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3 de agosto de 2016

Ya ganó

El motivo de la llamada era muy simple: poner en cintura a su novia. Claramente era muy bajo marcarle a ella y decirle "por favor madura y deja de andar inventando cuentos de mí y vetando a mis amigos de tus eventos empresariales. Déjame en paz. Ten una vida". Así que optó por la opción menos denigrante, pero más dolorosa. 

- Hola Felipe.
- Hola Catalina.
- ¿Cómo estás?
- Yo bien. Aquí saliendo del turno.

Se le espichó el corazón. En otra época sería ella la que lo esperara en la puerta del Noticiero para ir a cenar juntos, a cine o simplemente a la casa de alguno.  Pero no. Seguramente estaría ella, Catalina T. (porque claro, tenía que escoger a la que no sólo era su amiga, sino a la que tenía su mismo nombre y las mismas iniciales del apellido) esperándolo, reclamando lo que por derecho era de ella.

- Ah si claro, es que es tarde. 
- ¿Qué necesitas?
- Es algo muy simple. Pensé mucho antes de llamarte pero es que esta situación ya es insostenible...

Catalina y Catalina T. se volvieron mejores amigas por cuestiones laborales. Se comenzaron a cruzar por los pasillos del edificio oficial donde trabajaron y a fuerza de encuentros diarios terminaron almorzando, yendo de rumba, y confiándose sus secretos. A Felipe también lo había conocido por el trabajo. Eran periodistas ambos y de rueda de prensa en rueda de prensa comenzaron los coqueteos, los besos y las caricias. 


Catalina no sabe si fueron novios. Pero durante un año salieron, tiraron, tuvieron algo. Pero él nunca quiso ponerle nombre. Entonces eran, pero no eran. Se encontraron siempre en ese limbo entre lo real y lo irreal. Es ese estado en el que las mujeres suelen enloquecer pensando si cada acción del tipo implica amor, o no.

Pero ella se cansó. Se cansó de esperar más de lo que recibía. Se cansó de pensar que no era suficiente, se cansó de querer más. Y Catalina T., que eran en ese momento su mejor amiga, le echó carbón a la rabia. La frase menos ofensiva era que Felipe no la merecía. Y pues, en teoría, eso es lo que hacen las amigas, dar buenos consejos y cuidar la una de la otra.

- Es que necesito que hables con Catalina. Estoy cansada de los chismes, estoy cansada de los corrillos. Que lo supere en serio.
- Pero es que no entiendo... ¿De qué me hablas?
- Es muy simple, tu novia, tiene un delirio de quien sabe qué, o no confía en ti, pero es que no tiene sentido que cada vez que tu y yo nos cruzamos o que hablemos para algo de trabajo, me llegue un cuento, una amenaza o cosas peores.
- Eso no puede ser posible.
- Ay tu sabes que ella tiene sus problemas, pero no me corresponde a mi resaltarlos.
- Pero es que no me suena nada de lo que me dices.
- Claro que no te suena, porque claramente a ti no te ha dicho nada. ¿O sí?
- Bueno, la verdad me ha reclamado por hablar contigo...
- Pero ¿Cómo carajos no vamos a hablar, si tu eres periodista y yo la fuente? Esa niña como que se golpeó de chiquita en serio.
- Bueno, no seas así.

Catalina terminó con Felipe porque había comenzado a salir con alguien más, que si la quería de novia y le daba el lugar que ella deseaba. Pero en el fondo tenía la frustración de no haber conseguido eso con Felipe... Ni siquiera había dado el debate. "Para qué? Si él no lo ha planteado es porque no quiere," le decía a sus amigas Por más doloroso que fuera, pues era la verdad.

Pasaron un par de meses y la nueva relación de Catalina no había funcionado, Felipe la había comenzado a evitar y Catalina T. no le hablaba. De él no le parecía raro, al fin y al cabo es hombre, y pues con Catalina T. las cosas se habían puesto extrañas cuando se dio cuenta de que la mitad de hitos narrados dentro de la historia de su vida eran mentira. Es que es mitómana, reflexionó un día. Entonces la confrontó y todo se quebró. Vivir entre mentiras era un tema que a ella no le gustaba, más aún si la persona fingía tener más o ser de "mejor familia" de lo que era. Culísimo le pareció.

- Ok lo siento. Pero entiéndeme, que esto es cero profesional y tu sabes cómo soy yo con estas cosas. ¿Vas a hablar con ella? 

Luego del distanciamiento, la traición. Su teléfono sonó muy temprano ese domingo.

- ¿Tú por qué no viniste ayer a la fiesta?
- Porque me comí una pizza que me cayó al culo y no pude.. Intoxicada.
- No, no no... Te perdiste de la entrada triunfal de la Catalina T.
- Bueno pero eso no tiene nada novedoso, siempre le encanta llamar la atención. ¿Qué hizo ahora?
- Entró de la mano, hecha la muy novia con Felipe. Y así la presentó.

Un balde de agua fría la sacó de la cama. 

- Te moriste, ¿Cata?
- No, no. Aquí estoy. Menos mal no fui entonces. Me hubiera muerto.
- Ay. Tu deberías superar a ese man, en serio. Tu le diste toda la comodidad. Se la hubieras puesto un poco más difícil, seguro no estaríamos teniendo esta conversación.
- Si yo sé. Pero tu sabes, ese cuento fue así, y me quedó faltando un pedazo.
- Lo sé. Pero bueno, ya con esto salgo de todas las dudas.
- ¿De qué? 
- De lo perra de la Catalina T. y de lo estúpido de Felipe.

Las mujeres siempre se llenan de insultos cuando pierden.

En ese momento no supo qué le dolía más: que ella, que había sido su amiga no hubiera sido honesta; o que él la cambiara por ella. Entonces concluyó que la ruptura entre las dos no se dio por el tema de las mentiras, sino porque andaba metiéndose con Felipe; y seguro cada consejo para que lo dejara no fue honesto, sino buscando quedarse con él. Arpía. De él no esperaba nada, era un tipo. Ella era su amiga. Puñalada.

- Pero es que no sé qué quieres que le diga Cata.
- Pues pararla. Que madure, que lo supere. Está bien, yo fui primero que ella; pero ella ganó el juego. ¿O no se quedó contigo?
- Sí... pero...
- Entonces dile que me deje en paz. Que no arme cuentos, que no nos espíe cuando trabajamos y peor aún, que no excluya a mis amigos en los medios de sus eventos.
- Ella no hace eso.
- ¿Seguro?

Entonces comenzó la persecución, y los chismes eran plan de cada día, y llegaban todos los comentarios malos, de esos que plantan las nuevas novias cuando quieren dejar en ridículo a las 'ex'. "Tanto que saliste con él, para que nombrar novia a la otra..." Pero ella aprendió a hacer caso omiso de eso. Digamos que hacía de tripas corazón para no romper en llanto y sobrevivir a la jornada. Y siguió adelante.

Y no vamos a negar que Catalina pensaba en algunas ocasiones en que ellos terminaran, que les fuera bien mal. Tampoco vamos a negar que Felipe y ella se coqueteaban cuando se veían. Había tensión siempre entre ellos. Es que sobre todo el sexo era demasiado bueno, y pelear contra ese tipo de atracción es algo complejo.

- Bueno, ella tiene sus momentos.
- ¿Sus momentos? Creo que es más que eso. O hablas con ella o me va a tocar tomar medidas, porque tanta humillación ya no es tolerable.
- Pero cálmate.
- Cálmate nada. No entiendo por qué soy tan importante para ella. 

Catalina no entendía por qué la perseguía con cuentos y rumores; por qué intentaba desprestigiarla con todo el mundo. Es que este mundo de la política es muy chiquito y cualquier cosa hace mucho daño.

- Es que debe sentirse insegura.
- ¿De qué? ¿De mi? Si yo soy una hueva que no te pude confrontar, que no te pude decir que me enamoré, que no fui capaz de decirte que fuéramos novios y tuviéramos una relación. Y ella sabe todo eso. Ahora que no venga a decir que estoy haciendo algo para que vuelvas a estar conmigo. 
- ¿Qué es todo eso que dices?
- Así como lo oyes. 

Rompió en llanto.

- Yo solo quiero no volver a saber de ustedes. No quiero que nadie me vuelva a decir nada. No quiero que tengan nada que ver conmigo. Ya suficiente tengo con verlos cuando la recoges, cuando almuerzan, en redes sociales... Suficiente tengo con verte y que no estés conmigo.
- Pero yo no entiendo todo este drama. Si tú terminaste lo nuestro.
- Pues porque tu nunca propusiste nada más que sexo y pasarla en la casa... y si acaso cine.
- ¿Acaso tu querías más?
- Soy mujer, !Dios Santo! Claro que quería más.

Para ella Felipe fue su gran amor frustrado. Era evidente que algún día reventaría. Para Felipe ese momento era algo extraño como traído de un cuento que a él no le tocó vivir.

- Lo siento...
- Tranquilo, que ese es mi problema. Porque al final de la historia ella organizó todo para quedarse contigo. Para ganar. Al fin y al cabo ella se dejó de tomar las pastillas para quedar embarazada, aunque tu no querías. Al final, yo soy solo una "ex" y ella es tu novia oficial a la que hiciste abortar. Dile que se quede tranquila, que no solo te tiene a ti, sino que también tiene a tu conciencia.

Y al día siguiente se enteró que Catalina T. había renunciado. Que Felipe había pedido cambio de fuente para no verla. Y así fue como se dio cuenta que en una frase se puede pasar de víctima a bruja.


27 de abril de 2016

Carta a un hombre perro

Querido hombre perro:

Desde hace varios años me rondan la cabeza una serie de por qués respecto al comportamiento de los hombres que, como tu, son perros. Me refiero a comportamientos tan claros como:

  • Prometer cosas que no vas a cumplir
  • No ser claro sobre lo que quieres al salir con una persona. O lo que esperas de ella
  • Comenzar a salir o coquetear con otras aunque no has terminado con tu chica actual
  • No poner la cara con la verdad, sino dedicarse a inventar excusas cuando quieren terminar
  • Pensar que las mujeres que piden algo serio son intensas y locas
  • Usar aplicaciones de citas cuando tienen novia o sales con alguien
  • Tener un plan B, y peor convivir con ese plan B como si fuera su pareja, cuando la oficial no está
  • O los que quieren tener a todas a la vez y no sueltan ni las dejan ir.
Y la única conclusión a la que llego es que:

SON UNOS COBARDES que además PIENSAN  -por eso nos tratan así- QUE TODAS LAS MUJERES SON IDIOTAS.

Y además que sienten vergüenza de aceptar que son perros.

Esta carta no es una venganza personal, ni quiero hablar de alguna experiencia propia. Por suerte no di con tipos así en mi vida. Pero llevo años viendo a mis amigas llorar destrozadas, más por la forma como el tipo perro de turno les termina la relación (sí salir con alguien una semana, dos, tres o dos meses, es una relación, que significa Correspondencia o conexión que hay entre dos o más cosas!!!), que por la terminada en sí. Es que en medio de tanta excusa barata (siempre escogen las peores), el sentimiento de impotencia de la pobre desengañada es máximo, sólo porque sabe que le vieron la cara de estúpida.

Entonces quiero hacer una serie de reclamos a nombre de todas las mujeres víctimas de los perros, otras preguntas y darles un par de consejos.


Te escribo a ti, hombre perro, porque quiero decirte que eso que haces no te hace ni más hombre ni más macho. Lo que te hace es un cobarde. Sí, porque la cobardía es no dar la cara. La cobardía es mentir. La cobardía es usar palabras lindas y falsas promesas para apuñalar a una mujer por la espalda.

No entiendo por qué tienes que actuar así. Es que acaso las mujeres no somos lo suficientemente maduras para entender un "mira, salgo contigo pero voy a seguir saliendo con otras?" Decirlo, por lo menos le da la posibilidad a la mujer de decir "¿Sabes? Me gustas mucho, pero no". O de aceptar el juego, sin derecho a hacer reclamaciones posteriores.

Tampoco entiendo por qué cuando una mujer te dice al comienzo "Oye, pero yo estoy buscando algo serio", ¿Por qué en lugar de decir "mira que no me interesa", te quedas ahí jugando al novio perfecto? Para un tiempo después andar consiguiendo novia por twitter, o mandando mensajes de amor en fb... pero a otra.

Me confunde esa necesidad de mentir, de tratar demasiado bonito, de ir a conocer a los papás de la chica, de llevarla a donde tu familia. Me confunde aun más que bajes la luna y la estrellas, que armes viajes juntos y hables de futuro y esperes que la víctima de tus actos NO SE SIENTA ESPECIAL, e incluso llegue a sentir que se puede enamorar de ti. ¿Cómo quieres que eso NO pase? Explícame porque la lógica no me da.

Querido, si no quieres que una vieja se enamore de ti, porque te gusta solo para pasar el rato, o porque no es tu 'tipo de novia', no la hagas pasar el oso de presentarte en todos sus espacios, para luego, dos semanas después, mandarla a la mierda, porque te conseguiste por Tinder una con un culo mejor. Sin esos detallitos, te ves más bonito.

Otra cosa que no entiendo es ¿por qué cuando decides que no quieres seguir saliendo con esa persona, en lugar de decir "oye, sabes que ya no quiero salir más contigo porque ya no me gustas tanto" (osea todos estamos en nuestro derecho de que no nos guste la persona cuando la conocemos a fondo) sacas discursos como "es que no tengo tiempo para una relación"; "es que tengo una crisis personal muy fuerte"; "es que mi exnovia apareció y estoy confundido"; "es que esto está muy serio ya y no quiero"; "es que no me gusta tu voz (puta eso lo sabías desde el día uno); "es que no me gusta que tengas perro"; "es que me alejo porque alguna vez me pusieron los cachos y no quiero que me vuelva a pasar"; es que ,es que, es que... Es que uno ha escuchado demasiadas estupideces en la vida.

Aunque hay unos como tu que ni siquiera son creativos como para inventarse un cuento huevón, sino que se desaparecen. Y ya. ¿Me explicas esa falta de capacidad para dar la cara?

¿Es tan difícil sacar cojones, de donde no los tienes y decir la verdad en la cara? No creo. De seguro muchas te lo agradecerán. Y sí, de pronto algunas darán un poco de lora, pero no tanta cuando el motivo es "no eres tu, soy yo". Pues claro que sí es la mujer, porque ya no te gusta!!!!! Simple.

Por otro lado, ¿por qué si te tomaste la tarea de inventarte 7 millones de excusas y de crisis existenciales para terminar con una y para que no se diera cuenta de que tienes otra, comienzas a enviar al día siguiente mensajes cariñosos y de amor con la nueva???? Pucha, ¿No te puedes amarrar el dedo y tener dos de consideración? O por lo menos, tratar de no quedar en evidencia. Es que bien sabio es el dicho de 'más rápido cae un mentiroso que un cojo.' En serio, sé coherente o por lo menos hábil para poder sostener tu mentira.

Quiero invitarte querido hombre perro, a que la próxima vez que salgas de conquista tengas en cuenta esta reflexión y dejes de avergonzarte de ser un perro sarnoso, y asumas con la cabeza en alto que lo eres y para así no hacerle perder el tiempo a todas esas mujeres que quieren amar y ser amadas de verdad, y no utilizadas para engrandecer tu ego de cobarde.

Quiero que la próxima vez antes de terminarle a tu chica de turno pienses que es mejor una verdad incomoda que cuatro buenas mentiras, y que de seguro esa persona agradecerá que seas honesto.

Quiero que por un segundo, antes de echarle los perros a la próxima chica, te detengas y pienses en que seguramente necesitas una mujer más parecida a ti y no una que desee amor, para que puedas seguir saltando de cama en cama impunemente y sin dar explicaciones a nadie.

Porque no te estoy diciendo que no te acuestes con todas las mujeres que quieras. Pero si va a ser así, por lo menos pon tus cartas sobre la mesa... porque conquistar un polvo con mentiras, no tiene ningún mérito.

Con cariño,

Yo.

 Pd: Si se siente aludido, responda en los comentarios, que prometo hacer un post con todas sus respuestas y explicaciones.


9 de junio de 2015

Perdidos

A veces él quería escapar. Tomarse un receso de la vida. No pensaba en suicidarse. Eso nunca. Pero si pensaba en apagar un rato. Claro que la amaba. Ese nunca fue el problema. La amó desde la primera vez que la vio sonreír. Es que a el nunca le dijeron que el "hasta que la muerte los separe" era tan literal. Y no es que tuvieran una relación intensa, o que fueran celosos, o que se arrepintiera de tener hijos. Para nada. A veces simplemente se preguntaba: ¿Dónde quedé yo? Ahora soy más que eso. Soy Armando y 3 más. Soy armando y os sueños de sus hijos; soy Armando y las necesidades de Mariana. Soy armando y toda la responsabilidad.

Solo quería escapar.

Creo que le voy a pedir el divorcio. Es algo complicado porque, pues cómo les digo, el problema no es el amor. ¿Si amo a otro? No. Creo que nunca había considerado, si quiera, la posibilidad de que me gustara otro hombre. Es que me aburrí. Todo el día es teteros, pañales, cena, algo de sexo y otro poco de televisión (infantil por supuesto). Siento que me perdí. Ya ni pinto, y bien que me iba. Es que creo que no debí dejar de trabajar nunca. ¿Y si retomo la galería? ¿El divorcio solucionaría algo? Necesito encontrarme. Volver a lo básico, a lo simple.

Solo quería recuperarse.

Entonces decidieron ir a comer solos. Llevaban meses sin hacerlo.

Es que tengo algo que decirte. Yo también.
Me va a pedir el divorcio, pensó ella. Me va a decir que está aburrida, pensó él.

Armando, ¿Qué quieres?, dijo ella en tono agresivo, generado por el miedo.
Dime tu primero.
No, tu, por favor. Lo mío no es tan importante.

No había pensado bien la situación hasta que se puso en los zapatos de Armando. Entonces supo que no quería separarse. Ahora tenía miedo. ¿Y si él quería dejarla?

O no, mentira. Tengo una pregunta que hacerte. Decidió voltear la situación.
Dime.
Es que te noto algo distante los últimos días.

Mierda, sus ganas de escapar se notaban.

¿Tienes a otra?

Era la escena más ridícula. Ella iba por el divorcio y terminó actuando como esposa necesitada.

¿De dónde sacas eso?
No sé. Es solo una idea. ¿Qué te pasa?

Esta es tu oportunidad, Armando.

Creo que algo entre nosotros se rompió. ¿No sientes que ya no somos los mismos?

No era posible que los dos estuvieran en la misma página, y ella no lo hubiera notado.

Creo exactamente lo mismo.

¿Osea que ella estaba aburrida y no lo notó?

Discutieron la situación durante 3 horas. Luego pasaron a temas del hogar, luego a temas de ellos. Recordaron lo mucho que se aman y todos los motivos por qué estaban juntos. Pero no resolvieron el fondo del asunto. Que se habían olvidado de ellos.

Un beso de buenas noches, un tema y un abrazo. Fue lo último que sucedió esa noche.

Domingo y estaban solos en la casa. Se despertó temprano, en puntillas salió del cuarto. En el balcón miró el horizonte. Estaba dividida en dos. La Mariana que quería abrir sus alas y volar, y la que quería quedarse sembrada en la tierra. Nadie le dijo que la adultez le presentaría tantos desafíos. Drama.

Volvió al cuarto y lo vio dormir un rato. Realmente lo amaba.

Se sintió a gusto en la casa cuando reinaba el silencio.

Mamá, ¿cuidarías a los niños por 10 días? No, no pasa nada, tranquila. Solo que creo que necesitamos con Armando despejarnos un poco. Si claro. Te dejo las llaves para que recojas las cosas de los pequeños.

La encontró en la cocina preparando el desayuno.

Madrugaste mucho...
Sí, perdí el sueño.
Huele delicioso.
Hablé con mi mamá. Se va a quedar con los niños unos días. Podemos irnos de viaje.

Le pareció una gran idea. Llamó a su socio, lo dejó encargado de todo y buscó un destino. Decidió que fueran al lugar a donde hicieron su primer viaje de novios, seguro todos esos recuerdos los ayudarán a reencontrarse.

El viaje era simple. Cinco días de playa y sol, descanso de todo. Solo ellos dos.

Y sí. Digamos que fue perfecto. Se volvieron a besar y a acariciar como el primer día. Fueron novios nuevamente. Tomó sentido esas palabras de su abuela cuando le decía: Mary, cuando seas grande, recuerda, sean siempre novios. Esa es la clave para no llegar a aburrirse.

Pero ella seguía rota. Faltaba algo. Pero era demasiado cobarde para enfrentarlo. ¿Era suficiente sentirse segura? O era precisamente eso lo que no la dejaba respirar?

Amado mío:
Seguramente esta carta te llegará de sorpresa. Y seguramente no entenderás nada. Seguramente me odiarás un poco. O quizá, entenderás perfectamente lo que siento.
Te amo profundamente, y ese no es el problema. Pero me está costando mucho ser. Creo que tu sientes lo mismo. Hoy estoy en una encrucijada. Quisiera correr, sin rumbo, hacia el horizonte, a ver si de esa manera me encuentro de nuevo. 
Sé que te estoy pidiendo lo imposible.
Regresé antes a Colombia. A organizar todo. No se si afortunada o desafortunadamente, los niños no me dejan desaparecer. 
Todo es injusto contigo. Lo sé. Pero a veces lo injusto puede ser lo correcto. Y esta vez siento que no estoy equivocada.
¿Cuánto tiempo me voy?
No sé.
¿Regresaré?
No sé.
Luego hablaremos para ver la logística de este asunto.
Te amo, con todo el corazón.

Mary

Respiró aliviado.
No sabía si era correcto sentir tanta felicidad. Era definitivo. Ambos eran unos egoístas. Seguro era mejor así, cada quien por separado.

Salió a caminar por la playa.
En el fondo sabía que más temprano que tarde, ella volvería



8 de mayo de 2014

Y si....

Siempre se preguntó qué seria de ella sin él. Era como si su mundo, su todo, estuviera ligado q él por algo tan fuerte que no lograba controlar. Era imposible zafarse de esa duda que se instaló en su cabeza para quedarse.

Los minutos y las horas sin él, eran una eternidad. desde que lo conoció, no lograba concentrarse. La ansiedad se la estaba comiendo viva.

"Eso no es amor", decía todo el mundo a sus espaldas. Pero ese era el único que ella conocía, entonces ¿cómo saber si eso era cierto o no?

Él por su parte, trataba de calmarla. Le explicaba que ella tenía que vivir con él, no por él. Pero todo era en vano. No lograba hacerla entender.

Pasaron varios años, y la pregunta solo se disipó el día que él ya no estuvo más. Y hoy se sigue recriminando el no haber tenido una vida sin él. A la mitad de su vida, se quedó sola.

Su padre había muerto, y ella no sabía como comenzar de nuevo.

18 de junio de 2013

Miedos VIII



La decisión de Andrea fue sencillamente esperar. Si me quiere. Que aparezca.
La decisión de Marco fue un poco más compleja. Le voy a dar unos días de espacio. Ella no va a aparecer. Si me muero de la angustia aparezco yo.

Y se murió de las angustia. En estos momentos es en los que Marco se preguntaba por qué era un empleado, al que le tocaba cumplir horario. Si fuera por él se hubiera quedado en su casa, durmiendo. El estar despierto implicaba pensar en ella y por qué no había aparecido.

- Le dejé una nota diciendo 'Don´t let me go'. ¿No era suficiente?
- Tu eres como tarado. De verdad te caíste de la cama cuando chiquito, ¿cierto? Le dijo su hermana con tono burlón.
- Se supone que luego de la cagada que hiciste por la noche. Es que no entiendo cómo carajos Andrea se quedó contigo esa noche...
- Más bien yo me quedé con ella...
- Peor, te dejó entrar a su casa.... Lo que sea. El tema es que le dices 'Don´t let me go', en la frase más egocéntrica del mundo.
- Pero a mi no me parece...
- ¡¡¡No te parece!!! Eres un burro!. Piensa... A ver... De verdad. Le estás echando a ella TODA la responsabilidad de lo que pase entre ustedes. Cómodo... eso es lo que eres. Un cómodo!
- Bueno. Sí tienes razón. Si lo miras así...
- Es que no entiendo cómo lo estabas mirando tu.
- No sé, solo me pareció romántico.
- Vaya concepto de romántico.

Se sintió como un imbécil de tiempo completo. Definitivo. Llegó a su casa. Destapó una cerveza, a pesar de ser apenas martes, e intentó llenarse de razones para no llamar. Pero al final de la reflexión no encontró nada. Al final Andrea le gustaba mucho, la pasaba bien con ella, le pasaba corriente por el cuerpo cada vez que la besaba. Pero, renunciar a su vida de cazamujeres, le sonaba un poco aburrido. Tampoco entendía por qué estaba teniendo tanta consideración con Andrea. Era como si de un día para otro tuviera consciencia y su yo bueno hubiera renacido de las cenizas para reprocharle su actitud. En definitiva, estaba jodido. Y en definitiva debía salir de ese estado.

- Hola
- Hola, ¿con quien hablo?
- Con Marco... ¿Ya te olvidaste de mi?
- Créeme que eres bastante difícil de olvidar.
- Eso me da esperanzas.
- Es que te encanta poner todo en positivo.
- ¿Te parece si nos vemos mañana?
- Bueno, para que hay alguien que no puede vivir sin mi.
- Eso está por verse. Te espero en mi casa a las 8. Yo cocino.
- Eso suena prometedor.

Andrea había decidido echarse al agua. Ese miércoles se arregló, y puso todo su optimismo en esa noche del miércoles.

Llegó antes de las ocho. Pero esperó en su carro unos minutos para calmar la ansiedad. Cuando estaba haciendo uno de los ejercicios de respiración -de algo ha de servir toda la plata invertida en Yoga-, levantó la mirada hacia la portería. No podía creer a quien estaba viendo. Esperó a que entrara y se dirigió a la puerta.

- Buenas, noches. Señor, ¿me puede decir si ella va para donde Marco?
- Así es Señorita. ¿La anuncio? 
- No gracias. Pero venga y me hace el favor de entregar esta nota.


Marco:

Dice Huxley que 'el amor ahuyenta el miedo y recíprocamente el miedo ahuyenta el amor'. Y tiene razón. Hoy conmigo se va la posibilidad de construir algo conmigo. 

Vine a tu casa, haciendo caso de tu estúpida nota. Don´t let me go. A eso venía. A rescatarte de tus miedos. A que mi amor los desplazara. Pero veo que eso no es lo que tu quieres.

Lo siento. No juego más.

Un abrazo. Hasta Nunca

Andrea.

Pd: Que tengas una linda velada con Jimena.

- La puede subir enseguida, por favor.
- Si claro señorita.

Salió caminando calmada. Sorprendentemente no sentía angustia, ni tristeza. Estaba tranquila. Mucho mejor que en la mañana cuando se despertó. Había despejado la incertidumbre y eso la liberaba.

De repente su teléfono comenzó a timbrar. Era Marco.

- Hola
- ¿Que más?
- ¿Donde estás?
- Subiéndome a mi carro.
- Bajo. 
- Marco, no tienes que bajar. Tu prefieres seguir siendo Wallstreet. Seguir tranzando relaciones. Entiendo.
- Pero...
- Pero nada. Tranquilo. Mejor así, nadie sale lastimado.Yo quiero entregarle mi amor, mi vida y liberarme de mis miedos, con alguien que se lo merezca. Y, claramente no eres tu esa persona.
- Entonces, no hay nada que hacer.
- Eso lo decidiste tu. 

Volvió a la sala de su casa, donde Jimena lo esperaba con una gran sonrisa y una expresión de alegría en su cara.

- Tu sabes que puedo vivir sin ti, ¿cierto?
- Lo tengo claro. ¿Por?
- Es que eso lo hace más sencillo.

Le dio un beso, pensando en Andrea. Y de ahí en adelante, muchos otros, hasta que un día, la imagen se hizo borrosa, casi que inexistente. y ese día supo que ya no había marcha atrás en el camino. La posibilidad del amor, para él, se había perdido.


FIN


14 de junio de 2013

Miedos VII

Viene de Acá

El domingo pasó para Andrea sin ningún sobresalto. Había tenido suficiente con el viernes y el sábado. Así que decidió apagar el teléfono y dedicarse a ella misma. Baño de sales, masaje en el pelo, arreglo de uñas. Era de esas intensas a las que les gustaba casi todo por su cuenta. Entonces hasta la depilación corría por su cuenta. Esos espacios le encantaban. Consentirse, no pensar en nada más que en ella misma. Pero este domingo era algo contradictorio. Se trataba de ella y de Marco. Entre cremas, esmaltes y menjurjes de belleza un pensamiento no la dejaba en paz. ¿Será que valdría la pena?

Claro, es que las mujeres tenemos esa costumbre de querer tener todo claro y casi que asegurado cuando nos metemos con un tipo. Seguramente nos gustaría que a la segunda cita nos entregaran un papelito que diga a qué nos vamos a enfrentar. Algo como "Esta relación va a durar 5 meses. Va a ser divertido pero su carácter, sumado con las amigas de este señor, van a hacer que se termine. Pero gócelo. Pero si quiere algo más de largo plazo, mejor búsquese otro." Así, seguramente nos ahorraríamos miles de horas pensando sobre si valdrá la pena, o sencillamente le perderíamos el miedo al teléfono.

Pero no. Nos toca vivir con la incertidumbre, aunque le tengamos pavor. Nos toca sobrevivir a esa palabra que los diccionarios definen como "Sustantivo Femenino" que significa duda, vacilación, irresolución, indecisión, perplejidad, problema. Falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud. Los antónimos son certeza y decisión. Otras definiciones dicen que «La incertidumbre proviene de la falta o escasez de conocimientos. La duda, de la escasez o insuficiencia de las razones o pruebas en las que se funda una opinión o un hecho.»

Andrea se estaba cuestionando precisamente si era capaz de vivir con la incertidumbre.  Su respuesta fue simple. No. Así que iba a tomar cartas en e asunto.

Marco llegó a su casa y a pesar de todo, no pudo volver a dormir. Sabía que no sería justo con Andrea que la usara tal como lo había venido haciendo con cuanta mujer llegaba a su vida. Pero, él no sabía actuar de otra manera. Duró dándole vueltas al asunto. ¿Cuándo fue la última vez que sintió algo real por alguna mujer? La respuesta se remontaba al colegio. Desde ese primer corazón roto, nunca más permitió que nadie entrara de verdad. ¿Estaba listo? No sabría hasta intentarlo.

En este punto, ambos tenían dos posibilidades. Salir corriendo despavoridos, o jugársela y esperar no salir destrozados....


7 de mayo de 2013

Destino

Había decidido llegar temprano. Era uno de esos días en los que quería sorprender a mi esposa con cualquier detalle culo.

Intenté abrir la puerta y la llave no funcionaba. Inmediatamente recordé aquella frase con la que Emma me sentenció: "Si me entero que me estás diciendo mentiras o andas con otra vieja, te cambio la chapa". Siempre lo tomé como un mero chiste, que hoy, precisamente hoy, cuando quería sorprenderla, se había convertido en realidad.

Bajé a la portería.

- Albeiro, sabe si mi esposa está en la casa
- ¿Dejó las llaves de nuevo, don Javier?
- Imagínate, en la oficina de nuevo.
- Ay doctor, yo si no he visto a doña Emma, y como sabe yo entro a turno a las 6 de la tarde. ¿Quiere que la llamemos desde el citófono?
- Por favor.

Varios intentos infructuosos y nada. Varios mensajes de textos y llamadas al celular. Nada.

- Bueno Albeiro, cualquier cosa, si la ve, le dice que me llame.
- Listo. Listo.

Abordé el carro y comencé a andar sin rumbo. Tratando de tomar vías que no estuvieran tan congestionadas. Que me permitieran entender qué había pasado.

- Doña Emma
- Que no me diga Doña, Albeiro
- Bueno doctora, el doctor que lo llame que dejó las llaves en la oficina.

Claramente no había dejado las llaves en ninguna parte. "Por lo menos no sabe dónde ando y tengo tiempo de empacarle sus maricadas".

Ya eran las 11 de la noche y cada tanto el celular repicaba. Era Javier llamándome. En algunos casos sentía cierto remordimiento. Como que ganas de recibirlo de nuevo. al final, es un gran tipo. Pero en el fondo sabía que no podía seguirme sintiendo desgraciada e infeliz.

Con mucha delicadeza fue agarrando cada traje. Cada  camisa. Cada chaqueta. Y la fui metiendo entre una caja. Con cada elemento, llegaba un recuerdo. Y fue inevitable derramar una que otra lágrima. Me hice la que no sentía. No quería pensar, porque cualquier vestigio de debilidad, me llevaría a cambiar de opinión.

Me paré en la esquina de un parque cualquiera. En esta ciudad todos los parques son iguales. Unos más grandes, otros más pequeños, pero iguales. ¡Qué falta de originalidad!, pensé en ese momento.

Saqué mi libreta y un bolígrafo. A veces las cosas se me hacen más fáciles si comienzo a hacer dibujos y gráficas. Comencé pues a analizar qué mentira me pudo haber encontrado Emma. Pasé por las cuentas bancarias, por el aumento que no le conté, por las noches que me de quedé trabajando solo y le inventé mil y una reuniones. Las veces que pensé en el culo de otra vieja en el centro comercial. Repasé todo... Nada relevante. Pero me sorprendió la cantidad de 'mentiras piadosas' que se va uno echando impunemente por la vida. Me sentí impotente. No encontraba una razón real para el comportamiento de Emma.

¿Por qué no vienes a la casa? Es tarde y hace frío. Em

Recibir ese mensaje fue como una bocanada de aire fresco. Como que me volvió el alma al cuerpo. Ya eran las 4:30 de la mañana. Retomé el camino de regreso a casa y durante el trayecto -bastante largo, por cierto- me rebané los sesos pensando qué había sucedido.

Salí en la mitad de la madrugada del apartamento. No entiendo en qué momento cambió mi plan. Era algo sencillo: le hacía creer que le había descubierto una mentira. Lo dejaba partir... Simple. Pero claro, comenzó a hablar el corazón y no la cabeza. Y ahí fue cuando me di cuenta de lo injusto de mi terminación. Javi me ama. Me adora. No es justo hacerle esto.

Pero de todos modos, cualquier cosa que pasara sería dura. Es que en la vida no hay nada fácil. Así que empaqué. No las cosas de él, sino las mías. Las metí en el carro. Todo es más fácil cuando el portero duerme y no va a lograr entender la situación.

Llegué al hotel donde Javier y yo pasamos nuestra noche de bodas. Pedí el mismo cuarto. Por suerte estaba desocupado. Ahí fue donde me di cuenta que era feliz.

Subí como alma que lleva el diablo. No había recuperado el aire cuando me topé con la puerta blanca. Esa que habíamos cambiado casi 4 veces porque a Emma le parecían todas las opciones aburridísimas. Noté una cuerdita atada al pomo de la puerta. Era agua marina. Su color favorito, al final de ella, la llave.

Abrí y me sentí como de 7 años, cuando creía en monstruos y le tenía miedo a lo que existía debajo de la cama. Noté un vacío sepulcral en todo el apartamento. Busqué en cada rincón, pero nada. Solo vacío. No estaba su ropa. Lo único fuera de lugar era una foto de los dos encima de la cama. Debajo de la almohada una hoja doblada en dos.

Javi

Sabes que soy pésima con las despedidas y al parecer soy pésima para ejecutar los planes también. Tenía uno. Era bueno. Pero no fui capaz.

Supongo que debes estar ahogándote en un mar de incertidumbre. Por eso quiero que me perdones. Por eso te pido que te llenes de amor y desalojes de tu corazón todo vestigio de ira y de rencor. Solo así podrás entenderme.

Hace unos meses me diagnosticaron una enfermedad incurable. Y como sabes lo que opino de esto, supongo que no te sorprende que no haya hecho nada al respecto.

Hoy se vence mi plazo. Y Solo quiero que me recuerdes, feliz. Feliz contigo.

Sé que soy egoísta, pero creo que esta es la mejor forma de ahorrarte un dolor infinito.

Te amaré por siempre.

Emma.

No había salido del asombro, cuando sonó el teléfono de la casa.

- ¿Aló?
- Señor Javier Andrade, le hablamos del hotel El Paraíso.
- ¿Si? Dijo tratando de ocultar sus nervios.
- Necesitamos que venga. Es por un asunto relacionado con la Señora Emma Ángel. Pero no queremos que sea discutido por teléfono.

Asumí lo peor. Me visualicé reconociendo entre sábanas blancas y bolsas negras, el cuerpo sin vida de Emma. Me puse en posición. Lloré todo lo que pude en el camino. Antes de bajarme del carro me compuse. Traté de parecer un ser humano sereno y calmado.

Respiré profundo antes de entrar al lobby del hotel. Estaba tan lleno de recuerdos...

- Buenas, hace un rato recibí una llamada de éste hotel.
- Sí claro señor Andrade. La señora Ángel nos pidió que lo hiciéramos pasar al cuarto de su primera noche de casados. 

Sentí que mi alma sonreía. Esa fue, sin duda, la noche más feliz de mi vida.

- Sígame Señor.

Caminé recordando cada segundo del primer día que pisé ese hotel. Emma y yo le apostamos a pasar esa noche en un hotel tranquilo, pequeño, de esos que evocan los mejores tiempos en la finca de los abuelos. Escogimos El Paraíso, porque era como un oasis en medio de una ciudad ruidosa y sucia.

El encargado me dejó solo en la puerta y se despidió con un hasta luego que denotaba algo de lástima. Sentí que mis rodillas temblaban.

Emma abrió la puerta. Inmediatamente comencé a llorar.
- Pensé que...
- Shhh... no hables. No digas nada. Dijo poniéndome la mano sobre los labios.

Nos abrazamos como nunca antes lo habíamos hecho. Pasé mi mano por su pelo, le limpié las lágrimas de sus ojos, y la besé con las mismas ganas como se besa a la mujer de tu vida por primera vez. Y en ese instante sabíamos que íbamos a pasar el resto de la vida juntos, así el resto de la vida fueran unos segundos o toda la eternidad.




6 de mayo de 2013

Discursos

Hace unos días asistí a un nuevo episodio de la típica echada. Se trataba de una relación entre una chica normal: trabajadora, iniciando su especialización, linda, divertida, tierna y algo tímida; y un man normal: trabajador, tranquilo, con expectativas de cambiar de empleo para mejor.

Se conocieron, comenzaron a salir, se ennoviaron, hicieron planes. Normal.

Narra ella, que un mes antes del día fatal, ella se puso 'un poco' intensa y algo celosa a causa de una vieja. Mi protagonista no quiso entrar en detalles, pero fijo se trataba de una zunga, voluptuosa, de baja autoestima, que goza calentándole el huevo -como se dice popularmente- a cualquier man que tenga novia o esposa. De esas abundan, y son esas típicas viejas que no nos gustan a las novias. Punto.

Pero claro, el personaje llamado novio, se emputó, acusó de loca a mi protagonista, y todo redundó en una serie de discusiones que se prolongaban y prolongaban por los días y semanas. Entraron en el típico ciclo de pelea-reconciliación. Dinámica agotadora, para ser honesta.

Así fue como un mes después de los primeros reclamos a causa de la zunga en cuestión, el llamado novio citó a mi protagonista y luego de una extensa charla, le dice "Es que yo ya no te quiero como antes".


Freno de mano. ¿Me explican?


Osea que ¿10 meses después de andar diciéndole a mi protagonista que la quiere, que hagan planes juntos... el llamado novio se levantó y zas! ya no la quería como antes?

No me crean tan marica.

Entonces, claro conversando con la protagonista, mi conclusión fue que el man seguramente se quería comer a la zunga en cuestión, o a cualquier otra vieja que le mostrara las tetas con un escote, y que por lo tanto mi protagonista estorbaba y decidió que ya no la quería.

Pero el no querer no es el motivo. ¿No hubiera sido más honesto decir: "Mira, es que decidí unánime y egoístamente, que no quiero continuar mi camino contigo, sino que quiero navegar en las turbulentas aguas de las zungas y todos sus sinónimos"?

Así, mi protagonista no estaría pensando que fue ella la culpable de que el llamado novio la dejara, sencillamente porque hizo un reclamo válido en el papel de novia.

A raíz de este asunto, me puse a reflexionar sobre el recurrente tema de los discursos masculinos para terminar a una mujer cuando no tienen reales motivos para hacerlo, más allá de su egoísmo. Y llegué a un par de conclusiones:
Sacado de Faccebook


Primera Conclusión: Los hombres siempre quieren quedar bien e intentarán siempre decir lo más políticamente correcto: "Te mereces a alguien mejor que yo"; "Estoy confundido"; "No quiero hacerte daño pero necesito tiempo"; "Eres demasiado para mi"; "Quiero estar solo"; "necesito tiempo"... Para su cerebro, estas son las frases que se ajustan a su objetivo, a pesar de que la realidad indica que la honestidad, por más cruda que sea, siempre será el arma que los hará quedar bien ante su ex, sus amigas y su mamá.

Segunda Conclusión: Cuando un hombre termina con su novia, justo cuando ella cree que la relación está consolidada, casi NUNCA es culpa de la novia. Siempre hay un motivo externo -llámese otra vieja o la zunga del momento-, que desata en el personaje una serie de crisis, y la más popular de ellas es "necesito tiempo", independientemente de las posibilidades que tenga el man de tener algo con la 'otra'.

Tercera Conclusión: Cuando un tipo quiere botar a su novia por razones egoístas o porque ya no le gustaste -esto último pasa sobre todo durante los primeros tres meses-, lo va a hacer. Así que el discurso que te eche es lo de menos.

Cuarta Conclusión: Cuando un man echa un discurso como los anteriores para botar a su novia, no hay que pensar en los motivos 'reales', esos son los de menos. Llorar, patalear, emborracharse, siempre en privado, sin escándalo ni mensajes de odio. Sacarlo de la vida, de la mente y del corazón es el objetivo, porque así nos rebanemos los sesos tratando de encontrar el por qué real, seguramente nunca lo encontraremos, pasando a ser una completa pérdida de tiempo y una dinámica demasiado autodestructiva.


Entonces, hombres, ya que sabemos cómo funciona su cerebro, para la próxima traten de ser un poco más honestos y chicas, dejen de flagelarse cuando un tipo las bote. Al final, lo que se acaba es porque algo mejor viene.



18 de abril de 2013

Mi Jefe

Me siento completamente Bridget Jones escribiendo esto.
Estoy enamorada de mi jefe.

No pudo evitar soltar la carcajada al leer las dos primeras líneas del mail de su amiga. Mar está completamente loca.

Te debes estar burlando de esta afirmación. Pero es real y estoy muy feliz.. Voy a tratar de responder todas las preguntas que te podrían surgir con el siguiente relato. Y espero que no te mueras de algo (sea risa, rabia, envidia...). Pero como lo prometido es deuda, luego de muchos meses de ausencia, esta es mi última historia.

Aquí va...

Llevo dieciocho meses en esta empresa. No era el trabajo soñado pero si una forma de iniciar el camino que me llevaría a ese puesto ideal, en la empresa ideal. Tu sabes que soy de las que cree que uno debe ir paso a paso, hasta conseguir lo que siempre ha querido. Entré a esta productora por mérito propio. Tanto que a las entrevistas me fui de pantalón, pelo recogido y saco negro con cuello alto. Creo que te sabes ese detalle mejor que yo. Entré como asistente -osea mano derecha- de la gerente de producción de arte. Osea, en algún momento ese cargo será mio.

La vieja era una loca demente. De esas que no solo vivía de rumba en rumba, sino que hablaba gritado (sin ser costeña) y trabaja a todo el mundo de 'mi amor'. Y a mi, me tocaba cubrirle los guayabos, los retrasos, los incumplimientos... Claro, nunca me agradecía. Es que la odiaba!! la odiaba!! Perra!

En fin, la loca hace como unos cuatro meses renunció (aunque las malas lenguas dicen que la echaron) y comenzaron a buscar el reemplazo. Claro, como a mi se me alivianó el trabajo, pude tener una vida normal. Entonces me fui de rumba. (Ay... extraño salir contigo)... Me fui con un grupo de amigos de una amiga. Así, casual, de puro desparche. Entre 'mi grupo' no había nada bueno.

Yo ese día estaba en un estado de vulnerabilidad total: Con ganas, con unos tragos en la cabeza y depilada. Ese día tocaba conquistarse a alguien. El trabajo me tenía consumida, ni para una revolcadita me daba tiempo. Total, yo decidí que ese día sería mi noche.

Me fijé un objetivo... Claro que como ya hemos discutido en Bogotá, los manes solteros cada vez son más feos o más babosos, casi que no encuentro entre la multitud a un tipo digno de mi vulnerabilidad. Hasta que lo vi. En la barra -Sí Annie, cliché todo en esta historia es un chiclé-. Se estaba tomando lo que parecía un whisky en las rocas -que resultó ser un ron-.

Yo ya casi no me acordaba cómo ligarme a un tipo solo. Así que me aventé. Sin pensarlo dos veces. Me paré al lado de él en la barra. Así como en las películas gringas. Pedí un gin and tonic (tu sabes, ese es mi favorito y no me da guayabo) y volteé a mirarlo.

- Hola. Marcela, mucho gusto.  Y extendí la mano y le regalé mi mejor sonrisa esperando que él respondiera.

Estaba casi que sudando frío, marica! Annie, tu sabes que yo me cago del susto. Además, sentirse en una escena de película es como muy raro.

Total, me dio la mano. Así fuerte. Como sin miedo.

- Mucho gusto. Joaquín.

Además, tiene uno de esos nombres fabulosos. (Ya hablo como fan enamorada)

El tema para no hacértelo largo es que comenzamos a hablar. Pero no fue una de esas conversaciones como: "en qué trabajas" "qué estudiaste". No nada de eso. Fue algo como lo que te voy a narrar -y es que tengo la conversa pegada en el cerebro-.

Siempre me he preguntado por qué alguien va solo a un bar. ¿No es más fácil tomarse un trago en la casa y se evita uno una cantidad de pendejadas?
- Eso lo puedes responder tu. Estás sola...
- ¿Parece? No. Estoy con un grupo de gente por allá. Los amigos de una amiga.
- ¿Entonces qué haces acá?
- Vine por mi trago, porque allá están tomando whisky (y puse mi cara de 'esto es una seba me voy a vomitar') y me encontré contigo, todo solo. Y como tengo un alma caritativa... pues decidí que te iba a acompañar.
- Uy, ¿eso quiere decir que parezco un niño desamparado?
- Eso quiere decir muchas cosas. Pero si prefieres eso. Pues niño desamparado será. Ahora respondeme la pregunta.
- No dejas pasar una, ¿no?
- Nunca.
- Es que salí de la oficina, que queda aquí cerca. Me iba para la casa y pensé: '¿qué tal que la mujer de mi vida ande hoy suelta por ahí'?

En ese momento yo ya me quería morir. Annie. Tiene una sonrisa perfecta, una barbita de tres días fabulosa... ¿Y va y me dice eso? Seguro vas a pensar que soy una envideada. ¿Pero quién no se envidea?

Hablamos como un rato más. Babosadas y no tan babosadas como que es soltero, sin mucho tiempo pasa salir de ligue. Si última novia lo echó porque ella no era la prioridad en la vida de él. Contra eso, según dijo, uno no puede pelear. Cuando uno encuentra a la que es, se vuelve, la prioridad, el resto son paliativos para pasar los ratos de soledad acompañados.

No hijos. Trabaja en un canal de TV. y vive solo. No tiene ni gato ni perros. Todo tal como me lo recetaron.

Tres rones y tres gin tonics después...

- ¿Te vas conmigo o te quedas con los amigos de tu amiga?
- A esos ya los tengo descartados hace rato.

Me jaló.... Así como en las películas, marica. Hazte la imagen, Annie, por favor. Se paró de la silla, y se iba medio alejando, cuando le jaló del brazo. Y como sincronizados, terminé en sus brazos y nos dimos un beso. Y qué beso. No te voy a decir que el tiempo se detuvo y que solo éramos él y yo, porque eso no pasa. Pero si besaba delicioso.

Salimos de ahí como un par de adolescentes, recién fugados del colegio. Llegamos al parqueadero. Nos subimos en su camioneta. Y salimos hacia la casa de él. Claro que en cada semáforo o en cada pare nos comíamos a besos. El trayecto fue largo, aunque realmente era cerca.

Yo tenía un vestidito negro. De esos que siempre decías que eran mi mejor adquisición. Así que todo iba siendo más fácil desde el carro.

Llegamos al apartamento de Joaquín. Apenas cerramos la puerta, me cargó contra la pared y lo tenía duro, duro. Le saqué la camisa, en un afán. Hasta se le cayeron unos botones. No dejábamos de besarnos.

Esta Mar es la cagada. Me escribe este culo de mail largo, como si estuviéramos tomando café o cerveza. Por algo es mi amiga, pensaba Annie, mientras leía. Fue por algo a la nevera. A juzgar por la barra de desplazamiento la cosa iba para largo. Eso de estar a 15 horas de diferencia es difícil para tener una mejor amiga en problemas o con una historia para contar.

Entonces, Annie. Yo ya quería que me la metiera. Ya... pero én quería jugar. Me sacó el vestidito.  Y me hizo moverme hasta el sofá. Ahí me tiró y mientras yo yacía acostada con el corazón tan agitado que se me quería salir, y tan mojada que ni te cuento. Se quitó el pantalón y las medias -aplauso para los hombres que se quitan las medias sin que uno se lo pida-.

Se puso encima mio. Me seguía besando. La boca, las orejas, el cuello.. Yo comencé a gemir. Osea... como una loca. Bajó hasta mis tetas... y me chupó, más rico... Creo que se dio cuenta de mi ansiedad. Sacó su cosa... (Annieee se oye mejor hablado que escrito) Annie comenzó a reirse a carcajadas. "sí tenemos que cambiar esa puta palabra") y para qué que era perfecta. Me la metió. Primero pasito... así despacito... de esa forma que uno ya quiere morirse... o venirse. Y preciso. Tuve un orgasmo. Creo que era un orgasmo de ganas... Y él se puso como un loco. Y me clavó no sé por cuanto tiempo. Encima mío. En cuatro. En el piso. En la cocina. En el cuarto, en el baño...

Mar siempre y sus historias. Y lo deja a uno iniciado...

Terminó la noche. Y amanecimos uno al lado del otro, ambos con esa sonrisa natural de satisfacción absoluta, de deber cumplido... No hubo formalismos. Me paré de la cama. Me di una ducha. Me vestí y me fui. Él se despertó y con una naturalidad increíble me dijo. Puedes bañarte tranquila. La verdad, viniendo de él no me molesto la frase de 'permiso'.

Antes de irme, saqué un sharpie morado de mi bolso -No me preguntes por qué tenía un sharpie en la cartera. No sé, pero ahí estaba- Y ni corta ni perezosa en la puerta entrada le escribí: Fue fabuloso. Si quieres repetir, no tengo problema. Llámame y le puse mi celular.

Y así comenzamos. Me llamó a los dos días. Fuimos a cenar. Luego a comer... Y así era todo. Cita-sexo. Cita-sexo. No había llamadas de control. No había preguntas incómodas. Creo que ninguno sabía del otro, nada más de lo necesario. No habíamos hablado, o ni siquiera nos habíamos preguntado si esto iría para alguna parte.

Yo era feliz. Seguía haciendo méritos en mi oficina y seguramente me darían el trabajo de mi jefa. Estaba muy concentrada en eso. Así que Joaquín era la mejor forma de terminar mi día.

Entonces, pasó el primer mes. El segundo. Y comenzamos a intimar. Ya sabíamos cosas del uno y del otro. Incluso esas anécdotas vergonzosas que solo se sabe tu mamá y tus mejores amigas. (Algo así por el estilo de la anécdota de la vez que me vomité durante el acto principal del día de la poesía... Así, a ese nivel llegamos).

Ay no. Mar debería dejar de contar esas cosas.

Me daba consejos. Y yo a él. Los días pasaban de una manera maravillosa. Hablábamos todo el día. Estábamos pendientes el uno del otro. Nos fuimos convirtiendo como en novios, pero sin el rótulo. Yo estaba feliz. Muy. Como que todo marchaba.

Sin embargo -Claro porque no hay historias perfectas- citaron a reunión antes de ayer en la oficina. Yo pensaba que ese era mi día. Me compré un vestido nuevo, los zapatos perfectos. Me peiné, me maquillé. Yo estaba radiante.

Buenos días señoras y señores, hoy están todos citados aquí porque quiero presentarles al nuevo Gerente de producción de arte. Menos mal, Annieeee, menos mal no me levanté de la silla!!!! El Presidente de la Compañía iba a anunciar al nuevo jefe y ese no era yo. Se trata de Joaquín Steffens. En ese momento dejé de respirar. Volteó hacia la puerta y lo veo entrar. -Es que les encanta el dramatismo. Siempre anuncian al que llega, y el anunciado entra-. Ahí estaba él. Con su traje perfecto, la sonrisa perfecta. Y su perfume. Él estaba radiante. Y yo ahí. Sentada en la mesa, con mi vestido y maquillaje perfecto. Radiante. A punto de llorar.

Quería matarlo. Esa es la realidad. El corazón se me rompió en doscientos pedazos. Es difícil de explicar y voy a tratar de hacerlo lo mejor posible. El man con el que sales. Que te encanta y tira delicioso. Ese mismo que te hace reír a todas horas del día. Nunca. Nunca Nunca!!! Te comentó que había aplicado para el cargo que tú anhelabas, el que querías. Él, el que te levantaste en un bar, y que te conquistó con un par de frases baratas. Ese, ese mismo, se queda con el siguiente escalón en tu carrera por llegar al trabajo de tus sueños. Ese hombre, del que te enamoraste, está ocupando el puesto que debería ser tuyo.

Cuando lo vi entrar dejé de escuchar. Comencé a armarme el discurso en la cabeza de todo lo que le quería decir. Gracias a dios luego de esa reunión él tenía que entrar a junta y no le dieron espacio de que me diera la cara. Es que además el muy infeliz no me hizo ni un gesto!! ni un gesto me merezco.

Entré a mi oficina y lo primero que hice fue enviarle un mensaje: ¿Me explicas? y me respondió Comamos esta noche. Ok, le dije.

Annie, espero que no te esté aburriendo. Pero es que me haces mucha falta y creo que te mereces este relato completo. Ay mi Mar. Espero regresar pronto a Colombia para escuchar tus cuentos con un trago.

Pasó por mi a las 8 de la noche. Baja por fa, ya estoy en la puerta. Bajé, con todo un discurso armado en la cabeza. Un sermón de siete pisos. Lo iba a acribillar. No lo iba a dejar hablar. Iba a sacar la neurótica que llevo adentro.

- Hola. Y le puse la mejilla.
- Uy. Pero qué pasa
- ¿De verdad quieres que te diga que pasa?
- Te ves hermosa. 
- Me cambias el tema.
- Espera a que lleguemos al restaurante.

Durante todo el camino no hablamos. Yo estaba que vomitaba palabras. Me quería morir. Pegarle era poquito. Pero bueno,  no podía quedar como una loca. Al final por algo Joaquín estaba hablando tan tranquilo.

Nos bajamos en un lugar. Era cerca a aquel barsucho hediondo pero que nos encantaba como por la 80. ¿Te acuerdas? Resulta que era un restaurante. De esos que son muy chiquitos, todos cálidos. Típico de película de amor en Europa.

Éramos los únicos en el lugar. -Obvio, sino nos se completaría el cliché de esta historia-. Me corrió la silla, como los caballeros en vía de extinción, y me hizo sentar. Se sentó en frente mio.

- Te ves hermosa.
- Y dale...
- Y así suene muy culo. Nunca te había visto tan brava, ni un poquito... que te ves preciosa.
Y yo pensaba. Precioso le va a quedar esa jeta después de todo lo que le voy a decir.
- Yo sé que quizás estas sorprendida por todo lo que pasó...
- ¿Sorprendida...? Es que esa no es palabra... Estoy puta, histérica... Es que no lo puedo creer. me utilizaste... Y cuando me iba a despachar, me dice.
- Preciosa. Déjame hablar.
- A ver... pues...
- Tu me dijiste que tu sueñas dirigir una productora. Que tu seas la jefa... 
- ¿Sí y eso qué tiene que ver?
- Estuve hablando con Francisco. Van a dividir los negocios de The Fixer y van a abrir una nueva productora que se llame Scandal... tendrá un enfoque distinto... Y quieren una mujer para ese nuevo proyecto. 

Casi me muero en ese momento. No te imaginas mi Annie. Las cosas se habían conjugado. No lo dejé terminar. Le agarré la cara con las dos manos y le di un beso. Era quizás el beso más tierno y más honesto que había dado. Te amo, dije justo cuando había separado mis labios de los suyos. Yo  también te amo.

Apenas merecido. Mar es maravillosa se lo merece.

Terminó de narrar la historia. Cerró su laptop y dejó que todas las lágrimas corrieran por su mejilla. Annie era su mejor amiga. Y un día hizo prometerle: "Mar. Prométeme que antes de que me muera, me vas a dar una historia con el final más feliz para tu historia". Y esa era la promesa que le estaba cumpliendo a su mejor amiga de infancia, esa misma, a le que le quedan, a partir de ahora dos días de vida.


1 de marzo de 2013

una relación fallida...

Me gustas mucho...
Vamos a comer...
Vamos a Bailar...
Quiero sexo...
No quiero nada serio...
Quiero salir con otras personas...
Al final no somos nada...
Me gusta ella más que las demás...
Lo extraño cuando no está...
Conoce a mis amigos...
Vamos a cine...
Quédate otro rato...
Llamada y sms varias veces al día...
Viaje de fin de semana juntos...
Te amo...
Te amo...
¿Quieres ser mi novia?
Sí...
Conoce a mis papás...
Me aburro siempre los mismos planes...
Más calle, menos casa...
Me voy con mis amigas...
No se te olvide llevarte la blusa que dejaste el otro día...
Me voy con mis amigos...
menos llamadas al día...
¿Qué te pasa?
Nada...
¿Ya no me quieres?
¿Por qué dices eso?
Por nada...
Ya te estas armando videos...
Coqueteo en la calle...
Coqueteo en un bar...
No me contesta...
No me llama...
El sexo sigue siendo increíble...
¿Por qué ya no me llamas?
Eso es mentira..
¿Ya no me contestas casi nunca?
Eso es mentira, estás loca...
¿Te lo pruebo?
Qué lora la tuya!!!
Coqueteo en un bar...
La invita a irse a su casa...
Ella de deja el teléfono en un papelito...
Él le manda un mensaje...
Mensajes enviados... "La pasé delicioso anoche. Llámame..."
Mensajes recibidos... "Fue increíble. Me encantas"
Lágrimas en los ojos.
Eres un Hijo de Puta!!! Luego decías que yo estaba loca!! Lárgate de mi casa con esa perra de anoche.
Lanza el celular contra la puerta...
Intenta decir una mentira...
No logra estructurar ninguna...
Adiós!
Maldito!!!
Al final ya estaba aburrido...
Compra un celular nuevo.
Busca el papelito...
- Hola. ¿Me recuerdas?
Fin

Siempre hay dos posibilidades de finales: uno triste y otro  feliz. 
Si son de los que prefieren los finales felices, 
este puede ser más tu tipo. Entrar

Una relación...

Me gustas mucho...
Salgamos...
No quiero compromisos...
No quiero que me controlen...
La idea es compartir espacios, no estar amarrados...
Vete. Quiero estar solo.
Quiero libertad, pero te extraño...
¿Por qué no regresas a mi lado?
Me haces falta cuando no estás...
Quiero que conozcas a mis amigos...
Quédate hasta mañana...
Me estoy encariñando...
Vamos de viaje...
Intentémoslo...
Quiero que conozcas a mi familia...

Menos rumba y más cine...
Te amo...
Te amo...
¿Por qué no dejas algo de ropa así no madrugas tanto?

Almuerzo con los papás todos los fines de semana...
Cepillo de dientes y mucha ropa en la casa de ella...
Menos calle y más arrunche...
Compran ropa juntos...
Pagan todo por mitades...
Múdate para acá del todo...
Tú desorden es un desastre...
¿Me puedes dejar ver mi novela?
Pero quiero ver fútbol...
Prométeme que nunca me vas a volver a mandar a dormir al sofá...
¡Qué bueno es el sexo de reconciliación..!
Te amo...
Nunca te vayas de mi lado...
¿Quieres Casarte conmigo?
Sí.
Fin



19 de febrero de 2013

"No hay hombres"

En múltiples conversaciones con mi mamá, me ha expresado su preocupación por primas o amigas nuestras que se acercan a los 30 y no tienen novio, o un prospecto de marido.

"Naty, qué van a hacer si de verdad no hay hombres."

Y sigue

"Es que va uno a ver y en la calle y los tipos bonitos, son casados o ya son separados. Y el resto no valen la pena".

Siempre le saco 300 mil argumentos:

"Es que uno para conseguir novio, tiene que cambiar de entorno, cuando el tradicional de unos e ha agotado. Eso fue lo que me pasó a mi con Cami."

"Los hombres separados no tiene problema. El lío es si tienen una ex intensa."

"La verdad es que si hay hombres, tu te preocupas mucho"

Pero a veces creo que sí tiene razón.

Tengo varias amigas, churras, inteligentes, con trabajos estables, independientes, con criterio y lo único que se levantan es el típico mantenido que vive a las enaguas de su santísima madre; el perdedor sin carrera que vive del rebusque; el sucio hippie que no se baña; o el lengüisopa dos veces separado a quien su segunda mujer lo dejó por un torero.

Si vamos a los profesionales bonitos y exitosos, son perros, andan detrás de nenas ensiliconadas o tienen una novia eterna con la que seguramente se casarán.

Y si entramos al ámbito de los casados acabados de separar, ya tenían una moza cuando se separaron, entonces el divorcio para ellos es un mecanismos para cambiar a la esposa por la moza.

No quiero ser pesimista, queridas lectoras solteras -pero es que me preocupan mis amigas solteras-, pero me pueden explicar ¿dónde se metieron los hombres que valen la pena?


17 de enero de 2013

Fue VII - Final-

Viene de Acá

Abrió la puerta con el corazón en la garganta.

- ¿Tú qué haces aquí? Dijo tratando de disimular la desilusión.

Ana entró de un tiro, se dejó caer en el sofá e inmediatamente se echó a llorar.

- No sé qué me pasa. De repente siento que nada vale la pena...

Desconcertada aún, Mary, mandó un sms muy rápido sin que su amiga notara que no le estaba prestando atención.

- Perdóname, casa llena con crisis de Ana. Veámonos a las 9 en nuestro bar.
- Ok. Entiendo, pero last chance.

Mary sacó los cigarrillos, una de vino y texteó a Antonia como refuerzo.

- A ver Any. ¿Qué pasa?
- Lo de siempre. O no. No es lo de siempre. No sé qué es. Es que....
- Bueno, así no vamos a llegar a ninguna parte. Explícate. ¿No será el guayabo?

Varios minutos duró divagando Ana sobre su estado sin llegar a ningún punto en concreto, momento en el que llegó Antonia.

- Gracias a Dios llegaste!!! A ver si entiendes qué le pasa a ésta. 
- A ver Ana. ¿Segura que no te va a venir la regla?
- Ahhh Antonia. Tu siempre con el mismo cuento...
- Pero a ver.. ¿Qué más quieres que piense? ¿Te apareces acá, como una loca chillando sin explicación?
- Antonia, yo creo que debe ser la hormona. O tiene un problema de tiroides, o definitivamente ya nos toca llevarla a la Monserrat o a una bruja. Debe estar enbrujada.

Las tres estallaron en risas.

- Bueno. Por lo menos te ríes Any.
- Puta!!! Gritó Antonia. Ya sé lo que te pasa!

Mary y Ana abrieron los ojos. Ana rogaba que Antonia no hubiera dado en el clavo.

- Pero dilo, o es que nos quieres matar de un infarto!!
- Pedro tiene nueva novia. Puta, y están comprometidos.
- ¿De dónde sacas eso?
- De facebook...

Ana volvió a rompre en llanto.
- ¿Me explican por qué el malparido, luego de que me dice que ya no se quiere casar conmigo, manda a la mierda todos nuestro planes, si puede seguir adelante?

Y así pasaron las horas y las copas tratando de diagnosticar el problema principal del por qué Ana no conseguía un novio luego de que Pedro "le había echado la sal". Hasta que se hizo de noche. Antonia y Ana fallecieron ebrias en el sofá. Mary se fue al baño a arreglarse corriendo porque se le hacía tarde.

En medio de las maniobras de echarse pestañina, lápiz de cejas y labial, agarró el celular para ver la hora y zas!! Termina en el inodoro!!!

- Puta Vida!!! Puta vida. 

Sacó el teléfono ahogado en agua de baño, lo sacudió y presionó un par de teclas...

- No funciona!!! Y es tarde... Cómo aviso!!! Esa puta maña de no tener teléfono fijo para ahorras gastos y llamadas a deshoras!! Fuck..

Corrió a la sala y esculcó las cosas de Antonia. El celular si pila. Esta y su maña de andar con el celular sin pila. Ana, seguro si lo tiene. Bloqueado con clave. Ah!! y ésta desde cuando cree en la seguridad. Marcó 1103 - Error- 1234 -Error- 0000- Error. Maldita sea. 

Agarró la cartera y salió corriendo sin notar que la billetera estaba encima de mesa de la cocina.

Se subió en el primer taxi que le paró.

- Señor, ¿qué horas tiene?
- Son las 9:15, señorita.
- Hay Dios... Voy muy tarde.
- Ay, niña ahora no me vaya a decir que corra, porque mire cómo está la ruta.
- No tranquilo, señor. ¿Pero no tendrá un minuto que me venda?
- Nooo, niña. Ahí si se montó en el taxi que no era.
- Gracias, señor, concéntrese en manejar mejor.

Comenzó a buscar en la cartera su espejo par ver con qué cara iba a ver a lucho.

- Puta. Puta. Puta.... Eso me pasa por andar corriendo. Ah!!!!
- Señor, puede parar en el siguiente cajero automático que se encuentre?
- Pero, para eso, tenemos que irnos por el carril lento.
- Yo sé, señor, pero es eso o no tener con qué pagarle.
- Como usted diga.

Mary quería llorar. No podía ser posible que esto le pasara. Por suerte siempre guarda una tarjeta en el bolsillo oculto de la cartera, no fuera que le hicieran el paseo millonario y quedara sin un peso en la calle.

Luis miró por enésima vez el reloj, el celular, el reloj, el celular.

¿Será que se arrepintió? ¿Será que lo de Ana era una excusa?
No puede ser que esté como un huevón esperando en un bar solo, con una cerveza.

Intentó distraerse jugando con el teléfono, pero lo único que quería era ver a Mary entrar por esa puerta, darle un abrazo y comérsela a besos.

Violó su norma de esperar 30 minutos. Le dio hasta los 45. Pagó la cuenta y dejó una propina generosa. Salió del lugar y juró nunca jamás volver a buscar o tan solo preguntar por el paradero de Mary.

9:55 p.m. entra Mary corriendo al bar.

- Hola preciosa. Ya se fue.
- No dijo nada
- Ni se despidió.
- Gracias

Intentó ocultar su cara de tristeza. Salió de ahí casi corriendo. Decidió caminar un rato para pasar la rabia y las ganas de llorar. Recorriendo el camino no trazado ni planeado leyó en una pared la siguiente frase grafiteada ¿Porque cuando yo quería una oportunidad no me la diste y ahora que yo te la di no podemos estar juntos?

Y pensó. Las cosas pasan por algo. Sonrió y por primera vez, desde que conoció a Luis, se sintió tranquila y feliz.

FIN!!!!


6 de enero de 2013

Fue VI

Viene de Acá


Se demoraron miles de horas tratando de pensar una manera de descubrir qué era lo que estaba sucediendo, pero a todas Mary decía que no. La conclusión fue no hacer nada esa noche, irse a la casa de Antonia y terminar todo el vino que quedara en la despensa, mientras recordaban los momentos más ridículos de su existencia. Y así fue. Al final, reírse de uno mismo, siempre será la mejor terapia.

Mary se despertó primero y salió del apartamento de Antonia sin que lo notaran. Antes, se deslizó entre la cartera de Ana y copió el número de celular de la tarjeta de Alberto. Miró su reloj y ya era ya una hora decente para llamar. (Definitivamente tomar tanto siempre hace que se pierdan muchas horas de la vida, pensó).

- ¿Hola?
- Hola...
- Mira, yo sé que quizás te arrepentiste de conocerme. Pero, luego de todo éste tiempo, ¿no te parece que lo único que me merezco es un poco de sinceridad? ¿No te parece de quinta que me hayas dejado plantada en el café, y que al rato me haya tocado ver cómo te levantabas a una de mis amigas en el bar? Mira, es que la verdad no entiendo por qué me metí en este rollo. Es que todos los hombres son iguales. 
- ¿Perdón?
- No... No.. déjame terminar. ¿Para qué me dijiste que querías conocerme, si no era cierto? Es que claro... ya me imagino que debes tener a por lo menos cinco viejas como yo encarretadas vía chat, que caen como imbéciles.
- ¿Perdón? ¿Cón quien hablo?
- Ahora resulta que no sabes con quién hablas. Típico.
- Mira, creo que deberías calmarte, y dejar de gritar como una loca. ¿Estas segura de que estás hablando con la persona correcta?
- Claro, Alberto Aparicio.
- Si soy yo, pero no entiendo nada de lo que me estás hablando.
- Ahora vas a alegar demencia.
- Puedes tratar de explicarme...

Y fue así como Mary retomó toda la historia durante todo el camino a su casa.

- Y la conclusión fue que me vieron la cara de idiota y que usaron el nombre de Alberto, para hacerme caer.
- No puede ser... Es decir que te timaron. Duraste meses hablando con un man que no sabes ni siquiera como se llama?, escribió Ana.
- Ay, Dios... Y la pobre dizque enamorada.
- Antonia, deberías tratar de no burlarte de mi desgracia.
- No me burlo... Pero no les parece muy loco. Es decir, ese man puede ser un asesino en serie, un traficante de drogas.... Uy no qué miedo! Menos mal ni apareció.
- Bueno, ya ya... Y entonces ¿qué vas a hacer?
- Nada. Ya me cansé de escribirle al chat y al celular. No le gasto ni un segundo más.

No había terminado de entrar a su casa cuando vio un sobre deslizado por debajo de la puerta. Identificó la letra de Lucho. Bonitas horas de aparecer las de éste demente. Fijo ahora me sale con otra perorata de que me mató...

Mi Mary.
Creo que después de esto vas a tener un motivo más para odiarme. Seguramente no te has dado cuenta, pero 'Alberto', todo éste tiempo he sido yo. Si. Así como lo lees. Aproveché ese mensaje que enviaste aquella noche, para lograr ser tu amigo de nuevo. Para que me permitieras volver a acercarme a tu alma. Pero de nuevo fallé. Fallé, porque no pude ser honesto contigo...

Se sentó sin terminar de leer la carta y mirando por la ventana pensó que no podía ser posible ser tan imbécil. Pero, ese no era el número de Lucho. 'Alberto' me escribía desde un celular distinto.

Te debes estar haciendo un ocho pensando por qué te escribía desde un celular distinto. Te recuerdo que mientras salíamos tenía dos celulares, uno que nunca usaba, pero que reactivé hace poco y que fue al que enviaste el mensaje -asumo que tu subconsciente te traicionó y usaste el 6, en lugar del 3-.

Ah claro... y yo siempre le decía que tener dos celulares con casi el mismo número era una tremenda estupidez.

Sé que aún no te estás riendo. Pero espero que no te estés quemando de la ira. 'Alberto' es ese yo, que quiero ser contigo, a tu lado. Una mejor persona.

No sé si puedas, o quieras perdonarme, o volver a abrirme las puertas de tu vida. ¿Te parece que comencemos de ceros? 

Lucho.

Te espero en media hora en mi casa. Enviar.

No le dijo nada a sus amigas. Se arregló como un tiro. Ordenó el desastre de su casa y justo a tiempo rinnngggg...

Continuará!!

13 de diciembre de 2012

Fue V

Viene de Acá

Estaba convertida en un manojo de nervios. Se midió todo su cóset, la ropa prestada por Antonia, lo que le quedaba del de Ana... Desfilaba y desfilaba delante de sus amigas para que opinaran cuál era el look perfecto. Para ella algo equilibrado, ni muy lanzado, ni muy recatado. Pero cada una tenía un criterio diferente.

- Ay no, si no te pones escote, y un pantalón bien apretado, no va a funcionar. Repetía Antonia una y otra vez.
- El vestido es la mejor opción, Decía Ana
- Que no!!! El vestido es como una niña mimada!!! Gritaba Antonia manoteando.
- Bueno entonces una blusa de un color fuerte y un jean, botas y sale. 
- Y si no le gusta el color de la blusa?
- Noooo!!! Mary, estás loca.

Así pasaron las horas y no lograban ponerse de acuerdo. Hasta que se le hizo tarde.

- Puta, no voy a llegar. Repetía mientras corría en calzones por todo el cuarto.

De un momento a otro se quedó quieta en medio de todo el remolino de ropa que había creado en el cuarto y agarrándose la cabeza sentenció. ¿Y si no le gusto?

Las otras dos amigas se miraron y la miraron.... Loca demente!!! Ya le gustas, si no, no te citaría.

Y fue ahí cuando le confesó a sus amigas que nunca había visto ni una foto de Alberto, y Alberto nunca había visto una foto de ella.

- Ay, pero de seguro ya te buscó el google... ¿Ahí hay buenas fotos tuyas, no?
- Tenemos el compromiso de no hacer eso.
- Ay no, tan decentes pues. Ahora resulta que lo importante es el cerebro y la personalidad. Dicho esto, Antonia sacó su portátil y sin  preguntar metió el nombre del personaje. Alberto Aparicio. search. Cientos de miles de resultados. Go to images. Por lo menos churro sí está.
- Muestra muestra.... Uy Mary, la hiciste... adiós verano y con toda!!! ¿Quieres ver?
- No. Compromiso es compromiso.
- Esta se nos volvió boba. Por lo menos sabemos que el man no es un asesino en serie o un suplantador. Me quedo tranquila

Después de tanto molestar y tanta crisis Mary optó por lo básico: Jean entubado, Blusa blanca de seda, top blanco por debajo, botas negras altas y cartera tamaño mediano. Maquillaje, de día -que en concepto de Mary, es casi carilimpia-.

Llegó al lugar 2 minutos antes. Se sentó, pidió un Capuchinno deslactosado y se dispuso a esperar. Sacó el libro de temporada y comenzó a leer. Necesitaba ocupar la cabeza para no enloquecer con la espera. Terminado el capítulo miró el reloj y habían pasado 20 minutos. Agarró el teléfono y comenzó a llamar, sin encontrar respuesta... Mensaje de texto, sin respuesta... Trino, sin respuesta...

Chat con sus amigas

- No ha llegado, ¿habrá pasado algo?
- Mierda... malparido bobo...
- Antonia!!! no juzgues.
- Mary, ¿y entonces?
- Me siento como una imbécil. Quiero llorar
- No. No llores, no vale la pena. Estoy cerca, ya te caigo.
- En media hora salgo y nos vemos en el bar. Esto merece unos tragos.
- Listo Ant. allá nos vemos. Ya de una salgo para donde Mary.

Salieron las amigas todas juntas a buscar su revancha en un bar, unos tragos, y la primera víctima masculina que se les atravesara.

Mientras hablaban de cualquier estupidez, para distraer la atención de Mary y quitarle esa cara de drama y trauma, Antonia le dice a Ana... "¿Ese no fue el Alberto Aparicio de internet?" "Puta, si" "Me explican?".... Cuando busqué al man en internet, me salió él. Señaló con la barbilla hacia la barra. "está como bueno, no sé por qué no quería que lo viera en fotos. ¿Qué hacemos?"

Se demoraron varios minutos discutiendo el plan a seguir. Se definieron por el más simple: Antonia lo abordaría, se le insinuaría y le pediría el teléfono. Compararían números y así comprobarían si su tesis era la correcta.

- Los manes son demasiado fáciles.

Cuando Antonia le pasó la tarjeta con el número celular a Mary, vio cómo ésta palideció.

- Es la misma oficina, el mismo nombre, pero no el mismo número.... ¿Y ahora?


Continuará...

27 de noviembre de 2012

Fue IV

Viene de acá

Tocaba volver a comenzar de ceros. Todo el camino recorrido en el trasegar del olvido, se había perdido. Error de estrategia, pero ya tocaba asumir con dignidad la cagada y llorar en las noches cuando la ira y el dolor se hacían más fuertes.

- Lo peor es que me di cuenta de que me mueve todo. Malparido...
- Ay mi Mary... ¿Y qué quieres hacer?
- No sé, ojalá pudiera dejar de sentirme como una imbécil... Eso sería un buen comienzo...
- Bueno eso es una decisión... 
- No pues tan fácil. ¿Por qué culos no me quedé a esperar a ver qué tenía que decirme? ¿Y ahora cómo carajos voy a saber para qué quería verme?
- Eso te pasa por reaccionar como una loca histérica...
- Bueno a regañar a otra.
- Yo no te regaño... solo digo... ¿Y si lo llamas?
- Que va!!
- Mira, llevas 3 semanas así y no levantas cabeza. La incertidumbre te va a matar. 
- Pero él podría llamar... 
- Ay si claro, luego de tremendo show... Hasta yo te tendría miedo.

Lo que le dijo su amiga le quedó sonando toda la noche. Y la mañana siguiente. "Cuando tienes una idea, ráscala, para que se te quite de la cabeza", solía decirle su abuela.

Hola.  Enviar

Apenas espichó el botón, comenzó a sudar a mares. Nerviosa como si tuviera 15. Qué desastre.

Esperó mirando detenidamente el celular durante varios minutos. No pasó nada. Decidió volver al excel a ver si era posible engañar a su cabeza para que dejara de pensar en él.

Dos de la mañana.

Quién eres?

Le pareció muy extraño. O definitivamente no quería saber nada de ella, o solo borró su teléfono y no recordaba el número.

Mary. Ya me olvidaste?

Creo que te equivocas de número.

No eres Armando?

No. Soy Alberto

Revisó la serie de mensajes y en lugar de un 6 puso un 3. Sí seré burra... metí mal el dedo y no verifiqué.

Qué pena, tienes razón. Me equivoqué.

Tranquila, no hay rollo.

Pensó que las cosas pasan por algo y que en definitiva era mejor no haberle escrito a Armando. Le contó en el almuerzo de amigas del viernes, su incidente con el sms errado y Antonia, sin ningún agüero le rapó el teléfono y mandó un mensaje:

Hola. Puedo sonar algo loca, pero tengo demasiada curiosidad. Cuántos años tienes? ¿Eres Soltero?

- Antonia!!! que voy a parecer desesperada en búsqueda de marido!
- Mi vida, lo único que puede pasar es que nunca responda. Y, ¿perdiste algo?
Sin dejar que nadie opinara nada prosiguió Un hombre que le manda mensajes de texto a una desconocida, a las 11:30 de la noche, o es soltero o es gay. Así que tienes que arriesgarte. Además, tu misma lo dijiste... Las cosas pasan por algo.

jajaja! Qué directa! Tengo 37, soltero, recién terminado. y Tu? Asumo que soltera, buscando.

Las 3 amigas no podían parar de reír. Por lo menos el personaje tenía sentido del humor.

- No!! pero entusado....
- Jaaaa quién habla, para un entusado, otra despechada!! Contestaaaaa, gritó Antonia.

32, algo despechada, no buscando... 

No buscando, segura? Entonces a qué debemos tanto interés?

Trato de entender por qué le respondes sms a una desconocida a las 11:30 de la noche un martes.

Por compasión. Quizá era un mensaje para un enamorado, y sería demasiado cruel que el objetivo no respondiera ese mensaje. Eso rompe corazones.

Siempre eres así de considerado?

En general... 

Gran cualidad

Gran defecto.

La dinámica de Alberto y Mary pasó de sms, al Chat, del chat al teléfono... Por horas, en jornadas interminables hablaban, se reían... Ningún tema se salvaba. Las horas de sueño se disminuyeron. Esta 'relación' virtual la llenaba de energía, a pesar de no ponerle cara al personaje.

- Cómo olvidar?
- Cómo olvidar qué?
- A alguien
- Esa es una pregunta demasiado compleja, pero tengo una fórmula: Es fácil. Te acuerdas de la cagada que te hizo la persona. Te das cuenta que tú vales más que eso. No alimentas los recuerdos y sigues con tú vida. Y listo... Hecho.
- Yo creo que se olvida, llenando los espacios con otros recuerdos. Otra cara, otros deseos.
- Ese es el segundo paso. Cuando olvidas, debes rellenar el vació.
- Al?
- Dime?
- Quiero conocerte
- Yo también...





19 de noviembre de 2012

Fue III

Viene de Aquí

Esperó en el parque a que ella llegara. No iba a sentarse en el sitio sometiéndose a una plantada. Entre los árboles miraba intermitentemente el reloj y la puerta del lugar. Caminando, hablando por el celular, como siempre. Dejó que se sentara y ordenara, seguramente, una aromática de frutos rojos al mesero.

Caminó lentamente. Necesitaba reorganizar sus ideas. Al verla, había olvidado todo el discurso que le iba a echar a Mary. Es más, el objetivo de la cita se volvía más confuso con cada paso.

La conversación se demoró en comenzar. Estaba clara la tensión entre ambos. Ella daba vueltas y vueltas a la tacita, como para no mirarlo. Para qué me invitó a venir, si no es capaz de decir nada? Y si comienzo a hablar yo, ¿qué le puedo decir? A mi ya se me quitaron las ganas de reclamarle o de decirle muchas cosas. Y preguntarle en qué anda, me da locha.... Ayyy no... por qué vine.

- Volví a escribir... Espero poder tener lista mi próxima novela pronto.
- Ahhh, ¿si? Mira qué bueno. Me alegra, porque lo comercial te estaba carcomiendo el cerebro.
- ¿Y tu?
- ¿Yo qué? 
- ¿Qué estás haciendo?
- Han pasado dos meses, no es que haya habido un cambio radical en mi vida. Sigo en lo mismo, haciendo consultorías, con las clases de yoga y viviendo una vida tranquila, feliz.
- Me alegra...

De nuevo un silencio se interpuso entre los dos... Un silencio en el que ni siquiera miradas había. Hasta que una frase lapidó todos los pensamientos.

- ¿Sabes? Te maté 
Los ojos de Mary se abrieron sin entender a qué se refería.

- Sí. Así como lo oyes. Te maté mil y una vez. Te ahogué, te atropellé, te envenené, te lancé de una ventana. Hice todo lo posible, pero con cada resurrección, tu recuerdo se volvía más fuerte.

Mary respiró aliviada. Este hijueputa y sus hipérboles de mierda, pensó.

- Y si me quieres muerta, ¿entonces qué hacemos aquí? 
- No has entendido nada. Te maté en mis historias, en mis sueños, en mi cabeza. Pero no he podido eliminarte.
- ¿Y qué quieres que haga con eso?
- No te estoy pidiendo que hagas nada. Solo te estoy diciendo lo que me pasa. 
- Pero entonces algo querías de mi, si no no me hubieras llamado o invitado.
- Esos fueron unos impulsos. Y tú acaso qué esperabas...
- Nada. Obvio que no esperaba nada. Es que de tí no se puede esperar nada coherente. 
- Pero...
- Pero nada... Es que tu estás loco de esa cabeza. Demente... Enfermo. Primero te armas toda una pantomima de relación para terminar conmigo. Tu lo que eres es un cobarde... Yo vine por curiosidad a ver qué tenías que decirme, y me recibes con que me quieres ver muerta. De verdad, de verdad, no sé a qué horas me enamoré de ti... Es que bruta es lo que soy. Claro, como tu no puedes ser feliz, me buscar para hacerme la vida miserable.
- No tienes que gritar. Tu siempre armando un escándalo.
- Ah! Ahora que hago escándalo.... Levantó de nuevo la voz y señaló a los señores de las mesas vecinas. Si ven? Me dicen que me quiere muerta y se molesta porque levanto la voz. Esto esto... que ustedes ven aquí es el mayor imbécil que se ha parido sobre la faz de la tierra.

No lo dejó pronunciar una palabra adicional. Agarró su cartera, su chaqueta y su celular. Salió de ahí tan rápido como pudo. Cruzó la calle y agarró el primer taxi que encontró.

Él trató de alcanzarla, pero entre entender la escena y pagar la aromática se le hizo tarde. Puta, eso me pasa por no tener claro el objetivo. Maldita sea... Todo salió mal.

Caminó lentamente entre las calles. Se repetía una y otra vez las palabras de Mary. ¿Qué sentido tiene todo si no soy capaz de ser feliz? Se preguntaba una y otra vez.

Mary llegó a su casa y hecha un mar de lágrimas le contó todo a su amiga. Desastre.