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13 de diciembre de 2011

¿Conoces a mi novio?

- ¿Aló?


Silencio al otro lado de la línea.

- ¿Aló? ¿Alóoo? ¿ALÓOOOOO?
- Sí, aló
- Con quién hablo
- ¿Usted es Natalia?
- Sí. ¿Yo con quién hablo?
- ¿Usted distingue a Carlos Bonilla?

En este punto de la llamada ya quería agarrar a la desconocida y matarla.

- Me suena el nombre, pero ni idea. ¿Usted quién es?
- mmmm mmmm
- ¿A ver por qué me llama? ¿Quién habla?
- Es que me dijeron que la llamara y le preguntara si distingue a Carlos Bonilla


Cada vez que mencionaba la palabra 'distingue', sentía un batazo en la cabeza, en la espalda, en las piernas... Esta vieja si es demasiado estrato uno, pensaba.

- Pero a ver. ¿Me explica qué quiere?
- Es que hay una llamada perdida de Natalia y están devolviendo la llamada.
- ¿Llamada perdida dónde, cuándo?
- A Carlos, el sábado.
- ¿Y quién le dijo que me llamada?
- Valeria
- ¿Me da el número de Valeria?
- Claro 3105634291
- Perfecto ya la llamo


Marqué y claramente el número estaba en correo de voz. Volví a marcar el 3144559731 y me rechazaron la llamada.

Minuto después recibí un sms diciendo "Hola disculpa la llamada no era para vos era para otra Natalia disculpa si te incomodé" (Además de todo paisa..)


Le respondí que era una falta de respeto y que no quería saber nunca más de ella. No respondió.

Cuando se me pasó la ira, sentí pena ajena, y algo de pesar por Valeria -si es que por lo menos así se llamaba-. ¿Por qué? Porque simplemente hay que ser demasiado estúpido, inseguro y mal estratega para pretender agarrar a tu novio poniéndote a esculcar su celular, y llamar a todas aquellas mujeres que aparecen en él, de las cuales sospechan podrían ser la moza. No, no no... Hay formas más inteligentes, no hay que pelar así el cobre.

Veamos qué creo que fue lo que pasó.

El sábado Carlos y Valeria estaba comiendo y él, confiando en que su novia es todo menos una loca celosa, deja el celular en la mesa mientras conversan sobre cualquier banalidad de sus vidas. Entra una llamada. Ella a lo lejos alcanza a leer "Natalia". Él se levanta, contesta, habla brevemente y regresa a la mesa.

Ella comienza a sufrir un ataque de ansiedad, que son tan recurrentes que ya sabe como ocultarlos. Comen como si nada. Tienen sexo esa noche, como si nada. Pero Valeria no puede dormir porque resulta que tiene atravesada en la cabeza a la Natalia que llamó a su novio. No fue capaz de agarrar el celular porque moverse en la cama despertaría a Carlos de su sueño liviano.

El Domingo ella quiere agarrar el celular y marcar a ver quién carajos llamó. Pero no puede. Carlos madrugó, hizo el desayuno, se fue a jugar fútbol con los amigos, volvió para el almuerzo, se duchó con el celular en el baño para poner música, salieron a almorzar, fueron a visitar a un par de amigos, fueron a cine, cenaron. Y lo peor. Durante TODO el día recibió e hizo llamadas. De los amigos del partido, de su mamá a reclamarle porque la tiene abandonada, los amigos de la visita, la reserva del cine, su secretaría a recordarle la reunión... Y digo lo peor porque cada llamada realizada era una posibilidad menos de poder darle llamar a la tal Natalia.

Por fin durante la cena Carlos se paró al baño, dejó el celular en la mesa. Corriendo revisó. Tal como penso, las llamadas del sábado no aparecían. Corrió al directorio, Tipeó Nat y encontró 6 Natalias (recordemos que es un nombre común de varias generaciones). Entonces comenzó a anotar los celulares en su teléfono. Se sorprendió de la velocidad con la que lo hizo.

Esa noche, durmió sola y no le costó dormir, pensó que tenía el material suficiente para salir de la duda.

Llegó el lunes, medio día, 2 de la tarde, justo después del almuerzo. Valeria le pide a Carmen, la señora del archivo, que llame a cada una de las Natalias de la lista, para verificar si conocen a su marido. Y entre esas caí yo, a quien le tocó mamarse el 'distingue' de la señora Carmen, y sentirse casi que vulnerada porque una desconocida con intensiones negras marcó mi número.

Dos posibilidades:

1. Valeria marcó todos los números, y en 3 contestaron (una fui yo, otra dijo ser la secretaría del hermano de Carlos y la tercera aseguró ser vendedora de seguros); el cuarto número aparece desconectado (esa puta costumbre de no actualizar la libreta de teléfonos); en el quinto contestó un señor diciendo que ese efectivamente fue el celu de Natalia, pero que había renunciado y que ya no lo tenía porque pertenecía a la empresa y la última contestó una señora muy mayor, quien dijo que sí conoce a Carlos porque la entrevistó para una denuncia sobre las EPS.

2. Encontró a la sujeta, quien dijo "sí claro, distingo a Carlos Bonilla, sobre todo desnudo". Qué va... Eso no pasa...!!!

Entonces queridas mujeres del mundo que me leen: tengan en cuenta varias cosas:

1. Si su novio/marido les está poniendo los cuernos no va a guardar su número con su nombre. Seguramente le pondrá un código: Mensajero, Man de las vueltas, Rigoberto. Cosas que no despierten sospecha.
2. Si de casualidad usted se 'pilla' el número de la amantes de su novio/marido, no la llame que ella va a negarlo todo.
3. Cuando te entre un ataque de estos o ganas infernales de llamar a las que llaman a tu novio/marido, ve al espejo, cuenta tu plan en voz alta y oye como si fueras un tercero, y verás lo patética que te oyes de solo plantearlo.
4. Siempre habrá una mejor manera que esta para disipar las sospechas.

Entonces, siento pesar por los hombres que tienen una pareja así. ¿Se imagina  cómo es el resto, si con  una llamada actúan así?