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30 de septiembre de 2009

PAJAZO MENTAL

Últimamente he escuchado mucho esa expresión. Y hoy voy a re-re utilizarla para hacer catarsis. Me pasó algo que es solo un ejemplom reciente de lo que me mama de algunas personas. En la vida real y en la vida virtual hay gente mala leche, en serio.

Me llega un correo con la magistral frase "pienso que no soy hipocrita, no hablo detrás de la gente solo doy mi opinión de las cosas..." Así o más engañado?? Si das tu opinión a las espaldas, y ésta es, sobre todo, negativa y de frente sonríes, eres hipócrita. Esa frase es el perfecto pajazo mental

Contexto: Hace uns meses me dejé atrapar por una cosa llamada twitter. Me pareció incluso más divertido que FB -que gracias a todas sus apps, es una mamera-. Pero bueno... encontré un grupo de gente muy chévere. No nos engañemos, que ahora conocer gente por interenet y terminar siendo amigos, novios o amantes en la vida real, es un tema normal. Hace parte de o cotidiano. (Mis amigos 1.0 me van a armar sindicato ahora, pero ese es otro tema)

Ahora, la catarsis se enfoca a que no deja de sorprenderme la capacidad de las personas para armar pedos, chismes y hacer cara de "yo no fui". Acaso no tienen nada mejor que hacer que disociar?

Conozco a un personaje, hablamos por chat y comienza a regarse en contra e todo el mundo, hablando mal... Acto seguido, invita a unas nenas a un evento, lo dejan metido y se descarga conmigo (Hello... yo tengo una vida y si no te acepto la invitación es porque me da la gana"). Luego da lo que él llama "su opinión", que para mi es un juicio sin fundamento, de que yo no tengo amigos reales... Obvió lo saqué y se arranca a hablar mal de mi... qué dijo, no importa... pero bahhh.. qué ganas de amargarle el rato a la humanidad.

Ese ejemplo es solo un ejemplo de lo que me toca ver a diario. Aquí y allá. Lo malo es que la gente ni siquiera en el mundo 2.0 es capaz de relajarse. Entonces este post es un llamado a todos los jetones, para que se guarden sus comentarios, a los hipócritas a que se abran de estos lados

24 de marzo de 2009

GUAJIRA I LOVE YOU TOO MUCH…

Hola a todos y a todas. Esta historia fue un regalo que le hice a un amigo. Espero que no se ponga bravo porque ahora lo comparto con todos ustedes. Está inspirado en un viernes cualquiera, en el que conocí a la persona que me hizo violar el noveno mandamiento: "no desear la mujer -hombre- del prójimo. Como muchos de ustedes preguntan si las cosas que escribo son ciertas, voy a comenzar a clasificarlas, como ficción o realidad. Esta, aunque se inspira en un hecho real, solo tiene de cierto el ambiente, la música y el sitio...


GUAJIRA I LOVE YOU TOO MUCH…


Lo vi en el rincón. Y no lo creí. Más que un hombre de estatura ideal y facciones perfectas, parecía un engaño a la conciencia. No lo quería creer. “Imposible”, pensé. Por eso me distraje entre copa y copa, entre baile y baile. No quise prestarle más atención. A las visiones es mejor ignorarlas, para evitar el desengaño que llega cuando encienden las luces.


“Enrédame de amor mi vida, y hazme un nudo ciego”, gritaban los parlantes y las voces enamoradas del sitio. Cuando siento que alguien me toca el hombro. “¿Tienes candela?”, dijo una voz. Me volteé y palidecí. O eso supongo por la cara del sujeto. Era la visión, asustándome, como si de un fantasma se tratara. Toqué mis bolsillos con rapidez y recordé que soy una de esas malas fumadoras que siempre tienen cigarrillos pero nunca con qué prenderlos.


-“No tengo. Lo siento”, fue lo primero que salió de mi boca.

-“No importa”, replicó.


Me quedé mirándolo y aun ni lo creía. Luego de un largo silencio dijo: “Tu eres Sofía… Sofía Insignares”. No me desmayé de milagro. ¿Cómo sabía mi nombre? Si lo conociera lo recordaría. Asentí con la cabeza. Me abrazó en medio de una efusividad incomprensible. La duda se apoderó de mi hasta que dijo: “Soy Carlos Enríquez. ¿Me recuerdas? Mi cabeza frenó en seco. ¿Carlos Enríquez? ¿El mismo gordito, sucio, cuya mejor cualidad a los 14 era contar hasta 25 en eructos? Y que moría por mí, cuando el amor adolescente se traducía en malos tratos. Obviamente 14 años atrás me parecía repugnante. Y ahora se convirtió en algo irresistible. “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios”…


- Hola!! ¿Cómo estás? Tanto tiempo…


Creo que mi cara de sorpresa y desconcierto se hizo evidente, porque en medio de una carcajada, que opacó la música estridente, dijo “lo sé, lo sé. Nada que ver con el recuerdo”. Me puse roja. Menos mal había poca luz. Mi demonio interno me dijo “no puedes dejarlo pasar. Una delicia así no se consigue en cualquier esquina”. Y siguiendo sus consejos le dije sin pudor: “¿Bailamos?”


“Con la mañana va llegando lentamente tu recuerdo y me acaricia..."

- ¿Cómo te ha ido?

Es tu forma de ser...

- Muy bien. Ahora soy gerente de una empresa de asesorías financieras. Me va bastante
bien. ¿Y tú?

Y desde el día que te vi te fuiste metiendo muy dentro de mi vida...

- Soy arquitecta. Estoy trabajando en el proyecto del nuevo centro comercial.

y dando un giro al revés...

- ¿Tienes novio? ¿Esposo? ¿Hijos? ¿O todas las anteriores?

y es que tu sabes que te quiero y que me muero por unito de tus besos...

- Ninguna de las anteriores… ¿Tu?

y hasta las noches no consigo estar tranquilo pues te veo y no te tengo...

- Soltero

si esto es amor...

- ¿Gay?

entonces te dedico esta canción...

- Jajajajajajaja. No.

Acaso tu, Acaso yo somos la mezcla perfecta…


A partir de ese momento solo hubo música entre nosotros. Sobraban las palabras y yo iba como entre nubes. Su mano en mi espalda y su respiración en mi oído. Me temblaban las rodillas. Al final de la canción, lo inevitable. Me miró a los ojos, se me acercó y me besó. Zas! La desilusión llegó sin que fuera necesario que prendieran las luces: Abrió la boca mucho más de lo esperado. Su lengua me llegó a la garganta. Casi me ahogo, y no precisamente por la emoción. Sus babas empaparon mi cara desde la nariz hasta la mitad de la barbilla. “Guácala”, pensé.


Salir corriendo no era tan fácil. Me tenía abrazada. Que se abriera la tierra era la opción más viable. Y nadie venía a salvarme. Claro, con tremendo churro ninguna de mis amigas saldría al rescate. De repente me cogió de los hombros, me separó y me dijo mirándome a la cara:


- Lo siento. Prefiero quedarme con tu recuerdo.


Me soltó. Me pasé la mano por la boca. Lo miré con desprecio y respondí.


- Yo no lo siento.


Di la vuelta y me aleje caminando y me perdí al son de la música


guajira so nice to meet ya

next time i see ya we go roll some reefer

guajira


i love you too much…



El sapo aunque se vista de seda… Pensé