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14 de septiembre de 2017

Ni el Cielo es el Límite - El Concepto

Como ya les dije, cuando comencé a narrar esta historia, nunca me había imaginado mi matrimonio. Entonces, cuando llegué a Bogotá luego de que Cami hiciera la pregunta mágica, me encontré con un sin número de preguntas para las que no tenía respuesta. Una de ellas era algo así tan general como ¿Cómo va a ser la boda?

Mierda... En serio que toca pensar en todo eso. Entonces hice algo que nunca pensé: descargué Pinterest en mi celular y me sumergí horas horas (en este caso, benditos sean los trancones) a elegir una selección de detalles en los que jamás había pensado.

Mire cientos de temas de bodas. Pasé por las vintage -bastante trilladas-, temáticas tipo princesas de Disney, Star Wars o Súper Héroes. Pero nada era lo suficientemente lindo y no tan rosa a la vez como para que Cami se subiera al bus del tema.

Entonces encontré el tema "Love you to the moon and back", pero claro tenía que ser pasado al español. Y ahí cuando le mostré a Cami todas las ideas y pensamos que "Ni el Cielo es el Límite" era perfecto para ilustrar todo lo que significa nuestra relación. Y fue así como nació el tema de la Boda.

Entonces debía haber estrellas en muchas parte de la fiesta, pero no tanto como para que no pareciera navidad o un quinceañero. Estos fueron los detalles más relevantes.

1. Tarjetas

Lo más lindo de esto, es que Mary Reyes, de Mareco Design me regaló el diseño. Quería que fuera especial, por eso definimos que debería contar nuestra historia. Nosotros nos conocimos, en parte, porque nos gusta escribir, entonces qué mejor forma de invitar, que escribiendo. Este fue el resultado de los diseños de las tarjetas.

Save The Date




Damas de Honor
A este tema hay que agregarle, ¿qué color vamos a usar todas las damas? En este caso podría ser muy evidente: Azul + Dorado o Plateado. Pero me puse a ver miles de fotos en Pinterest, y me di cuenta de que los colores sólidos en las fotos, cuando son muchas damas, tiende a verse como una mancha uniforme. Entonces, como venía enamorada de La La Land, agarré el concepto multicolor de los vestidos de la protagonista, para aplicarlo a mis damas. 



Invitación
El sobre realmente hacía el plus. Al abrirlo completo, era una estrella.





2. Zapatos

Para mi era demasiado importante que los zapatos fueran no solo cómodos, sino muy personalizados. Que representaran todo lo que quería. Y así fue. Encontré a ShowLovers Club en Cali, por recomendación de mis amigas, y debo decir que Alejandra es espectacular, los zapatos hermosos y cómodos. Además, todo se puede escoger, desde color y materiales, hasta tacón y adornos. En serio vale toda la pena.

















E hice unos adicionales para la previa y también son encantadores









3. Aretes, Pulsera y tocado para el pelo


Muy simple, estrellas. Y así se vio.























Mi hermana definió darme de regalo una pulsera de Swarosky, que jugaba perfecto con la idea de la boda.




4. Argolla
Tomando una idea de un anillo de Pandora, definí que mi argolla debía tener perforadas estrellas en todo el contorno. Los aretes y las argollas las hicieron los chicos de Joyas de Valor, que no solo nos asesoraron muy bien, sino que tenían súper precios y gran calidad de productos.



5.  Mesa de Postres
Pedí por Amazon unas luces en forma de estrellas, que según Sergio eran demasiado navideñas, pero funcionó perfecto para la mesa de postres que tenían los colores del cielo, y además estrellas por doquier. Decidimos no tener torta, sino que como buenos amantes del chocolate, decidimos tener muchos postres de Factor Cacao by José Ramón Castillo. Mejos búsquenlos y prueben.
















5. La Liga
Completamente personalizada, con estrella y azul del cielo incluida.




6.  La Fiesta

La decoración tenía que tener luces luces por doquier... 

















Y la hora loca tenía que ser de ESTRELLAS, pero de la vida real. Así que todos los famosos estuvieron con nosotros.











Así logramos que #NiElCieloEsElLímite se viera reflejado en toda nuestra fiesta.


16 de agosto de 2017

Ni el Cielo es el Límite - De la salida en Tv y la escogida del Vestido

Como le conté en un post anterior, me casé. Y voy a contarles paso a paso cómo fue este proceso. Uno para dejar la memoria, y dos, para que entiendan cómo me cambió la visión, al pasar de siempre pensar que no me quería casar. Porque si bien puede parecer que esto se trata de armar una gran fiesta, en realidad termina siendo una gran inversión en amor y felicidad, no solo para los novios, sino para todos a nuestro alrededor.

Nunca pensé invertir mucho dinero en el vestido de novia, y mucho menos comprar un vestido de Pronovias. Por eso, cuando Sergio me dijo "Pequeña están haciendo casting para Say Yes to the Dress Colombia, por qué no participas?", dije SÍ de una vez. Además porque era fácil: ir, hacer un casting y grabar durante un día.

Fue perfecto, el día de la entrevista con los productores, tenía vuelo a Santa Marta, entonces llegué corriendo a Teusaquillo, y le dije a todas las otras niñas que estaban esperando que por favor me dejaran pasar, que me dejaba el avión. Y pues a mi me eligieron y a ellas no.

El tema fue que en octubre traje a mi mamá desde Barranquilla, junté a mis mejores amigas y grabamos. Llegué con la idea de "quiero un vestido sencillo", pero al momento de ponerle el primer faldón, no quise ya nada simple. Pero me sostenía en que no quería mucho encaje.

Durante la grabación me ganó la ansiedad. Yo, super espontánea, costeña, habladora, zas, pánico escénico, pocas palabras, nervios... En ese momento entendí que realmente esto de casarme era serio, que tenía que salir bien y que íbamos a dar un paso importante. Y, la verdad, pensé que el capítulo no iba a funcionar, por mi falta de fluidez.

Adry, Caro y mi mamá, lo hicieron fabulosas en cámara. Carolina lloró desde el minuto uno. "Nunca pensé verte vestida de novia y te ves divina", y dijo eso y se me aguaron los ojos. En serio que esto iba a ser un gran tobogán de emociones. María Andrea, amiga más antigua y madrina estuvo detrás de cámara, registrando y hablando con mi hermana en Alemania, quien quería estar al tanto de todo. Ella fue una de las que me dijo "si no lloras, no es". Y yo pensaba que so era una exageración. ¿Llorar yo? ¿Por un vestido de novia? Ja! Y pues, contrario a eso, me inundé.

Resulta que por tiempo y por esquema solo podía medirme 3 vestidos. Eso era demasiada presión. Cuando no me gustó ninguno, agarramos un cuarto, fugados y nos lo medimos en un cuarto donde no había cámaras, así que cuando me inundó el espíritu de Disney y comencé a llorar y a abrazar a medio mundo, pues no quedó grabado. Todas lloraron y nos abrazamos, y mi hermana por el otro lado del Skype dijo "Como Grace Kelly", con los ojos llenos de lágrimas. Muy emocionante.

Debo decir que Claudia Bahamón es increíble, y que me divertí mucho. Y pues, mejor aún, escogí un vestido hermoso.

Hasta ahí, perfecto, hasta que anunciaron que el capítulo saldría el 18 de diciembre. Es decir, MUCHO antes de mi boda y efectivamente medio millón de personas vieron el vestido antes. aunque claro, sin peinado, sin maquillaje, sin dieta y en una talla menos -con la que casi no puedo respirar-. Punto de amor para Cami fue que nunca, a pesar de que teníamos el programa grabado en la casa, se metió a verlo. Así que se salvó el agüero.

 La Grabación






Este es el Capítulo Completo




El Elegido


El vestido que me hizo llorar hasta que no pude más fue el de Referencia Aras de Pronovias, colección 2017. Aquí lo ven en la modelo.





y Aquí en la novia y en la talla correcta.





18 de noviembre de 2016

Organicemos un... matrimonio

Entonces me propusieron matrimonio. Dije que sí.

Y solo es que pasara eso para entrar en este maremoto de emociones que implica ser la #Bride2Be. La verdad nunca me imaginé que casarse fuera tan emocionante.

Primero, la euforia es colectiva. No solo lloras tu y tu pareja, lágrimas de emoción llegan por todas partes, alaridos, aplausos, risas. Todo el mundo se emociona contigo. Todo el mundo es feliz por ti y tu pareja.

Al instante que Cami me propuso matrimonio hasta Florencia, Italia, llegaron varios mensajes de voz de mis amigas gritando de la emoción. Narrar casi dos meses después la historia y ver los ojos aguados de quien te escucha, porque tu cuento es muy emotivo, me ha parecido toda una revelación... Es decir, cada instante de esto se ha convertido en algo especial. Todo lo que pasa al rededor del matrimonio es increíble. Todo es buena onda en el ambiente.

La propuesta fue fuera de Colombia, ya les dije. Al regresar, tuve muchos almuerzos con todas mis amigas que querían que les contara todo con detalles. Querían ver el anillo y claro saber, cuándo, cómo y dónde... Y fue ahí cuando con Cami nos dimos cuenta que nunca habíamos pensado en cómo sería el matrimonio

La pensada tocó en tiempo récord, y se fue construyendo sobre la marcha, mientras todos los amigos y familiares bombardeaban con preguntas, como si lleváramos 3 meses de comprometidos. Fuimos teniendo varias claridades. Queríamos casarnos en Bogotá, porque a mi el calor me afecta -y no me gusta- y organizar de lejos puede ser complejo. Y de ahí en adelante tocaba pensar en muchas cosas. ¿Orquesta o DJ? ¿Iglesia o hacienda? ¿En la ciudad o a las afueras?

Lo primero fue la lista de invitados. Pesábamos que podría ser más complejo, pero los acuerdos básicos del límite de invitaciones se fueron estableciendo sin dramas. La estimación da 190 invitados, pero con las respectivas bajas que implicará la distancia.

Los padrinos fueron objeto de más debate, y tendremos cuatro. Dos de cada lado. Dos hombres y dos mujeres. Pajecitos, mis sobrinos.

Personalmente tenía un par de ideas adicionales. Quería un vestido sencillo, un cura con respeto por los gays y los divorciados, y casarme en un club. Lo único que se mantiene es el cura, porque el vestido (esto tendrá un capítulo aparte) y el sitio del evento serán distintos a lo planeado inicialmente.

Y las de Cami: lo que importa es el DJ, el trago y el fotógrafo. Con lo cual siempre estuve completamente de acuerdo.

Entonces, conseguimos un Wedding Planner, Sergio Acosta, que organizó el matrimonio de una de nuestras grandes amigas. Adry, y el mismo día que lo contacté me dijo que participara en 'Say yes to the dress' Colombia. Un programa de Discovery Home and Health en el que ayudan a la novia a escoger el vestido. Participé en el casting, grabé el programa y tendré un vestido de Pronovias por menos de la mitad del precio, cosa que nunca imaginé.

Escogimos el sitio, en el sector de La Conejera en Bogotá. Ceremonia en un jardín, fiesta bajo techo. Nada de hacienda colonial. El minimalismo es lo nuestro. Tendremos un tema específico en la decoración.

Fotógrafo, Christian Cardona. Quien gracias al cielo bajó las tarifas, porque amamos su trabajo.

Mary Reyes se ofreció a diseñarnos las tarjetas. Dice que los novios reciban cosas regaladas para la boda da buena suerte.

Y en eso estábamos cuando... en la oficina de Cami le dijeron que debía por seis meses irse a trabajar a Sao Paulo, Brazil. Es decir que entre mediados de Noviembre y Mayo del próximo año, lo tendré una semana conmigo, cada mes y medio. Osea, que toca tener mayor coordinación y un cronograma muy organizado para poder escoger lo que falta: buffete, torta, si tendremos o no damas de honor, la música de la iglesia, la música de la fiesta, confirmación, decoración... y así. Bendito sea el Internet.

Entonces, nos montamos en este bus, y es demasiado emocionante...

Les estaré contando qué más pasa en esta nueva aventura.

Besos a todos.

13 de octubre de 2016

Y entonces me caso...

Algunos de los que me conocen, e incluso algunos de los que me leen en este espacio, pensaban que esto nunca pasaría. Pero como ven, hoy puedo decir que me caso, que estoy comprometida y que me dieron un anillo de diamantes. Cami logró el milagro... Me caso y como nunca pensé, estoy demasiado emocionada (y espero que él también, porque comienza la intensidad de ser novia).

En septiembre de este año, Cami y yo cumplimos siete años de haber comenzado a salir... Y después de siete años de relación decidimos dar el paso de sellar el compromiso, y casarnos. Gracias Amor por ser valiente y pedirme que pase el resto de tu vida contigo.

Yo no tenía la menor idea de que me iba a pedir matrimonio. Sencillamente porque durante parte de este año nuestros esfuerzos estuvieron centrados en organizar nuestro viaje a Europa, cuyo motivo principal era el matrimonio de mi hermanita Daniela en Alemania, lo que derivó en un viaje por varias ciudades, de esas que uno conoce y en las que quiere vivir, y otras tantas siempre soñó en conocer. Y con la taza de cambio, la cosa no era barata. Por eso yo había descartado la idea. (Además, seamos honestos, que Cami no dio ni un indicio... nada, que me dejara pensar eso).

El viaje iba así: Berlín, Praga, Saarbrücken (donde se casaba mi hermana), Roma, Florencia y París. Y todo transcurrió en relativa calma. Amé Berlín y su gente; me sentí en un cuento de hadas en Praga; mi Hermanita Dany tuvo el matrimonio más hermoso y muy bien organizado del mundo -y sin weeding planner, pero con algo de locura-; Roma nos maravilló con su historia -y sus helados- y volver a Florencia fue algo maravilloso. Yo estuve hace cinco años años ahí sola y es definitivamente la ciudad más romántica del mundo. Me encanta. Cami lo sabía, y claro ahí debía ser el lugar donde me pidiera matrimonio. Punto.

Pero no nos adelantemos.

El miércoles 28 de septiembre en la mañana, teníamos una misión muy importante, y era ir a misa con el Papa Francisco. Teníamos las entradas y el plan era llegar temprano para tener el mejor puesto posible. Cami es realmente fan del Papa, a mi me emociona, pero no tanto como a él. Pero ese día, como si todo fuera una prueba para mi Cami, las cosas salieron casi al revés. Cuando llegamos a la estación del Metro de Roma, le dije "Cami, estás seguro que sabes qué tren y hacia donde cogerlo?" "Sí, ya sé cómo es? "Seguro?" "Si..." Y pues resulta que nos montamos en la línea equivocada, que nunca, oigan, nunca, nos iba a llevar al Vaticano. Cuatro estaciones después me doy cuenta de que estamos en el tren equivocado. Oh!!! La ira me invadió... y le hice el reclamo. "Ahora no vamos a llegar a donde el Papa a tiempo", le dije entre lágrimas. 

Cami tenía mala cara, pero no de molestia, sino como de drama. Me abrazaba y yo lloraba. Nos regresamos (esas dos líneas de metro nos se vuelven a cruzar), corrimos a la línea correcta y sorpresa: ¡Hasta las tetas! Nos tocó dejar pasar el primer tren y le dije a Cami, en este nos vamos porque nos vamos, toca que nos embutirnos. Y al mejor estilo de la estación de Transmilenio de la 100 en hora pico, nos metimos como pudimos. Ahí, luego de ver a Cami con tu tamaño todo espichado, se me bajó un poco la rabia.

Llegamos, corrimos, entramos. Justo a tiempo de que el Papa Móvil hiciera su recorrido. Entonces, Cami logró que quedáramos en un buen puesto. Y sí, el Papa Francisco es un Rockstar y se tiende una gran energía positiva estando ahí. Claro, con toda esa emoción... Se me pasó el empute. Y pues Cami me aguantó la pataleta. Y hoy, viendo en perspectiva... ¿En serio ameritaba? No. Pero gracias al cielo, Cami entiende, me conoce y logra resolver todo siempre. Es que como dicen mis amigas, tiene bastante de Santo.

Salimos de ahí, por las maletas y derecho al tren que nos llevaría a Florencia. ¡La felicidad! Llegamos al hotel, lindo por cierto. El host muy amable, nos organizó de una vez el desayuno del día siguiente, porque madrugábamos al museo y eso nos tomó un poco de tiempo. Teníamos boletas para el Museo de la Academia, para ver el David de Miguel Ángel, pero decía 4 pm y ya íbamos tarde. Y claro me dio la neura. Es que necesito como aprender a controlarla en serio. Estábamos de paseo, seguro no pasaría nada si llegábamos tarde. Y así fue. Cami se estresó por mi culpa, hasta se sentía responsable, sin motivo. Ay Pobre. 

Si hubiera sabido que esa sería la fecha en la que me pediría matrimonio, sería una mejor novia. Lo juro.

Total, llegamos al museo, tarde, pero entramos sin líos. Caminamos por muchas partes de la ciudad y al anochecer llegamos al Ponte Veccio. un sitio no solo icónico, sino muy romántico. Entonces, estando en la mitad del puente, abrazados como mirando al horizonte, un músico comenzó a cantar. Y me dio una emoción, que me salieron unas lagrimitas y le dije a Cami. Esto es muy romántico. Te amo. Por lo menos, después de tanta pataleta.

Segundos después veo que tiene su billetera en la mano. Y lo único que atiné a decir fue: "Tú qué haces con la billetera en la mano?" Así, a modo de regaño... "No nada, mirando que todo esté bien". Claro, tan nervioso y yo poco romántica. 

Luego de eso... pues seguimos caminando, me medí varias chaquetas (para no comprar ninguna) y Cami me dijo que buscáramos un restaurante lindo para cenar. En la Plaza de la República, había varios. Escogimos el menos lleno y luego de yo querer en la terraza y él adentro "porque está más vacío" ganó él con la concesión de hacernos en la ventana. Ahí sentados pedimos vino, entrada, plato fuerte. Y entre una cosa y la otra, yo hablaba de la gente de la plaza, de los vendedores ambulantes, Cami pone el tema...

- ¿Cómo te ves en 50 años?
- Arrugada...
(¿Qué tal lo romántica?)
- No pero no de eso... De nosotros...
- Ah... Bueno, tu sabes Cami que yo ya decidí que tu eres el hombre de mi vida, y pues en 50 años yo espero estar contigo... Bueno, sino me echas antes por pataletoza.
- Obvio no, yo sé que eres así.
- Porque yo también quiero pasar el resto de la vida contigo...

Y saca el anillo, lo pone entre los dos y me pregunta ¿Quieres casarte conmigo?

Y yo comencé a aplaudir, a gritar. No No no!!! no me lo esperaba. Menos mal no estábamos en la terraza llena de gente...

Lo abracé le di un beso...

- Pero no me has respondido...
- Obvio sí!!!!!!

Pero más allá de eso. Lo más importante fue que Cami duró más de la mitad del viaje con el anillo metido entre la billetera. Pensando que las maletas podían perderse o podrían abrirlas para robar... ¿Se imaginan los nervios? La verdad muy especial que haya pasado por los scanneres de 5 aeropuertos, más las dos veces que fuimos al Vaticano nervioso pensando que le hicieran mostrar qué lleva ahí...

La verdad me morí de la ternura de saber que pensó todo, que recordara que amo Florencia, que escogiera el anillo más hermoso y de la talla perfecta... Me morí un poquito más de amor... Y  si me preguntan, si fue como me lo imaginaba... nunca lo había pensado, pero creo que fue más que perfecto! Y sí, me caso... Nos casamos.






2 de diciembre de 2015

Otra Forma

El se creía, cómo yo decía cuando era pequeña: 'la verga en patines'. Es decir, lo mejor de lo mejor de lo mejor... Después de él, nada. Y tal como se configuran esas personas que se creen mejores que los demás, tenía la firme convicción de que podía lograrlo todo. Pero en el fondo, lo que consideraba era que eso le daba licencia casi que para cualquier cosa, incluso, para maltratar a las mujeres.

Pero no era ese maltrato lleno de golpes y patadas. Un maltrato mucho más sutil, de esos que toman su tiempo en llevarse acabo, pero que son de los más dolorosos.

Rocío era feliz. Se despertaba todos los días luego de una larga noche abrazada con su amor. Para ella, despertarse y sentirlo a su lado era la mayor fuente de seguridad y alegría. Para ella todo era rosa, lleno de arcoiris y nubes rosas. Las complicaciones no existían. Pero a veces a la gente buena le pasan cosas malas, o mejor, cosas que no nos agradan, y pues Rocío no iba a ser la excepción. Seguramente algo debería aprender o reafirmar.

Ese día, era como cualquier otro: despertar, desayuno, conversación sobre cómo correría el día, sonrisas, besos, trabajo, almuerzo con alguna amiga, trabajo y de nuevo a la casa a ver alguna película. Pero esta vez le tocó sola. Ricardo no llegó. No contestó. No apareció.

Raro para ella. En tres años nunca lo había hecho. Para él, era solo el inicio.

Rocío estaba con los nervios de punta, imaginándose lo peor. Es que Bogotá no es una ciudad en la que se pueda confiar, pensaba. Celular apagado. Nunca pensó sino en atraco, burundanga, apuñalamiento, robo del carro. Llamó hospitales, a la policía. Nada. 12 de la noche y nada. Aguantó hasta que el sueño venció a los nervios.

Tarde, muy tarde, lo sintió llegar. Brincó de la cama y corriendo lo abrazó.
- ¡Estás bien!
- ¿Claro por qué no he de estarlo?
- ¿Qué hora es?
- Casi las 2-
- Por eso mismo, nunca habías desaparecido tantas horas.
- No desaparecí.
- ¿Entonces?
- Sencillamente estaba ocupado.

Cortante. Ella no entendía. Pero ya con la tranquilidad de que todo estaba en orden, volvió a dormir.

Ricardo escogía mujeres simples, amorosas, buenas. De esas que no necesitan mucho para ser felices, de esas que enamoran con flores recogidas de un jardín, de esas que a veces son fáciles de manipular, si les hablas de la mejor manera. Eso en el fondo lo hacía un cobarde, jugaba con las flores  más débiles del jardín, para poder deshojarlas sin él resultar herido.

A la mañana siguiente no había arcoiris. Una nube negra se posó sobre Rocío y nada la hacía mejorar el ánimo. Le rondaba y le rondaba la cabeza. Llegó incluso a morderse las uñas, gesto que le parecía más que asqueroso, despreciable. Perdió no solo la sonrisa. Sino el hambre y lo que es peor aun, la calma.

- Es que no entiendo nada.-
- ¿Será que te está poniendo los cuernos?
- No creo que sea demasiado bruto para actuar como lo hizo ayer.
- Bueno pues, entonces no es nada y te estás haciendo un gran drama por una tontera.
- Pero, ¿Por qué la actitud? Pues lo mínimo es que me preocupe ¿no? Por algo somos pareja.
- No te vas a responder todas esas preguntas, hasta que hables con él.
- Es cierto.

Esa noche, tampoco llegó.

Ni la siguiente, ni la siguiente, y así por una semana. Rocío y Ricardo pasaron a ser una pareja de desconocidos que no se veían nunca. Los desayunos se acabaron, ahora él llegaba tarde y salía corriendo temprano, casi que antes que ella despertara. Los fines de semana eran de ella encerrada y de él quien sabe dónde. Dejaron de existir los mensajes, los correos, las llamadas.

Vivía con alguien, pero estaba más que sola.

El tema la estaba afectando. No se arreglaba, estaba muy flaca. No era ni rastro de la mujer feliz de hace varias semanas.

Habían pasado casi 3 meses desde que Ricardo comenzó a jugar con Rocío. Le había comenzado a gustar el efecto que estaba causando en ella su abandono no abandono, como decidió llamarlo. Ya faltaba poco para decirle: ¿Sabes? Es que ya no te amo. Y con eso terminaría por romperla. Y nuevamente saldría impune. Como siempre, como todas las 4 veces anteriores.

El espejo, que muchas veces es nuestro peor enemigo, le mostró la salida. Un día, que no recuerda cuál es, porque perdió el sentido del tiempo, levantó la mirada, y no se reconoció. No había brillo en los ojos. Miró a su alrededor y todo eran sombras y desorden. Ya no pertenecía a ese lugar. Necesitaba salir de ese hueco. Llamó a su jefe. Se declaró enferma (cosa que no estaba muy lejos de la realidad).

Alguna vez se había prometido a sí misma que ninguna persona, menos un hombre iba a arruinar su esencia, y estaba faltando a esa promesa fundamental a su ser.

Se arregló. Decidió tomar el toro por los cuernos. Llegó a la oficina de Ricardo. Se anunció. Que si puede esperar. Ni siquiera la hizo subir, como si fuera la de los domicilios... Se indignó, cosa que casi nunca sucedía. Entendió que le estaban dando un trato de segunda que no solo no se merecía, sino que era una completa cabronada. Pasó de la indignación a la ira en 3 segundos y medio, y Ricardo no le conocía el lado iracundo, que puede ser bastante impetuoso.

Así que esperó con calma. Pasaron 3 horas, es decir, llegó la hora del almuerzo. En algún momento debía salir. Y así fue. Venía caminando, sonriente, como si no pasara nada, y la ignoró. Y yo sufriendo como una idiota todos estos meses, se repetía. Lo siguió cautelosamente. Entraron a un restaurante de la zona y ella detrás. Cuando todos se sentaron, se paró al lado de la mesa y le dijo: Ricardo, llevo 4 horas esperando en el lobby de tu oficina. ¿No te avisaron? Tocaba no sonar como una loca histérica en frente de medio mundo.

- No.
- Necesito hablarte.
- Ya sabes que si necesitas algo para la casa, tienes la cuenta.
- No se trata de eso.
- Mira, estoy en medio de una reunión con mis colegas. ¿Me disculpas?

Todos estaban anonadados. Así trataba a su esposa...

Claro qué si lo disculpaba. Salió de ahí derecho a su casa. Llamó a sus tres amigas que estaban listas para actuar cuando se requiriera. Es que pensaba que nunca te ibas a despertar. Que vaya a tratar a otra como te está tratando.

A pesar del show, sintió como si un balde de agua fría le hubiera caído en la cabeza. Rocío volvía a tener un brillo en los ojos, pero no uno de felicidad, era algo diferente. La ansiedad lo consumió el resto de la tarde. Quería llegar a su casa a ver con qué se iba a encontrar.

Ensayó todas las veces en su cabeza el discurso, la estocada final.

Siete de la noche. Toda la casa apagada.

Entró y lo que vio no tenia sentido. O sí, pero él no lo entendía.

Todas las fotos de los dos, reventadas contra el piso. Los cuadros que él había comprados, arruinados por un cuchillo. Comenzó a recorrer el apartamento cuarto a cuarto: en la cocina, la nevera absolutamente vacía; en el cuarto auxiliar, toda la ropa de cama en el piso y en el cuarto principal un letrero escrito a mano en la pared:

TE DISCULPO
PERO NO TE QUITO LO HIJUEPUTA
R.

Se quedó frío. Nunca se imaginó que llevar al límite a Rocío tendría estos efectos. Se sorprendió, y eso casi nunca sucedía. Ricardo sonrío, honestamente por primera vez en toda su vida.

Rocío empacó toda su ropa, tomó todo lo que le gustaba y desechó o rompió lo que siempre odió de ese apartamento. Como bonus track tomó la mejor ropa de Ricardo, y el mercado y se lo regaló al portero. Haga lo que quiera con esto, le dijo, mientras reía de gozo.

Bogotá es una ciudad grande, y uno no esperaría encontrarse a nadie indeseable nunca. Pero no, el destino juega de la peor forma. Un día caminando por el sector de restaurantes de moda, lo vio solo, leyendo una revista en un café.

Se le sentó al lado y sin mayores preámbulos le disparó ¿Entonces nunca me vas a decir qué fue lo que te pasó?

La miró como si estuviera en frente de un fantasma. Le tomó varios segundos armar una respuesta, pero ella no tenía afán.

- No conocía otra forma.
- Es decir, ¿primero enamoras y luego maltratas?
- Pero tu me sorprendiste.
- ¿Pensabas que me iba a morir de amor?
- Era la idea.
- ¿Por qué?
- Era mi forma de sentir poder
- En serio necesitas ayuda.

Hablaron realmente casi toda la tarde. Ella sentía que conocía a un ser muy diferente al que ella conoció y se enamoró por casi 4 años y él entendió que no era lo mejor, y que sí hay vida después de él.



9 de junio de 2015

Perdidos

A veces él quería escapar. Tomarse un receso de la vida. No pensaba en suicidarse. Eso nunca. Pero si pensaba en apagar un rato. Claro que la amaba. Ese nunca fue el problema. La amó desde la primera vez que la vio sonreír. Es que a el nunca le dijeron que el "hasta que la muerte los separe" era tan literal. Y no es que tuvieran una relación intensa, o que fueran celosos, o que se arrepintiera de tener hijos. Para nada. A veces simplemente se preguntaba: ¿Dónde quedé yo? Ahora soy más que eso. Soy Armando y 3 más. Soy armando y os sueños de sus hijos; soy Armando y las necesidades de Mariana. Soy armando y toda la responsabilidad.

Solo quería escapar.

Creo que le voy a pedir el divorcio. Es algo complicado porque, pues cómo les digo, el problema no es el amor. ¿Si amo a otro? No. Creo que nunca había considerado, si quiera, la posibilidad de que me gustara otro hombre. Es que me aburrí. Todo el día es teteros, pañales, cena, algo de sexo y otro poco de televisión (infantil por supuesto). Siento que me perdí. Ya ni pinto, y bien que me iba. Es que creo que no debí dejar de trabajar nunca. ¿Y si retomo la galería? ¿El divorcio solucionaría algo? Necesito encontrarme. Volver a lo básico, a lo simple.

Solo quería recuperarse.

Entonces decidieron ir a comer solos. Llevaban meses sin hacerlo.

Es que tengo algo que decirte. Yo también.
Me va a pedir el divorcio, pensó ella. Me va a decir que está aburrida, pensó él.

Armando, ¿Qué quieres?, dijo ella en tono agresivo, generado por el miedo.
Dime tu primero.
No, tu, por favor. Lo mío no es tan importante.

No había pensado bien la situación hasta que se puso en los zapatos de Armando. Entonces supo que no quería separarse. Ahora tenía miedo. ¿Y si él quería dejarla?

O no, mentira. Tengo una pregunta que hacerte. Decidió voltear la situación.
Dime.
Es que te noto algo distante los últimos días.

Mierda, sus ganas de escapar se notaban.

¿Tienes a otra?

Era la escena más ridícula. Ella iba por el divorcio y terminó actuando como esposa necesitada.

¿De dónde sacas eso?
No sé. Es solo una idea. ¿Qué te pasa?

Esta es tu oportunidad, Armando.

Creo que algo entre nosotros se rompió. ¿No sientes que ya no somos los mismos?

No era posible que los dos estuvieran en la misma página, y ella no lo hubiera notado.

Creo exactamente lo mismo.

¿Osea que ella estaba aburrida y no lo notó?

Discutieron la situación durante 3 horas. Luego pasaron a temas del hogar, luego a temas de ellos. Recordaron lo mucho que se aman y todos los motivos por qué estaban juntos. Pero no resolvieron el fondo del asunto. Que se habían olvidado de ellos.

Un beso de buenas noches, un tema y un abrazo. Fue lo último que sucedió esa noche.

Domingo y estaban solos en la casa. Se despertó temprano, en puntillas salió del cuarto. En el balcón miró el horizonte. Estaba dividida en dos. La Mariana que quería abrir sus alas y volar, y la que quería quedarse sembrada en la tierra. Nadie le dijo que la adultez le presentaría tantos desafíos. Drama.

Volvió al cuarto y lo vio dormir un rato. Realmente lo amaba.

Se sintió a gusto en la casa cuando reinaba el silencio.

Mamá, ¿cuidarías a los niños por 10 días? No, no pasa nada, tranquila. Solo que creo que necesitamos con Armando despejarnos un poco. Si claro. Te dejo las llaves para que recojas las cosas de los pequeños.

La encontró en la cocina preparando el desayuno.

Madrugaste mucho...
Sí, perdí el sueño.
Huele delicioso.
Hablé con mi mamá. Se va a quedar con los niños unos días. Podemos irnos de viaje.

Le pareció una gran idea. Llamó a su socio, lo dejó encargado de todo y buscó un destino. Decidió que fueran al lugar a donde hicieron su primer viaje de novios, seguro todos esos recuerdos los ayudarán a reencontrarse.

El viaje era simple. Cinco días de playa y sol, descanso de todo. Solo ellos dos.

Y sí. Digamos que fue perfecto. Se volvieron a besar y a acariciar como el primer día. Fueron novios nuevamente. Tomó sentido esas palabras de su abuela cuando le decía: Mary, cuando seas grande, recuerda, sean siempre novios. Esa es la clave para no llegar a aburrirse.

Pero ella seguía rota. Faltaba algo. Pero era demasiado cobarde para enfrentarlo. ¿Era suficiente sentirse segura? O era precisamente eso lo que no la dejaba respirar?

Amado mío:
Seguramente esta carta te llegará de sorpresa. Y seguramente no entenderás nada. Seguramente me odiarás un poco. O quizá, entenderás perfectamente lo que siento.
Te amo profundamente, y ese no es el problema. Pero me está costando mucho ser. Creo que tu sientes lo mismo. Hoy estoy en una encrucijada. Quisiera correr, sin rumbo, hacia el horizonte, a ver si de esa manera me encuentro de nuevo. 
Sé que te estoy pidiendo lo imposible.
Regresé antes a Colombia. A organizar todo. No se si afortunada o desafortunadamente, los niños no me dejan desaparecer. 
Todo es injusto contigo. Lo sé. Pero a veces lo injusto puede ser lo correcto. Y esta vez siento que no estoy equivocada.
¿Cuánto tiempo me voy?
No sé.
¿Regresaré?
No sé.
Luego hablaremos para ver la logística de este asunto.
Te amo, con todo el corazón.

Mary

Respiró aliviado.
No sabía si era correcto sentir tanta felicidad. Era definitivo. Ambos eran unos egoístas. Seguro era mejor así, cada quien por separado.

Salió a caminar por la playa.
En el fondo sabía que más temprano que tarde, ella volvería



23 de febrero de 2012

Puede Besar a la Novia...

No tengo muchos amigos.
Es más, tengo pocos.

Pero soy de las que se alegra con las felicidades de quienes sé que me quieren. Un par de ellos son Jaime y Jime que se conocieron el mismo día calendario que mi novio y yo. A ella la conocí en la universidad aunque nunca fuimos amigas, a él en una ida a tomar cerveza.



Hace unos días este par se casó. Lo que comenzó con un 'nos vamos a vivir juntos', terminó en una farra sin precedentes, con cura y tías felices jalándole los cachetes a los novios.

Por miles de detalles, este ha sido, quizá, el matrimonio más divertido en el que he estado. A pesar del par de inundadas llorando que me pegué durante el evento. Porque SÍ, soy de las que llora cuando el cura da permiso de besar, cuando suena la última canción de salida de la misa o cuando se hace el brindis, y obviamente cuando estoy rascada abrazando a los novios al final de la fiesta.

Fue divertido, y fue como los novios. Hicieron lo que se les dio la gana. Nos dieron cerveza a la entrada y un paquete de dulces. No hubo orquesta, sino DJ que siguió al pie de la letra las instrucciones de la novia, que iba desde NO poner Shakira ni Maná, o mucho menos agarrar el micrófono y decir 'Dónde están las mujeerreeesss solteerrraass' o algo como 'Vamos todos levanten las manos'.

Fue divertido porque los novios se divirtieron. No había novia estresada ni novio jetilargo. Ellos se lo gozaron, se lo bailaron, se lo bebieron. Los viejos se fueron temprano, nuestra generación -que es la misma de la de los novios- se quedó raspando fiesta.

Estando en la mitad de la fiesta, cuando ya se me había roto la media velada y el peinado iba en franca decadencia dije que iba a escribir un post para decirle a todos los que me leen si algún día se casan: HAGAN LOS QUE SE LES DE LA REGALADA GANA, que al final ustedes son los que pagan. Y si a su tía y abuela no les gusta... Que no vayan, mejor, más cupo para sus amigos!!! Pero eso sí, si se casa, cásese bien, y bote la casa por la ventana, sino más bien arrejúntese y no gaste papel.

FELICITACIONES  este par... que seguramente van a ser muy felices!!

13 de junio de 2011

DÍGANME CULA... O LO QUE QUIERAN, PERO...


Comencé a mirar vestidos de novia porque mi hermana menor va a contraer matrimonio y me pidió mil y un conceptos sobre una moda o la otra. Y para qué, los vestidos de novia son un sueño, y caros como ese sueño que uno siempre quiere cumplir.


Soy de las que creo que si uno se va a casar se tiene que ver divina. Y esta reflexión me vino luego de ver una serie de fotos de chicas que decidieron invertir en un costoso matrimonio y felices andan mostrando sus fotos en todos los lugares posibles de internet. Mi hermana dice que cuando uno escoge el vestido de novia,  uno se siente feliz y sabe que "ese es", casi como si fuera el hombre de tu vida. Yo aun no me pruebo el primero así que no puedo dar fe de la certeza de este concepto.

Entonces, si para la mujer que se va a casar es tan importante el vestido de novia, ¿por qué hay mujeres que al meterle más de un millón de pesos a un vestido y más de 10 millones a una fiesta, después de joder por meses por el color, la orquesta, el buffete, las invitaciones, decide verse como una vaca dentro de un costal el día de su boda?

Díganme estúpida, cula o lo que sea, pero si algún día me proponen matrimonio y voy a meterme dentro de kilómetros de encaje y me voy a poner un velo, me pongo a dieta, me mato de hambre, pero no dejaría que se me saliera un gordito.

Ahora, si no les parece bien adelgazar para el día del matrimonio, existen vestidos tapaditos que evitan que uno se va mal.

No defiendo la anorexia. Creo que cada quien maneja su cuerpo como quiera, pero hay asuntos de gusto. El brazo de tía al aire, el gordo de la espalda expuesto o un tetamen a punto de salirse no son cosas lindas.

Sí, insultenme, no me vuelvan a leer. Pero si uno se va a casar es para verse divina, no para luego, años después, andar escondiendo las fotos de un momento tan decisivo en la vida.


25 de abril de 2011

Y TODOS COMO QUE SE CASAN


En este momento de mi vida, a pocos días de cumplir 30, no sé qué pienso del matrimonio. Hace unos 15 años pensaba que eso era para chicas tipo plástico que lo único que buscan es un marido que las mantuviera; hace 10 años pensaba que estaba bien casarse pero que definitivamente yo no iba a entrar en esa onda, hace 5 creía que nadie me iba a aguantar como para decir "sí acepto y para el resto de la vida" y hoy... pues no sé.

No sé si creo que el matirmonio es la firma final para cerrar un compromiso, o como me dijeron que día "si no se casa contigo  es porque está esperando algo mejor que tu". No sé si creo en el matrimonio como institución o si creo que es todo un negocio. No sé si simplemente ya me toca bajar los brazos y dejar de intentar sacar una teoría propia -de esas que casi que llegan a ser geniales- para hacer una fila detrás de la mayoría y dejar de echarle cabeza al tema.

No sé, debe ser que solo veo que todas las mujeres a mi alrededor cargan el duo de anillos -y cómo son de lindos-, o que mi hermanita menor me llama a decirme "¿Naty y si me caso yo primero que tu, te quedas solterona?". Mis amigos se la pasan ingeniándose la mejor manera, la más creativa, para entregar el dichoso anillo de compromiso. Me llegan tarjetas y notificaciones de nuevas fiestas y compromisos. Comienzo a entender a las mujeres de 30 o más que comienzan a sentir que las está dejando el tren cuando todo el contexto hace algo que a ellas no les llega.

Debe ser que, como dicen por ahí, los años no llegan solos y he pasado de ser una radical opositora del vestido blanco, los pajecitos y el anillo, incluso en el caso de terceros, a pensar que puede ser nice ser parte de toda esa parafernalia. Pase de decir "uy lo siento, estás seguro de que te quieres casar?" a llamar efusivamente a los personajes comprometidos y sentir una alegría inmensa por ellos.

¿Me estoy poniendo vieja? Quien sabe.

Solo que me siento como hippie vieja que intenta hacer caso omiso de sus tatuajes arrugados para tratar de encajar en los estándares que les pone el entorno, o el contexto, como quieran llamarlo.

21 de abril de 2010

UNA BUENA IDEA PARA ESPANTAR HOMBRES

Muchas veces he hablado sobre este tema, y espero que mi mamá y mi madrina no me acribillen por lo que aquí va a quedar plasmado. Pero es que la verdad me da risa cada vez que pienso en esto.

Quienes me han leído regularmente, saben que provengo de una famila costeña, extensa, llena de mujeres (mis primas) y pocos hombres. Saben por ejemplo que soy bastante exitosa y que ya a mis próximos 29 estoy terminando la maestría y tengo un trabajo de lujo y me va bien en general. Pero al orgullo de esa familia le hace falta algo: Viajar por Europa y Un marido.

El primero, por ejemplo, es un deseo personal, entonces, mis 17 tíos y tías, mis abuelos y mis papás no meten mucho la cuchara en eso. Pero el tema del marido... De por Dios, niña, que parece una necesidad colectiva. Tal es el desespero colectivo porque me consiga "un hombre que te quiera, te aprecie te valore y TE PROPONGA MATRIMONIO". Así lo dicen mis tías.

Y la verdad debo ser bastante clara en esto mi Papá solo dice "es mi culpa que no te quieras casar, por haberlos criado tan independietes", y mi mamá se ha dejado contagiar por la histeria colectiva y como se cree vieja (no lo es para nada) piensa que a este paso no va a tener nietos.

Hecha la claridad sobre mis padres, prosigo.

El asunto es que me está dejando el tren en la concepción costeña del ciclo de la vida de las mujeres. Llegan los 30 y a duras penas se sabe que he salido con algunos personajes que no lograrn cumplir con mis expectativas y que las relaciones no prosperan. Quieren que me consiga un novio, un prospecto de marido, hasta el punto que mi adorada madrina me dijo "Naty, la hija de mi amiga Sutanita se fue a Inglaterra y se casó a los seis meses con un Londinense divino, deberías irte para allá". Creo que la tía no debería decir eso, si entendiera cómo me fue cuando salí con un Inglés. Y ahora que lo pienso, será que ella se quiere dedicar a exportar solteras?

Para que entiendan un poco más, mi madrina, cuando su hija mayor cumplio 23 años comenzó a hacer el famoso "Baúl", que consiste en que la madre de la futura novia vestida de blanco, compra un baúl -y no es metáfora, ni hipérbole- y le va mentiendo cosas para el hogar de la futura novia. Se vale de todo, menos ropa interior. Osea, vajilla, cubiertos, sábanas, toallas y todo lo que puedan considerar "la dote" -así o más medieval?-.

El caso es que mi prima al tiempo se casó -embarazada- con su actual marido. Si no estoy mal deben llevar algo así como 12 años de casados y dos hijos. No voy  entrar en detalles sobre su matrimonio, pero ahí siguen. Osea, a mi tía se le hizo el milagrito y por ende, a mi prima.

Con esa experiencia arrolladora, no queda duda en mi familia que el baúl funciona. Y quieren que  próxima víctima sea yo. La conspiración en contra de mi soltería es tan despiadada, que el 2 de diciembre del 2010, en mis narices, mamá y madrina se sentaron a organizar cómo debe ser mejor organizado el baúl de la niña. Obvio, me paré de la mesa y dejé constancia de que estoy en compledo desacuerdo con eso.

Al día de hoy, aun no hay baúl en Barranquilla -o por lo menos eso dicen- y mi mamá está esperando que viaje a Europa para comenzar a armarlo. Pero el mito del baúl casamentero se ha expandido, y ya tengo primas -absorvidas por ese delirio colectivo del matrimonio- que le dicen a sus madres que llamen a la mía "pa´ ver cómo es la vaina, porque ajá, yo si quiero casarme rápido".

Entonces, por ahora estoy salvada. No hay conspiracion en mi contra, pero en el momento de que exista, lo tomaré como la mejor herramienta para espantar indeseables. Se imaginan en la tercera cita uno diciendo: "Mi mamá me está haciendo un baúl para que me case, y todo indica que tiene una efectividad de seis meses". Pies en polvorosa y que siga el siguiente. Así quizá logre ser la excepción a la regla, o más bien al mito familiar.

14 de marzo de 2010

ACCIDENTALMENTE

Frente a la pantalla de su portátil veía el ícono que indicaba que entraba una llamada. No quería aceptar, pero hacía una semana que habían coordinado la cita, y no podía quedarle mal. Detrás de él, Angélica. Ese ser demoniaco que hoy lo obligaba a hacer algo que no quería. Pero debía.


Click. Aceptar.

- Hola mi amor!!!!!!!! Mucho tiempo sin ver tu cara!!!! Cómo te extraño!!!

Era evidente la emoción de Sonia. Él sonrió, su corazón dio un brinco de emoción, pero comenzó a sudar Frío.

- Hola preciosa! También te extrañé

- Cuéntame cómo estuvo el paseo con tu familia de fin de año?? Quiero los detalles!! Tus papás, tus abuelooss!! Ayyy qué emoción.

Era esa expontaneidad la que él amaba de ella. Comenzó el relato sin mayor emoción. Bueno estuvimos en la finca, desconectados, peleando con los mosquitos. Pero eso de que haya ya tantos bebes en la familia no es tan divertido. En lugar de mucho alcohol hay teteros y llanto... bla bla bla bla

Notó su falta de emoción, pero no dijo nada. Al final de cuentas eran las 6 am de un domingo de vacaciones. De pronto vio que alguien se movia detrás de su esposo.

- Quién está ahí?? tu hermana??? Holaaa Adri!!!! Dijo al grito

- No, no es Adry.

Ahí se murió del susto. Su cabeza le daba vueltas. Quería vomitar. Pero ya no había retorno. Tenía que poner el pecho a su error. Angélica había comenzado a caminar en círculos, desesperada porque Juan Francisco no ponía el tema que ella esperaba.

Ella era una de esas figuras femeninas hermosas, pero tan arpías como bellas. Y él no se había podido resistir a sus encantos. Sí, es casado. Sí, debía ser fiel. Sí, amaba a su esposa. Pero nunca pudo quitarse de encima ese gustico por las nenas lindas y bruticas. Pero esta sacó las garras. Lo embaucó y no se dio cuenta.

Se conocieron por casualidad, cómo suceden todas las cosas en la vida. Sonia llevaba ocho meses por fuera del país, adelantando un intercambio académico. Él, solo en Bogotá, se enrredaba entre sábanas ajenas cada vez que podía. Pero era cuidadoso. Al final, tenía buen olfato y no se había topado con ninguna loca mental que quisiera casarse con él. Nunca mentía sobre su matrimonio. Estoy casado y soy feliz, solo que mi esposa no está en Colombia. Y ellas aceptaban. Uno, dos y hasta tres polvos. Luego desaparecía. Pero con Angélica, le falló el instinto. "Es tremenda loca" le decía a su mejor amigo, agarrándose la cabeza.

Estaba haciendo una fila en un banco y como era medio día, todo era más demorado. Desesperado, comenzó a mirar el reloj, a patalear, a mirar feo. Ella, con esa melena rubia, uñas rojas, y una sonrisa majestuosa, le puso tema de conversación. Del banco a un café, de un café a la cena, de la cena a la rumba y de la rumba a un motel.

Realmente, si no fuera por el hecho de que él era casado, hubiera sido la cita perfecta. Ella una diosa en la cama. Él logró su mejor performance. Pero hubo una falla, a la que no prestaron atención en ese momento. Tiraron sin condón.

A la mañana siguiente, entre el guayabo y el remordimiento (sí, se las podía comer a todas pero le remordía la conciencia) cayó en cuenta del asunto. Entró en pánico. En ese instante recibe un sms: "Mi vida, pasé una noche maravillosa. Espero me estés pensando tanto como yo". Eran las 8:00 a.m. Se chifló, pensó.

No sabía qué hacer. Llamó a su mejor amigo y le pidió consejo. "Hermano, el toro por los cuernos. Llámela y que se tome la pepa del día siguiente. Eso no tiene pierde". Claroooo, facilísimo. Y si no quiere? Y si se emputa? Y Sonia? Y mi matrimonio? Y si está embarazada??? Todas las preguntas rondaban si cabeza. Se quería morir. "Mi matrimonio se va a ir a la mierda". Se repetía una y otra vez.

En efecto, la llamó. Le dijo lo de la pastilla y doña Arpía, se indignó! "Yo no soy ese tipo de mujeres. Si estoy embarazada, toca asumir las consecuencias"

Juan Francisco dejó de dormir, dejó de comer, dejó de hablar. Respiraba solo por reflejo. Desapareció de la vida de Angélica, y todos los días se acostaba deseando que en efecto no estuviera embarazada. Hasta el día fatal que recibió un sms. Tengo que hablar contigo. Le respondió Juan Valdez de la 74. 3:00 pm.

Ella llegó con su encanto disminuído. Se sentó y no lo dejó hablar. Puso sobre la mesa la prueba de embarazo. "Es positivo, ¿qué vamos a hacer ahora?". Él no pudo hablar. Y ella, con esa habilidad muy suya ,sin rodeos le dijo que el aborto no era una salida y que debía decirle a su esposa. Que ella no iba a criar un hijo sola y que él debía responder. Horas de conversación para convencerla. Días de angustias, ruegos y llanto no sirvieron para persuadir a la nueva futura madre.

"Quién dijo que yo quería tener hijos????" repetía y repetía.

Y ahora se encontraba frente a la pantalla, con su esposa delante y su examante detrás, a punto de soltar la bomba.

- Mi amor, no es mi hermana. Es Angélica
-  Y esa quién es?
- Es una larga historia. Pero tengo que decirte algo.
- Qué?? qué pasó??? quién es esa viejaaaaaaa!!!!!!!!¡?????
- Ella está embarazada.

Silencio. En la pantalla se veían las lágrimas de Sonia. Y Juan Francisco solo alcanzó a decir. "Lo siento".

Call End

Pasaron los días y no hubo noticias desde sur de Italia. Juan Francisco comenzó a organizar todos los papeles del divorcio. Era un domingo a las 6 de la mañana cuando siente que alguien entra en la casa. Se asoma y es Sonia. No pueden contener el llanto. Se abrazan y ella dice. "No debí dejarte solo. Llama a Angélica".

Los tres en la sala era la escena más bizarra del planeta. "Tienes dos posibilidades o abortas o lo tienes, y nosotros te ayudamos a mantenerlo, pero no te vas a casar con mi marido". Ese era su carácter. Por eso la amaba. Angélica salió de ahí y nunca más volvieron a saber de ella.

24 de noviembre de 2009

REFLEXIONES SOBRE UN TEMA REITERATIVO

Hace varios posts me declaré conversa al amor. Y hoy me voy a declarar conversa hacia el matrimonio, la convivencia o el arrejunte. Ok. la radicalidad en ese tema no lleva a ninguna parte, y al final, qué gano diciendo que no de primerazo Claro, que para enamorarme, y casarme, arrejuntarme o irme a vivir, necesito encontrar al personaje. Pero no hay afán. Si pasa, maravilloso, si no, comprar un perro, un gato y un loro que me acompañen, sigue siendo una opción.

Vuelvo a reflexionar sobre el matrimonio, por algo que me sucedió hace poco. Me sentaba en un sitio cualquiera donde se toma trago en Bogotá, con una amiga, y amigas de las amigas de las amigas. Costeñas todas. Cuando una de ellas bota una perla, que hasta pena ajena me dio: "Yo llevaba un año con mi novio, pero lo terminé porque nada que me proponía matrimonio". Creo que mi cara de horror (levanté la ceja derecha, torcí la boca y fruncí el ceño) fue tan evidente que me miró fijamente y dijo "Ay niña, yo ya tengo 26. Si no me proponen ahora me quedaré solterona".

No dije nada. Porque de lo contrario esto hubiera terminado en arrastrada, insultada y muerte segura...

El argumento de la nena es similar al que usan mis tías casi sesentonas, con matrimonios frustrados o sin matrimonios que a mis 26 me decían "Ay niña, si no amarras marido ahora, no vas a levantar nada más adelante". Claaroooooo como uno solo es bonito hasta esa edad.

La chica de ese día estaba convencida de que necesitaba conseguir marido YA. Claro. Ella se encerraba en una verborrea increible, explicando su decisión de echar al novio porque no mostraba interés en darle el anillo. Y yo, contrario a lo que cualquiera creería, me sentía aliviada. Como la mayor del lugar, con mis 28 bien puestos y bien vividos, ¿debía sentirme solternoa? ¿Dejada por el tren? ¿Infeliz?

Tengo 28 y nada de afán. ¿Por qué tanto afán.?

Creo que se debe a que toda mujer trae consigo el lastre de la historia de su abuela, de su madre, e incluso de sus tías, como es mi caso. Lo que pasa es que unas entendemos que del desespero solo salen malos matrimonios, maridos borrachos, vagos y golpeadores.

Recuerdo desde los 12 años una de mis tías mal juntadas, entre champaña, whisky y cerveza, nos sentaba a mis primas y a mi a darnos su tradicional discurso de "Niñas, recuerden que tienen que tener un marido y que sea propio". Claramente se refería a que no seamos mozas de nadie, y amarremos un man solo para nosotras. Claro mi abuelo tuvo moza e hijos con la moza. Mi abuela no tuvo marido para ella sola.

Entonces, vuelvo y pregunto ¿Para qué tanto afán?

1 de septiembre de 2009

DESENCUENTROS

Todo era como ella lo había soñado. El ambiente a media luz. Las rosas rojas abiertas a más no poder. Velas por toda la habitación. Y el anillo que toda mujer desea. Frente a ella el que fue calificado como el hombre de su vida.

Pero algo hizo corto circuito. Francisca esta vez no quería. Aunque todo fuera perfecto. Un matrimonio en este momento se interpondría en lo que llenaría su alma.

Toda la vida había hecho lo que los demás querían. Sus sueños, ilusiones y esperanzas se derivaban de los sueños, ilusiones y esperanzas de otros. Y creyó que así estaba bien. Hasta ese día, que debía ser la concreción de ese todo que había estado esperando.

Él era un vagabundo, de alma libre hasta que la conoció. Su idea de la vida era independencia, egoísmo y tranquilidad. Pero ese ángel con nombre casi que masculino se mezclo en sus entrañas y lo hizo ver a través de los ojos de otro. Y esa experiencia le cambió la vida.

Hoy se veía, como nunca lo había imaginado. Creando ambientes soñados, para que todo fuera perfecto. Comprando flores y prendiendo velas, esperando el sí, sin imaginarse ese discurso que le vendría.

Desenfundó el anillo y sin pensarlo dos veces lo dijo. "Fran, cásate conmigo. No importa el día o la hora. Solo quiero seguir viendo a través de tu alma por toda la eternidad".

Ella, volteó la cara, bajó la mirada y comenzó a llorar. Con un suave movimiento apartó el anillo y de paso sus manos.

Ernesto se sintió desconcertado. Como si le hubieran movido el piso y comenzara a caer en un oscuro abismo.

La interrogó con los ojos.

"Te amo. No lo niego. Pero no puedo hacerte este mal".

El desconcierto era su dueño por completo

"Tu asumiste mis sueños como tuyos. Pero mis sueños no son mios. Y antes de tomar esta decisión debo encontrar los propios"

Entendió. Guardó el anillo, apagó las velas. Y se mantuvo en silencio.

Salió de la habitación. Y sorprendentemente la oscuridad se dispersó y se sintió liviano.
Entendió que nunca más debía sacrificar sus sueños por los de los demás.

24 de agosto de 2009

MIEDOS

Hoy sucedió algo -que en mi vida puede ser calificado de normal, no sé si en la del resto de personas-: Luego de la cita con el objeto de mi catarsis, alias mi médico de la espalda, a fuimos a comer (ok, bien, no es taaan normal que uno termine de amiga del doc).

Ahora no piensen mal, no era una "ida a comer" romántica- o sexualmente hablando. Así inocente, aunque viniendo de mi no les parezca verosímil, fuimos a comer sushi y a hablar.

Noté que él estaba atorado. Necesitaba botar el taco que le atravesaba. Pero como hice una promesa de no utilizar su historia en este blog, solo hice la introducción para agradecerle por sacarme del estreñimiento mental en el que me encontraba. (Las maravillas de una buena conversación y una buena enderezada de espalda).

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De chiquita le tenía miedo a la oscuridad. Temor que me duró entrados los 20 años. Muchos de mis amigos no lo entienden, creen que el miedo a la oscuridad se reserva a los menores de 10 años y no. Uno a los 20 se sigue petrificado cuando se queda solo en un cuarto con la ventana entreabierta sin poder ver nada.

Por lo menos ese miedo era fácil de explicar y de tratar (una buena sesión de películas de terror y estar obligada a vivir sola sin tv, acaban con el miedo, o te enloquecen. En mi caso -aunque algunos se reirán- me ayudó a superarlo).

Hoy me voy a referir a un miedo que muchos no quieren aceptar, y que otros / otras usan como excusa para saltar de cama en cama... El miedo a estar solo.

¿Cuántas veces no he escuchado más a hombres que mujeres, decir es que estoy con ella/él, porque le tengo miedo a estar solo/sola? Millones!!!

Algunos dirán... bueno, cuál es el problema. Allá cada quien cómo maneja su vida.

¿Pero lo que yo me pregunto es por qué el miedo a estar solo tiene que ser la justificación para estar con alguien? ¿Es que eres una persona tan insoportable que no puedes pasar el tiempo a solas contigo? De ser así... no quiero salir contigo!!!

Eso creo. Pero más allá del miedo a estar solo como justificación para pasar de una pareja a otra sin tomarse un tiempo prudente de duelo, está ese miedo a realmente pasar la vida solos. Eso es más profundo

Hace unos días una amiga -que me reclamó porque no cree que yo la considere mi amiga- me dijo "uno no se casa para pasar la vejez sola". Mientras hablábamos de una pequeña crisis en su relación de pareja.

Bueno, pensé entonces: hay gente que se casa para toda la vida y otra para separarse. En algunos casos no se da ni lo uno, ni lo otro. O se invierten los papeles.

¿Es el no querer estar solo otra excusa para aguantar una mala relación? ¿para aguantar maltrato?

No creo...

Uno se junta con otro... alias la pareja, para sentirse pleno, no miserable.
Es como un auto chantaje mental para no enfrentar el rehacer una vida "all by myself"
Cobarde, me parece!

¿Qué tiene de malo estar solo?

29 de julio de 2009

DÁNDOLE ÁNIMO A LA HUMANIDAD CIRCUNDANTE

El fin de semana pasado asistí al matrimonio de una amiga. Y hace varios días una amiga me preguntó. ¿Por qué la gente se casa? Obvio su cuestionamiento estuvo motivado porque está en los "tibios" 28 y todo su círculo ya dijo el "Sí" en frente de un cura.


Muchos de mis amigos se están casando, otros ya se separaron, pore so ya no me da crisis.... Así que amiga P, ya va a llegar un momento en el que te acostumbras a ser la única (además de la tía solterona de 70 años) que no tiene parejo en el matri (claro, solo le dan cupo a los casados o novios oficiales y tu, ni lo uno, ni lo otro). Fresca, que ya se te pasará y te dejarás de preguntar por qué se casan las personas, cuando la unión marital de hecho, también funciona.


Lamento decirle a mi querida amiga que como no me he casado, no me han propuesto y ni siquiera tengo novio, no puedo darle respuesta a su pregunta. Pero pensando, pensando, creo que la fiesta es una buena excusa. Es decir. Si yo me casara (para quienes no me conocen, querer un matrimonio no es una de mis catacterísticas) haría tremendo rumbón. No es por desmeritar a quienes se casan porque ven el matrimonio como una institución (acaso el arrejunte no lo es???), pero si uno se va a echar la zoga al cuello, toca bailar, rumbear y beber como si fuera la última vez...


Y entre todas las reflexiones que me ha generado el tema Matrimonio, recuerdo lo poco grato que es el asunto en mi vida. Veamos



  • La peor pelea con mi mamá: los 15 días de silencio por parte de mi madre, fueron motivados por la siguiente frase "ay mami, si quieres matrimonio con vestido blanco, por aquí no fue. Vé y ármale el matri a mis primas". Ahí fue Troya. (no voy a entrar en detalles, pero no me bajó de ser el peor ser humano -al tema siguió el de los hijos... y bla bla bla)

  • Las fiestas más aburridas: Los matrimonios en los que no te invitan parejo porque no es tu novio ni tu marido, y mientras todos zandunguean a ti te toca chupar pavo sentada

  • La peor cantaleta (y eso que me persiguen varias): la de mis tías porque es hora de conseguir marido. No hay reunión familiar en la que no me digan (ojo al tono costeño) "Anda niña te va a dejar el tren. Ya a esta edad si no amarras a alguno ahora te vas a quedar solterona". Ok claro, eso es bastante relativo. Quién dijo que a los "tibios" 28 a uno lo deja el tren?
  • El mayor remordimiento: cuando mi hermanita me dijo "Naty cásate rápido porque soy menor que tu, y el agüero dice que si yo me caso antes que tu, te quedas solterona". Bueno, además de preocuparme porque me aburro en las fiestas, por pelearme con mi mamá y tratar de convencer a mis tías que no me voy a quedar sin marido, me toca cargar encima que si mi hermana no se casa es porque yo no lo hice!!!! (basta decir que ella ya está aplicando el arrejunte)
  • El fracaso: haber estado predestinada a llegar virgen al matrimonio y no haber logrado ni lo uno, ni lo otro.
Y ahora me pregunto, si a toda la humanidad le pasan cosas similares referentes al matrimonio, ya entiendo por qué se casan, y no es solo por la fiesta. Mrs P. espero que mi reflexión ayude a responder tu pregunta!!!