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1 de mayo de 2013

Alejandro

La dedicatoria a Alejandro!




Yo iba a ser niño. O por lo menos eso quería mi papá. Y me iba a llamar Alejandro. Eso quedó plasmado en un Libro de gran formato del Maestro Obregón que me regaló cuando nací . Estaba dedicado a 'Alejandro I' y luego entre paréntesis "Natalia I".

Cuando me contaron la anécdota, apenas en diciembre del año pasado, me causó curiosidad probar lo que siempre uno oye por ahí "los papás, siempre quieren hijos hombres". Y zas! Salió niña!!! 









También iba a nacer el 29 de Abril. Y no el 30. Mi mamá ingresó al Seguro Social al medio día del 29. Mi papá, quien para ese entonces trabajaba en El Diario del Caribe la dejó allá, de acuerdo a las normas del hospital, que dictaban que cuando la 'parturienta' (fea palabra) comenzara a dilatar, para evitar complicaciones.

Hace 32 años, el sistema de salud público era igual de desastroso al actual (solo que son niveles de aseguramiento muy inferiores a los de ahora). Entonces imagínense a mi mamá, junto con unas 10 viejas más, dilatadas, a punto de parir, esperando. Cero fancy... Pero muy dura mi mamá. Sola, se aguantó 12 horas de trabajo de parto.





En esa época, y menos en un hospital público, los papás no podían entrar a ver el parto de sus hijos (aun no existía esa teoría que dice que si los hombres entrar a ver los partos, crece la solidaridad y la admiración por ellas). Entonces mi papá, volvió al trabajo y a la media noche (luego del cierre del periódico) lo dejaron en el hospital. 

A la 1:20 am del 30 de abril, 12 horas de trabajo de parto después (mucha berraca mi mamá), le avisaron que yo había nacido. "Estaba solo y entonces sentí que me había graduado como hombre", recuerda.

No llovía y "te vi cuando naciste con una mata de pelo."

Hace 32 años no había celulares. Así que no se podía llamar a despertar a toda la familia. Tocaba esperar. Como todo hospital público que se respete, no había cuartos privados. Así que mi papá se fue para la casa. Y a la mañana siguiente, llamó a mis abuelos y cargado de las cosas que mi papá había pedido, y nos sacó de ese lugar.

Supongo que en ese momento no importó que el deseo inicial era Alejandro y no Natalia, que resultó, peludísima, lloretas al infinito y mucho más grande que el promedio.

Hace 32 años, nació Natalia y no Alejandro, la mayor de tres hermanos y así se dio inicio a esta historia....



:D Papá, mamá y hermana! Los adoro

Y yo era peli lisa!! Pueden creer??

Con Mi papi y mi hermana



La Mata de pelo!

30 de abril de 2011

FELIZ CUMPLEAÑOS NATY

La imagen la saqué de aquí
Desde los 12 siempre me pregunté cómo sería llegar a los 30. Hoy ya aterricé aquí y la verdad es que no es igual a los 24, ni mucho peor que los 29. Es un año más, no solo de vieja, sino de aprendizajes, caminos recorridos y sonrisas regaladas.

Con los años uno cambia, y ya no es tan cierto que me sigo sintiendo en los 22, porque no es así. Ya tengo filtro, soy más prudente, no lloro cuando me molesta algo en la oficina, soy capaz de almorzar sola, no me siento frustrada porque no hay plan un viernes, espero menos de las personas y pienso más de lo que hablo, y eso que aún hablo demasiado.

Soy diferente, he cambiado, he crecido. Pero supongo que a todos nos llega.

También soy menos rumbera, el guayabo me dura más días, y a veces me siento algo aburrida.

Sí, señoras y señores, llegué a los 30, y qué... no seré la primera ni la última, y espero que sigan pasando los años y poder decir a los 80 "es que los años van detrás pero yo corro más rápido",  como me dijo mi abuela hoy.


Entonces, los oigo cantar a grito herido:


FELIZ CUMPLEAÑOS A TI, FELIZ CUMPLEAÑOS A TI, FELIZ CUMPLEAAAAÑOSSSS NATY, FELIZ CUMPLEAÑOS A TI!!!!

Y sí, muerte a todos esos escritores de revistas de medio pelo por meterle tanto misterio a los 30!!!

11 de abril de 2010

SE ACERCAN LOS 30

Estamos en abril y todos los días mis amigas y amigos me preguntan: "Bueno, y qué haremos de cumple?" y mi respuesta: "Este año no quiero cumplir". El motivo: Crisis de edad. El 30 de este mes cumplo 29. Y ya deberán estar todos diciendo al unísono: Ay pero si aun no llegas a los 30. Tranquila!!! Bueno, no llego al piso que comienza por tres, pero estoy por entrar en el último añod e mis veintes.

Varias personas me dicen que esta crisis es peor que la de los treinta, pero que luego de superada, todo marcha sobre ruedas y la edad comienza a ser solo un número. Unas amigas me dicen que haga un balance de mi vida y me sienta orgullosa de lo que he logrado, otros me dicen que solo rumbee de cumple y me olvide del resto. Y un alguien más optimista aun, cuando le hablé del tema, me dice que no exagere, que no parezco de casi 29, sino de 27.

Al respecto tengo que decir, me decian lo mismo de los 20 y heme aquí qujándome porque me estoy poniendo vieja. El balance de mi vida es demasiado positivo y creo que estoy sobrefacturada y solo rumbear de cumple, bueno could be y de que parezco de menor edad? Quien sabe.

En medio de miles de pensamientos sobre el tema me llega el artículo ELOGIO DE LOS 30 AÑOS y debo reconocer que la autora escribe muy bien, pero me dejó preocupada. a ver a qué voy, la mayoría de cosas de las que habla, ya me pasaron a los 20 y entonces ahora pienso: Qué carajo me espera a los 30?

Claramente entré en pánico, y les hablaré uno a uno de los puntos a los que me refiero:

  • "Cuando cumples treinta dejas de ser una joven promesa de cualquier cosa y te das cuenta de que hay un montón de cosas que empezaste a hacer «por mientras» y que ahora se han convertido en eso que tú eres": A los 20 definí lo que no quiero hacer en mi vida, qué tipo de trabajo quiero, qué me gusta y no comer, cómo hago las cosas y sé perfectamente lo que me molesta y lo que estoy dispuesta a tolerar. Entonces a los 30 qué? Comenzaré a replantear todo lo construído? Creo que sería demasiado tarde para eso
  • "Tu llavero y tu cartera son testimonio de las responsabilidades y honores que portas: te vuelves guardiana de puertas que sólo tú puedes abrir, y tienes la posibilidad de enfermarte o hacer un viaje en cualquier momento y costearlo sin ayuda. A los treinta te promueven, te suben el sueldo, te piden consejo y nadie –salvo tú– se cuestiona que lo mereces": Bueno, llevo 9 años trabajando, es decir cotizando para pensión, ganando un sueldo fijo y pagando mis gastos. Comencé con un mísero sueldo y ocupando un puesto menor y hoy ya soy algo llamado Gerente, estoy por terminar una maestría y me compro lo que quiero, cuando quiero. Viajo con mi propia plata (pa esto falta es tiempo) e incluso ayudo a mis papás con la manuntención de mi hermanito menor. Entonces, a los 30? Seré la dueña de algo? O entraré en esa etapa de decadencia laboral, en la que estaré sobrecalificada para muchas cosas, nadie me quiera contratar y me tenga que conformar con menos?
  • "Una encuesta en Inglaterra reveló que las mujeres gozan el mejor sexo de su vida a los veintiocho, se sienten plenas en su carrera a los veintinueve y contentas con sus relaciones a los treinta. Nuestra mejor época financiera viene a los treinta y tres, y dos terceras partes de nosotras pensamos que envejecemos más rápido que los hombres, revela el sospechoso estudio elaborado por Clairol, una compañía de –qué más– productos para teñirse el cabello. Así que todavía somos guapas –lo más guapas que nunca seremos– y tenemos dos o tres montañas pendientes de conquistar. Hemos dejado de preguntarnos adónde vamos y empezamos a dirigirnos allí con paso firme y decidido, con tacón alto, está bien". Insisto, esto ya lo sé desde los 27 y lo aplico desde ese mismo momento. Entonces, a los 30, qué??
  • "Si a los treinta no te has reconciliado con tu cuerpo, no lo harás nunca. Cuando tienes treinta o estás feliz con el hecho de que las tetas no van a crecerte otro poco, o has pasado ya por el cuchillo. Te vuelves cómplice de tu cuerpo porque te das cuenta por fin de que es el único que vas a tener. Aprendes a jugar junto con él y no contra él... Sabes comprar ropa interior sin la ayuda de una dependienta que te indique el mejor tipo de sostén para tu cuerpo. A los treinta has aprendido lo que te va y lo que no te va". Desde los 22 sé que nunca seré tetona, y que soy lo suficientemente cobarde como ponerme siliconas, sé que no tendré cintura de abeja ni el culo de una deportista, así aprendí a vestirme y aprovechar lo positivo de mi cuerpo. Sé que los brassieres no pueden ser demasiado apretados y que hay tipos de tangas que me sacan el gordito, así que mejor evitarlas. Entonces, qué aprenderé de mi cuerpo a los 30? Que las cosas se comenzarán a caer y que habrá más celulitis que hace unos años.
Entonces, el artículo llega al punto jodido del tema. A esta edad según muchas culturas, incluso la costeña, ya debería estar casada, estar pensando en hijos y quien sabe qué otras cosas. En este tema, me está dejando el tren. Mis tías y abuela andan desesperadas pensando en que me voy a quedar solterona. Y en realidad es que soy una adolescente en el tema de las relaciones amorosas. Me alegra saber (y lo sé porque encontré mi diario de esa época hace poco) que ya no me gustan todos como hace seis años, que no estoy dispuesta a andar con cualquier cosa y que hay unos requisitos mínimos para salir conmigo. Pero, aun me pueden ver reflejada en este segmento del artículo en cuestión: "A los treinta eres una experimentada viajera de las relaciones amorosas y tu kilometraje te permite navegar ligera y rápidamente por los complicados líos del corazón. Las más jóvenes sólo te miran pasar con envidia mientras ellas arrastran pesados equipajes por los que pagan caro el viaje de querer. He dejado de jurar nunca más llorar por un hombre y me concentro en calcular con precisión el tiempo y el esfuerzo necesarios a cada parada del itinerarioA los treinta sabes que el amor no está en los grandes monumentos de letras doradas sino en el encanto del atardecer en una terraza desconocida. Aprendes que lo más importante del amor no es el deseo ni la adrenalina de sentirse vulnerable sino la valentía y te pones valiente. Pides más pero peleas menos y te marchas cuando te das cuenta de que uno de los dos ha empezado a pelear más o a pedir menos. Sabes que un hombre no es el principio ni el final de nada y sabes despedirte con elegancia. Si a los treinta sigues soltera, miras a tu alrededor y entiendes que sólo has corrido con buena suerte".

Ya deben estar diciendo: Si ves Naty, aún tienes cosas por aprender a los 30. Pero entonces lo sentimental, amoroso y las relaciones con los manes va a ser el elemento más importante de mi vida a lso 30? Me rehúso!

¿Entonces, qué hacer? ¿Asumir la edad con dignidad y levantar la frente o seguir en este berrinche de no quiero cumplir años? Y es entonces cuando me pregunto: ¿Si todo esto me pregunto antes de cumplir 29, qué pasará dentro de un año?

3 de mayo de 2009

¿QUÉ TAN DIFICIL ES PORTARSE MAL?

Este fin de semana, durante una de las tantas celebraciones de mi cumpleaños número 28, me sorprendió que la hija de una de mis grandes amigas respondiera al momento de partir la torta "no gracias, estoy haciendo tarea"... Ok... Tarea??? Un sábado a las 11 p.m.?? Y le dice que no al cheescake??? Eso si se llama juicio...

Luego, hablando con ella hoy le pregunté si alguna vez había dejado de hacer la tarea, si había ido al Cole sin bañarse, si había subido los pies sobre el pupitre durante una clase. La respuesta... NO. Rotundo, sin titubear. -Ahora supongo que nunca ha echado papelitos, o tirado tiza en el curso-. Peor aún, cuando le pregunté, por qué no había aceptado la torta, y dijo "porque si comía sobre el cuaderno, se le ensuciaba"... Creo que me mintió para no aceptarme que para ella es más divertido hacer la tarea que comer ponqué.

Le dejé de "tarea" que le echara cabeza -sin compromiso- a la propuesta de no hacer lo correcto alguna vez. Y dijo que no. Ella insiste en que no necesita portarse mal. Y tiene 10 años!!! Claridad mental total. Más rayador aun cuando uno a los 28 cree que portarse "bien" es a veces aburrido.

Supongo que a la edad de Manu yo podía ser igual de juiciosa. Pero lo que recuerdo es que a los 12 -osea en segundo de bachillerato- las maldades eran algo así como mi fuerte: Volarse del colegio, saltar paredillas, hacer graffittis en esas mismas paredillas, echar un peo químico para no dar clase de matemáticas... todo en compañía de mis amigas las "Urracas"... Osea, yo no era la única, nos portábamos mal en grupo. En fin... Era fácil portarse mal hace 15 años.

Hoy a los 28, me pregunto qué tipo de maldades hago. Y ninguna relevante. Cuando uno crece las maldades son casi delitos. ¿A esta edad qué tipo de maldades se pueden hacer?
  • Fumarse un porro? (está a punto de ser penalizado conm cárcel);
  • robarse algo de un almacén? (podrías pasar horas en el sótano del éxito por eso);
  • volarse un semáforo rojo (si no te estrellas se zampan un parte);
  • llegar tarde a la oficina? (Mejor no, se te acumula el trabajo y te toca trabajar hasta más tarde);
  • Emborracharse entre semana? (el guayabo en el trabajo es demasiado atroz como para pensarlo dos veces)
  • Tener sexo en público? (nooo qué pena y qué frío)
Se les ocurre alguna otra?

Dicen que crecer es aburrido. Y creo que si. Si lo medimos en maldades... definitivamente saltarse las reglas a los 10 era mucho más entretenido...