verdadero amor es todo menos algo que se relacione contigo. Adiós.'







8 de mayo de 2015

Valientes


Cumplí 34 años el pasado 30 de abril. Y con la celebración regresaron las preguntas sobre si voy a tener hijos. Esta vez, supongo porque he madurado, no me rayó la pregunta, ni me molestó, para nada. Sencillamente respondí que no lo tengo tan claro aun. Los motivos, creo que los que son padres o quienes no han decidido serlo las conocen, no necesito pontificar sobre mis motivos personales, que no son más que puntos comunes movidos por el miedo.

Sumado a esto, hoy precisamente un amigo me contó que pronto nace su hija y que está muy ansioso. Es la primera. Claramente debe estar hecho 10 ochos. Esos 9 meses antes de un nacimiento deben ser los más eternos, es la real prueba a la paciencia.

Cuando mi amigo me contó la noticia, lo felicité con la euforia que permiten los mensajes de chat: mil signos de admiración y palabras alargadas con muchas vocales. En serio me emociona que las personas definan ser padres y no que lo sean porque les tocó, sobre todo, porque a mi parecer, estos seres humanos son los más valientes sobre la tierra.

Tener hijos "es el mayor acto irracional", me respondió cuando le dije que era muy valiente por tener un hijo en este mundo tan difícil. Y sí, y debe serlo, porque entre más lo reflexionamos, más motivos van a salir para decir, "uy, yo en ese video no me meto".

Y como ser valientes no es para todos, por eso creo que muchas personas han reemplazo el tener hijos, por tener mascotas. Porque eso requiere menos valor civil. (y no pretendo decir que una cosa sea mejor que la otra). Aunque son más valientes los que tienen hijos y mascotas.

¿Por qué digo que son valientes?
Porque ser padres -asumiendo que es con responsabilidad- implica firmar un contrato gigante con la sociedad de que se va a hacer todo lo posible por criar un buen ser humano, y eso necesariamente quiere decir que hay que sacrificar... y bastante. Y eso asusta.

Es que más que los dolores del parto, las trasnochadas, o las cambiadas de pañal, los berrinches públicos, las pocas horas de descanso y de autocomplacencia que quedan, el aprender a cocinar para bebés, entre muchas otras cosas... El desprendimiento de uno mismo para comenzar a vivir por otro ser, debe ser algo muy complicado. Dejar de ser egoístas, y anteponer al otro, por encima de nosotros mismos, es un reto. Y más, cuando -como en mi caso- se carga con el peso de hacerlo bien.

Entonces, aprovechando que viene el día de la madre y luego el del padre, y como ando muy sensible últimamente, quiero aprovechar este espacio para decirle a todos aquellos progenitores y progenitoras que felicidades por haber decidido dar el paso más valiente de la humanidad.


19 de octubre de 2014

Olvido


Sin tomar impulso y sin temor, 
se lanzó al vacío. 
Demasiado tarde recordó, 
que ya no tenía alas.




16 de octubre de 2014

A veces....



Dio un paso al frente y 
encontró en el vacío 
la única solución a su tristeza...


A veces la muerte de un conocido nos estrella contra la realidad.
A veces nos creemos invencibles e inmortales, y resulta que no somos ni lo uno ni lo otro.
A veces necesitamos que el corazón nos recuerde que venimos a este mundo por un ratico.

A veces nos damos cuenta que nos hubiera gustado tener más tiempo  para ver más allá de las apariencias,
o, quizás, para haber ayudado a sanar alguna herida.

A veces, la muerte llega para recordarnos la importancia de lo pequeño, de los detalles.

Y a veces, solo a veces quisiera tener la certeza de que todo va a salir bien.


9 de octubre de 2013

Ay mi país


A veces me despierto pensando cómo se podrá solucionar este país.
No los problemas. El país completo.
Todo es un desastre.


En días como hoy, amanezco desilusionada. Aburrida. Pensando en que quizá nos merecemos nuestra suerte. Pero, ¿qué fue primero? ¿la apatía? o fue que sencillamente nos rendimos porque nos cansamos de empujar en contra del sistema.

Ya ni sé.
¿Son los congresistas?
¿Son los concejales?
¿Es el Presidente?
¿Es nuestra historia?

Ya ni sé y cuando comienzo a pensar sobre el tema, me siento como un  perro cuando se persigue la cola.

Algún día.... me resigno.

19 de julio de 2013

In - Tolerancia

Hoy amanecí con la pregunta sobre nuestra intolerancia. En mi búsqueda por la respuesta, miro hacia atrás, para poder encontrar el momento preciso en el que nos volvimos intolerantes. Y es ahí cuando recorriendo los libros de historia, noto que siempre lo hemos sido. Y no solo eso, sino que somos un país que usa la muerte como herramienta.

Es como si en este país matar por las ideas se haya convertido en parte de nuestra esencia. Pero me rehúso a creerlo. Aquí nos hemos matado por todo desde siempre: para conquistar los unos a los otros; para liberarnos de esos unos; por las leyes; por los partidos; por la política... 

Matamos por la tierra, por el oro, por la palma. Matamos a nuestros compañeros, a nuestros hermanos, incluso a golpes padres masacran a sus hijos y esposas... 

Matamos por envidia, por soberbios, por egoístas...

 Autor:Gustav Klimt 
 Fecha:1916 

Matamos por el fútbol, por el color de una camiseta. Matamos borrachos, porque la plata nos da ese poder. Matamos por la revolución, como mecanismos anti-revolucionario...

 Matamos a los líderes, matamos a los pobres. Matamos por plata, un celular, por unos tennis...

Incluso matamos con nuestras palabras.

Quisiera despertarme un día, ver a mi alrededor y saber que vivo en el país donde la muerte NO es el medio para lograr todos los fines. Y donde las palabras construyan y no maten.

4 de julio de 2013

Los 30... Sucks (¿?)

Los seres humanos vivimos llenándonos de mentiras. Todo el día nos repetimos discursos que nos ayudan, quizá a sobrevivir este 'mundo dual complicado', como me dice mi doctora del reiki. Desde temas como el príncipe azul, la princesa desvalida, el sapo que rehabilitado se convierte en el hombre de tus sueños... hasta la vida feliz de una familia con carro, casa, beca, hijos y vacaciones cinco estrellas. Todos son cuentos con lo que nos rellenamos.

Nos autoconvencemos de una idea, y caminamos toda la vida buscándola. Supongo que eso le da un poco de sentido a nuestra existencia, y bastante frustración y motivos de suicidio, cuando no lo conseguimos.

Otras de las mentiras más comunes que nos venden y nos comemos, es que los treinta son la mejor década de nuestra existencia. Ay mujeres. Nos venden artículos que nos dicen que a los 30 ya tenemos el puesto que queremos, hemos salido con los hombres que queremos, y somos independientes, pilas y que viajamos y nos gastamos la plata en moda y maquillaje. Que eso debe ser suficiente para adorar los 30 y renegar de los veinte o de la adolescencia.

Bueno, les voy a decir lo que pienso. Sí, los treinta están bien, pero son peores de lo que nos quieren hacer ver. Veamos por qué.

A los 30, nos toca madurar. Ser responsable. Asumir nuestra propia responsabilidad. La excusa de la recién graduada que aun puede 'parasitear' de sus padres, se va acabando. Comienza toda la familia a dar lora con el tema de 'el novio para cuando', si eres soltera y disponible; 'y el matrimonio para cuando', si tienes un novio; 'el hijo para cuando', si estas casada o te fuiste a vivir con tu pareja; 'el otro hijo para cuando', si te adelantaste y en los 20 ya construiste tu familia. Y no contentos con eso, también comienzan 'recuerda que no de puedes gastarte toda la plata y tienes que comenzar a ahorrar'; 'el carro para cuando', 'la casa para cuando'... Y así. Podrían darnos discursos infinitos sobre la responsabilidad y sus distintas manifestaciones.

Los 30 no son los 20. Un día a los 30 y tantos te levantas y como por arte de magia, eres todo un ser lleno de celulitis. Entonces te toca correr a comprar el kit para removerla y prevenirla, dejar de tomar coca cola y disminuir las cinco tazas de tinto que te tomabas al día. Compras crema reductora e inicias los masajes.

Pero entonces, la desgracia ha comenzado: ya no adelgazas con la facilidad de antes, y todo lo que te comas engorda. Adiós helado, adiós el chocolate. El postre queda solo para el cumpleaños, y el té verde comienza a convertirse en tu mejor amigo.

Y cuando ya crees que tienes la dieta controlada: sopa y ensalada cuatro veces por semana, de merienda manzana, una sola harina al día, poco en la cena y NADA de dulces... Te das cuenta que eso no es suficiente. El estado físico está jodido. Subir un par de pisos corriendo es algo imposible. Tocó hacer deporte. Algunas trotan, otras hacen crossfit, algunas vamos a zumba y otras se la pasan haciendo cardio.

Pero como a los 30 te comienzan a cobrar las primeras cuentas de cobro del abuso de los 20, cuando menos piensas, te miras al espejo y todas las líneas de expresión se te comienzan a marcar. Para qué me reí tanto, para qué fruncí tanto el ceño... Toca comprar la mundial de la crema. Ya una no es suficiente: toca entonces bloqueador, humectante de día, humectante de noche, la del contorno de ojos, la especial para desmaquillar, para después de ir a tierra caliente, la de después de la rumba.

Como si eso no fuera poco, llegas a los 30 y salir a rumbear ya no es lo mismo. Las de 20 se ven mucho más regias que tu, pueden mostrar más piel que tu y, sobre todo, pueden perder la compostura y tu no. Claro, la competencia aprieta. Si llegas a los treinta soltera, te toca entrar en una competencia a muerte con las de 20 por lograr ligarte a alguien. Y si de casualidad de pasaste de tragos... el guayabo se vuelve en una condena de casi dos días en los que sientes que de verdad vas a morir.

Creo que a los 30 seguro tienes para la cuota inicial de tu casa, compraste el carro que querías, has conocido varios países con los que siempre soñaste, pero a los treinta comienza la decadencia y le llega a uno la decencia. A los 20 uno podía ser irresponsable, cagarse el mundo, y aun así seguir siendo bella con un culo firme, pero a los ¿34, 35, 36? Toca ser coherente disciplinada, responsable, seria, bien puesta, bien hablada.

Así, creo que si bien los treinta tienen todas sus ventajas en materia de autonomía económica e independencia, no podemos olvidar que también tiene sus desventajas, tantas, que a veces quisiera volver a los 20 y perder el control más seguido, o llegar pronto a los cuarenta para perderle el miedo al botox y a rellenarme las marcas de la comisura del labio, y definitivamente ya haber asumido que muchas cosas se quedaron atrás y que ya no hay posibilidad de devolverse.

*Nota: Como muchos me han dicho que soy muy negativa... les cuento que decidí mostrar la parte negra de los 30, porque ya muchas han dedicado millones en letras a hablar bien de ésta década. Aquí algunos links:

Elogio al elogio de los 30 en Susana y Elvira
LOS 30, SON LOS NUEVOS 20 O SIMPLEMENTE LOS 30 SON NUESTROS MEJORES AÑOS?
Poema: No tengo treinta años. 

6 de marzo de 2013

El Mundo Al Revés

A veces creo que Colombia es un chiste malo bien contado.

Nos pasamos los días repitiéndonos  y dejando que nos digan, que somos el segundo país más biodiverso del mundo, que tenemos los mejores paisajes, las mejores flores, el mejor clima, las mejores playas. Nos llenamos la cabeza de mentiras como que nuestras mujeres son las más hermosas de latinoamérica y que lo mejor que tenemos es nuestra gente. Nos llenamos de pajazos mentales, cuando la realidad es que fracasamos como sociedad.

Fracasamos porque en éste país todo funciona al revés.
Fracasamos porque en este país tener plata es lo que vale: a más traqueto, más viejas y más poder.
Fracasamos porque la justicia funciona para los que tienen, no para la madre abusada por su marido, que a su vez violaba a sus hijos.
Fracasamos porque en este país el miedo manda. Miedo a que nos roben, miedo a que nos violen, miedo a que nos maten. El miedo nos domina y no podemos hacer nada al respecto, porque al final el que 'da papaya', es el que tiene la culpa. Las víctimas en Colombia tienen la culpa de su propia desgracia.
Fracasamos porque aquí, si piensas diferente, alguien sale y te insulta.

Colombia está podrida por dentro: Se justifica que los adolescentes violen a sus compañeritas de curso, porque 'ella se lo buscó'; se justifica que se asesine al vecino, porque él era guerrillero; se justifica al ladrón, porque seguro tenía hambre.

Me disculparán los que leen este espacio generalmente lleno de amor. Pero hoy amanecí cansada. Cansada de trabajar por un país que lo peor que tiene es su gente; por un país que cree que la vida se compra y que cree que los niños no son más que un estorbo.

¿Será que este país tan biodiverso, con paisajes tan hermosos, con mujeres tan bellas, está condenado al fracaso como sociedad? ¿Será que esto fue lo que nos tocó y no hay nada que hacer?

Quisiera creer que hay motivos para recuperar la esperanza, pero por más que lo pienso, no la veo por ninguna parte.



12 de septiembre de 2012

Uno está dónde lo necesitan

Estas últimas semanas no han sido fáciles.

Llegaron cambios inesperados que me agobian y maricadas varias en las que me ahogo.
Mi soporte en el trabajo -es decir, mis amigas- han estado en las mismas. Todas somatizando crisis al tiempo. típico de las viejas.

Una tarde, mientras ahogábamos nuestras penas con helado, nos preguntábamos ¿Qué lección tendremos que aprender de esto? Partimos de la premisa que: La vida te pone situaciones para que aprendas lecciones, y si no las aprendes, permaneces repitiendo situaciones similares hasta que aprendes y logras salir del círculo. Entonces, cada una de nosotras lanzó una teoría:

- Tenemos que aprender a trabajar a pesar del jefe
- Tenemos que ser menos apasionadas por nuestro trabajo. El trabajo es el trabajo, no media vida
- Uno está donde el Universo, el Destino, Dios, las fuerzas superiores -o como quieran llamarlo- lo necesita.
- Toca enfocarse con la cabeza y con el corazón para lograr los cambios que uno quiere...

Se acabó la mezcla de leche con helado y chocolate y no logramos sentirnos mejor... aun seguimos preguntándonos... ¿Y ahora? y nada que encontramos una respuesta

Seguramente se cerrará este ciclo, pasarán cosas distintas y en unos meses pensaré ¡Claro, ese Septiembre la vida quería enseñarme...? (Y seguro correré a contarles)

*Como sé que  muchos de ustedes quizá no entienden mucho  de lo que hablo, les cuento que cambiaron a mi jefe, al cual adoro, y estoy en proceso de adaptarme al cambio*

Y mientras soluciono mis dudas y crisis existenciales, me repito a diario: Al Mal Tiempo, Buena cara!



La imagen fue tomada de Aquí



4 de julio de 2012

Decisiones...

Definitivamente sufrir es una decisión.
O una excusa.

Tanto como ser feliz.
Sonreír.

Tu decides si llorar o reír.
Si hablar o callar

Si bailar o quedarte congelada en una esquina.

El sufrimiento no se da porque sí.
Tu decides, si quieres sentirlo o no.
Tu mismo te sumes en la tristeza y en el autocompadecimiento.

Es similar a que el des-amor no mata, pero estarías dispuesto a morir por alguien.

O a que la perspectiva depende de si ves el vaso medio lleno o medio vacío,

Todo eso son decisiones.
No sufrir está únicamente en las manos de cada uno.

30 de mayo de 2012

Adiós a la Talla 10

El sábado me levanté, me arreglé para ir a una reunión a la que me invitaron y oh sorpresa! no que cerraban los jeans. Pero por primera vez, no me importó de a mucho.

¿Será que con los años uno deja de preocuparse por este tipo de banalidades?

En lugar de ponerme unos jeans, saqué un pantalón negro y me fui para la fiesta que tenía. Simple.

El domingo intenté de nuevo con uno, el que más me gusta, y nada. Casi no logro que me subiera por las caderas. ¡Es una realidad! Tengo el culo tan grande que ya no me entran! Ja! la talla 10 ya no es lo mío, pensé. Y me puse otro pantalón.

Mi novio me preguntaba. ¿Pero será porque tienes el periodo? Espero que sí, vamos a ver si luego me entran. Pero de nuevo, para mi sorpresa no hubo nada de drama en mi reflexión.

Lo que más me sorprende es que, tal como dicen mis amigas, tengo una fijación con el tema del peso. Cuando veo a alguien lo primero que le digo es "Cómo estás de flaco (a)" "Cómo te has engordado" "Estás a dieta?" Y ese tipo de cosas.

El lío, más que la vanidad o la banalidad de por qué me he engordado es saber por qué me engordé. Si bien no me está importando mucho este tema ahora, no quiero llegar a ser una vaca talla 18... Gracias pero paso.

Entonces el análisis llevó a aceptar varias cosas que tengo que aceptar:

Y sí, he comido demasiada pizza, demasiado helado, demasiadas hamburguesas y demasiado chocolate.
Y sí, tengo nuevo trabajo y mucho estrés!
Y sí, me da pereza comer la comida que me prepara mi empleada
Y sí, cuando peleo con mi novio como el doble... Ya lloro menos, pero como más
y sí, amo comer!!

Hay miles de motivos pero hay uno peor que todos... Me da más ansiedad y más hambre cuando pienso que estoy gorda! Por ejemplo, me digo "hoy por la noche solo un yogurth" y a las dos horas me veo esculcando la nevera: que el queso, que la galleta, que... que... que... y luego me miro al espejo.

Hoy es miércoles y me entró uno de los jeans talla 10, el más viejo, que asumo que parece un talla 12 de tanto uso que le he dado... Respiro tranquila, aun no tengo que gastar mucha plata en ropa... ¿Pero será que podrá cerrar el pico?

Para los hombres que visitan el blog. 
Pido mis disculpas por poner este tema  tan femenino, 
pero tenía que escribirlo en alguna parte.

9 de mayo de 2012

Kind And Generous

Porque aunque todo haya sido malo...
Aunque sientas que todo se va de culo para el estanco.
Aunque te cueste reírte de la vida...

No hay nada como llegar a casa, poner la música a todo volumen, cantar y bailar como loca.

Y hoy, en un día donde he derramado lágrimas de tristeza y desesperación, recuerdo las palabras de una amiga anoche, cuando dijo  "Yo siempre aplico esto, oye la canción y verás..."

Y sí. Aunque todo esté mal, no hay nada más reconfortante que ver cómo se acaba el día y poder dar las GRACIAS por poder sentir, así sea tristeza y desesperación.

Así que declaro a partir de este momento mi himno...




Kind and Generous


La-la-la-la...


You've been so kind and generous
I don't know how you keep on giving
For your kindness, I'm in debt to you
For your selflessness, my admiration
For everything you've done, you know I'm bound
I'm bound to thank you for it


La-la-la-la...
You've been so kind and generous
I don't know how you keep on giving
For your kindness, I'm in debt to you
And I never could have come, this far without you
For everything you've done, you know I'm bound


I'm bound to thank you for it


La-la-la-la...
Oh, I want to thank you for so many gifts you gave
The love, the tenderness, I wanna thank you
I want to thank you for your generosity, the love
And the honesty that you gave me
I want to thank you show my gratitude


My love, and my respect for you, I want to thank you
Oh, I want to thank you, thank you; thank you, thank you
I want to thank you, thank you; thank you, thank you

Amable y Generoso

La-la-la-la ...

Has sido tan amable y generoso
No sé cómo seguir dando
Por tu bondad, estoy en deuda contigo
Por su abnegación, mi admiración
Por todo lo que has hecho, tú sabes que yo tengo más remedio
Estoy obligado a darle las gracias por ello

La-la-la-la ...
Has sido tan amable y generoso
No sé cómo seguir dando
Por tu bondad, estoy en deuda contigo
Y yo nunca podría haber llegado, hasta aquí sin ti
Por todo lo que has hecho, tú sabes que yo tengo más remedio

Estoy obligado a darle las gracias por ello

La-la-la-la ...
Oh, quiero darle las gracias por tantos regalos que le dio
El amor, la ternura, quiero darle las gracias
Quiero darle las gracias por su generosidad, el amor


3 de mayo de 2012

No olvidar

¿Por qué si la magia está en los detalles, los olvidamos fácilmente?

Un beso, un abrazo, una sonrisa.

Una flor, el arco iris, un atardecer.

Una llamada, un ¿cómo estás?

Caminar bajo la lluvia; acostarse al sol.

Un dulce, un niño, las ganas de jugar.

Soñar, respirar, sentir...

¿Por qué si las grandes cosas se construyen de pequeñas, las menospreciamos?

Sentir el aire, contemplar el mar.

Bailar sobre la cama.

Cantar a grito herido.

Oir la música a todo volúmen.

¿Por qué le damos importancia a lo que piensan esos otros que no nos conocen si se interesan por nosotros?

Gritar de la emoción.

Llorar de felicidad.

Reír hasta que te duela el estómago.

Salir en pijama.

Caminar descalza por la playa.

La próxima vez, en lugar de preguntarte para qué, pregúntate cuántas sonrisas te brindará o si realmente te hará feliz... Si la respuesta es negativa, seguramente no valdrá la pena.


20 de marzo de 2012

Me faltó un estrato

Primero que todo no quiero renegar en este post de dónde vengo ni de todo lo que me han dado mis padres. Tampoco quiero quejarme de la vida que me tocó vivir. Pero viendo tantas cosas a mi alrededor he llegado a la conclusión de que a varias amigas (quienes concuerdan conmigo) y a mi nios faltó un par de estratos.

¿Esto qué quiere decir? Que si quizá no hubiéramos nacido en el decadente estrato 4, hoy por hoy nuestra vida sería más fácil.

Les voy a explicar cómo llegué a esta conclusión.
Mientras estaba desempleada (dos veces el año pasado) veía como personas quizás con menos recorrido profesional, menos estudio y quizá menos inteligentes (tomando inteligencia en el sentido más puro) conseguían contratos millonarios, cambiaban de trabajo facilmente, ascendían. ¿Y uno? varado, mandando hojas de vida, convenciendo a las personas que mis honorarios son lo mínimo por lo que se puede trabajar, porque se va el 25% en impuestos (sin contar lo que se paga de salud); convenciendo a algunas empresas de que puedo ser buena tanto en el sector privado como en el público -todo para recibir un no nos sirves como respuesta-...

Durante esos días de ocio, analizando mi entorno me dije: ¿Qué tienen en común todas esas personas? Nacieron millonetas y, por lo tanto tienen tantos amigos poderosos, que es muy fácil para ellos conseguir el trabajo. Está claro: me faltó un estrato.

Comenté esto con mis amigas Adriana y Martha*. Y la respuesta fue ¡Puta, claro! Yo sí decía que esto de ser esclavo y vivir endeudado no podía ser sino un síntoma de eso. Nos faltó un estrato. Dijeron en ese momento.

Luego desde su área de desempeño, cada una seguía entregando argumentos para nutrir mi teoría. Una de ellas pidió un aumento. Respuesta: No. Cuando a la compañera estrato 75 de su oficina le dijeron sí.

Nos faltó un estrato.

La otra, pidió un aumento. Respuesta: No. Mientras que a los contratistas estrato 75 de su oficina se hacían a contratos millonarios que no exigían tiempo completo ni trasnochadas.

Nos faltó un estrato.

La del primer aumento, reclamó que le bajaran a la carga laboral porque estaba reventada. Respuesta: si no te sirve te vas. La milloneta de la oficina, obvio no hace nada.

Nos faltó un estrato.

Otra amiga pidió un cambio de horario para poder pasar tiempo con su hijo. La respuesta: Un grito, un puteadón y el calificativo de malagradecida.

Nos faltó un estrato.

Y así puede haber miles de ejemplos en los que uno es víctima de abusos institucionales, malos sueldos, horarios de mierda, simplemente porque no somos amigos, ni nietas, ni novias, ni esposas de algún poderoso milloneta en este país.

Así son las roscas, y nos faltaron un par de estratos para entrar en ella. Y como contra eso no se puede hacer nada... Toca trabajar como negra, aguantarse al jefe como india y sonreír como blanca.

Aunque ahora que lo pienso, no solo me faltaron un par de estratos, sino, un alma de perra arribista ni el hp, para poder ascender sin escrúpulos.

Y usted, ¿También le faltó un estrato?


*nombres cambiados*

6 de marzo de 2012

Estoy cansada



A veces envidio a los conformistas...
Otras envidio a los que han desarrollado la capacidad de cero quejas...
Pero en ocasiones me parece lo peor conformarse sin quejarse.

Pero hoy estoy cansada. 
Cansada de desear  estar en otro lado,
en otras condiciones,
de querer otra cosa.

Y lo que quisiera es estar contenta.
Despertarme los lunes y decir: 
'Qué maravilla'.

Pero no. 
La vida es como una carga.
Una carga que quiero asumir, 
pero no de esta manera.


Y eso me mama.
Hoy quisiera no quejarme
y conformarme,
pero hay algo dentro de mi que no me deja. 

Quiero más!!!!
¿Qué hacer?
¿Qué hacer?


¿Llorar hasta enloquecer?
¿O reír hasta que no importe?



24 de febrero de 2012

REGGAETON

Hace unos días me fui de rumba a un bar cualquiera. Era el viernes de guacherna en Bogotá y debo confesar que llevaba más de dos meses sin ir a un sitio de rumba. Bailé la salsa, el merengue y todo lo de carnaval que sonó. Hasta que llegamos a la tanda del reggaetón... El problema no es la música, porque la canto y la bailo sin problema (no soy muy sofisticada para el tema musical), pero me sorprendió al oir lo que sonaba.

Te miro y te imagino
con ropa haciendo el amor
En la disco bien arizco...
Con ropa haciendo el amor...


Bueno, de música mala está hecha el mundo, pero ¿¿¿¿'con ropa haciendo el amor'????

Está bien, me la aguanté en las emisoras, en las redes sociales mucha gente mencionaba la canción. Es pegachenta y supremamente ñera. Provoca tararearla. Pero en este sitio de rumba, ponen la tonada y TODOS a grito herido seguían el estribillo... Yo, te miro y te imagino.... bla bla bla.


En ese momento comprendí el delirio colectivo, porque mientras movía mis caderas para bailarlo, me encontré a mi misma tarareando el coro. Deje así, por más detestable que resulta la canción, la masa -en el sentido más puro de la teoría política o de las comunicaciones- me abrazó y me llevó con ella.

Siguiente canción, no recuerdo el nombre. Pero seguramente decía algo como 'ponte en cuatro y te la meto, ri ri rico mami'...  o algo como 'muévelo muévelo que me lo paras'.


Y fue en ese momento cuando me pregunté ¿Cuánto sexo necesita un compositor-cantante de reggaeton? Creo que ese es uno de los grandes misterios del mundo moderno. Todo son tentas y culos, sexo y parolas.  ¿No hay nada mejor de qué escribir letras de canciones? No quiero parecer mojigata, pero luego se sorprenden de las cifras de embarazo adolescente...

No sé. Yo ya no salgo a bailar mucho, pero espero que cuando vuelva a hacerlo no me encuentre a alguien que cante que se imagina a alguien con ropa haciendo el amor.

19 de septiembre de 2011

Desespero...

Quiero dejar una constancia...

Me molesta demasiado la intensidad de personas a las que no les he dado permiso de ser intensas conmigo. 

Creo que el derecho a ser intenso, se gana. 
Creo que no tengo un cartel que dice: "Se intenso (a), me lo merezco".

¿Cómo hacerle entender a la gente que cuando son intensos al extremo, fastidian?
¿Cómo hacer entender que el ser intenso no es una cualidad?
¿Cómo ayudarlos a dejar de ser intensos?

Quiero dejar una constancia... Me desespera la intensidad


25 de julio de 2011

EL ODIO EN EL CORAZÓN

Odiamos con o sin razón.
Pero ¿vale la pena?

Y cuando odiamos no solo odiamos, sino que nos desgastamos tanto, porque siempre nos incita a otras cosas: a la venganza. Nos llena de cosas negativas.

Perdemos mucho tiempo en alguien a quien los desprecia.

¿Vale la pena?


17 de julio de 2011

LEVANTEMOS LAS COPAS

A veces, cuando todo se coordina, todo fluye y te sientes completamente lleno y feliz, no queda más que celebrar.

¡A levantar las copas y a brindar todo lo bueno! Por el amor, por los amigos, la salud, la familia y el trabajo.

Y si no te sientes en el mood de celebrar porque no te están saliendo las cosas como quieres, o porque ves todo negro. No importa, pon play, trépate en tu cama, y baila.

Así que el himno de este momento (para los felices como yo y los que no tanto).